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Queratitis: Qué es, síntomas y tratamiento

Los ojos son órganos sumamente importantes y complejos pero a la vez delicados, los cuales, como casi cualquier parte del cuerpo humano, pueden sufrir padecimientos e infecciones generadas por factores externos. Uno de los trastornos más comunes que podemos enfrentar es la queratitis.

Se trata de una enfermedad que puede ser causada por factores infecciosos o no infecciosos, la cual afecta principalmente la córnea del ojo, afectando la visión.

Este padecimiento, como cualquier otro del ojo es sumamente delicado, por lo que si tú o alguna persona que conozcas presentan síntomas es indispensable que agendes una consulta ahora mismo con los oftalmólogos expertos de Quitateloslentes.com

¿Qué es la queratitis?

La queratitis es una inflamación de la córnea, la estructura más anterior y transparente del globo ocular, que puede ser debida a múltiples causas. Si afecta solamente a su parte externa (el epitelio), que es lo más frecuente, se llama queratitis superficial y suele curarse sin secuelas. Por el contrario, si afecta a capas más profundas se trata de una queratitis ulcerativa, menos habitual pero que puede ser muy grave. Cuando deja una cicatriz en la córnea (leucoma), la visión llega a verse severamente comprometida.

¿Qué causa la queratitis?

La queratitis es causada por muchos factores en el ojo. Las causas más frecuentes son:

  • Sequedad ocular: el ojo seco puede provocar lesiones en la córnea. Suele tratarse de lesiones superficiales en forma de puntitos que afectan sobre todo la zona media e inferior de la córnea. En menos ocasiones la sequedad ocular puede provocar lesiones más graves, complicadas de manejar.
  • Víricas: las más frecuentes de este grupo son las queratitis herpéticas. La gravedad de este tipo de queratitis es que cursan a brotes y pueden dejar leucomas corneales residuales importantes que indiquen un transplante de córnea. El diagnóstico y tratamiento precoz con antivíricos es imprescindible.
  • Bacterianas, por hongos, amebas o parásitos: Pueden ser el resultado de una erosión previa que se ha infectado. Los portadores de lentes de contacto están mucho más expuestos a infecciones corneales. Otras veces no hay una causa identificada. Estas queratitis siempre son graves y precisan un diagnóstico rápido y la aplicación precoz de colirios antibióticos reforzados intensivos. En ocasiones la evolución de estas úlceras es muy agresiva y puede dejar secuelas permanentes graves.
  • Lentes de contacto. Utilizar lentes de contacto, especialmente al dormir, aumenta el riesgo de padecer queratitis infecciosa y queratitis no infecciosa. El riesgo típicamente surge de utilizar los lentes de contacto más tiempo de lo recomendado, de desinfectarlos de modo inadecuado o de utilizarlos mientras se nada.
    La queratitis es más común en las personas que utilizan lentes de contacto de uso prolongado o que los utilizan constantemente, que en las personas que los utilizan diariamente y se los quitan a la noche.
  • Inmunidad reducida. Si tu sistema inmunitario está comprometido debido a una enfermedad o un medicamento, corres mayor riesgo de padecer queratitis.
  • Corticoesteroides. El uso de gotas oftálmicas con corticoesteroides para tratar una enfermedad ocular puede aumentar el riego de padecer queratitis infecciosa o empeorar la queratitis existente.
  • Lesión ocular. Si una de tus córneas ha sufrido una lesión en el pasado, puedes ser más vulnerable a tener queratitis.
  • Otras causas: Tóxicos (causticaciones o sustancias irritantes que entran en contacto con el ojo), alergias, queratitis por exposición (cierre anómalo de los párpados, que pueden ser desde queratitis leves a muy graves).

Síntomas

Las posibles complicaciones de la queratitis son las siguientes:

  • Inflamación crónica y cicatrización de la córnea
  • Infecciones virales crónicas o recurrentes de la córnea
  • Úlceras abiertas en la córnea (úlceras corneales)
  • Reducción temporal o permanente de la visión
  • Ceguera

¿Cómo prevenir la queratitis?

Previniendo dentro de lo posible las circunstancias que pueden provocarla: si existe ojo seco, lágrimas artificiales, protegerse del sol intenso con gafas, acudir al oftalmólogo ante cualquier traumatismo (lesiones que pueden sobreinfectarse), higiene meticulosa en portadores de lentes de contacto.

Sin embargo, en muchos casos no existen pautas para evitar la queratitis. Es importante acudir al oftalmólogo ante manifestaciones clínicas como las descritas. Como siempre, el tratamiento instaurado rápidamente hace mejorar el pronóstico.

Si utilizas lentes de contacto, puedes prevenir la queratitis si los utilizas, limpias y desinfectas de manera adecuada. Sigue estos consejos:

  • Elige lentes de contacto de uso diario y quítatelos antes de irte a dormir.
  • Lávate las manos, enjuágalas y sécalas minuciosamente antes de tocar los lentes de contacto.
  • Sigue las recomendaciones del profesional en salud ocular para cuidar los lentes de contacto.
  • Utiliza solo productos estériles que estén hechos específicamente para el cuidado de los lentes de contacto, y utiliza productos de cuidado hechos para el tipo de lentes de contacto que usas.
  • Frota suavemente los lentes durante la limpieza para mejorar la efectividad de la solución para lentes de contacto. Evita sujetar los lentes con una severidad que pueda causar rasguños en los lentes.
  • Reemplaza los lentes según lo recomendado.
  • Reemplaza el estuche de los lentes de contacto cada tres a seis meses.
  • Desecha la solución en el estuche de los lentes de contacto cada vez que desinfectes los lentes. No coloques solución nueva sobre la vieja que ya se encuentra en el estuche.
  • No utilices lentes de contacto cuando nades.

Algunas formas de la queratitis viral no se pueden eliminar por completo. Sin embargo, las siguientes medidas pueden controlar la reaparición de la queratitis viral:

  • Si tienes herpes labial o una ampolla herpética, evita tocarte los ojos, los párpados y la piel alrededor de los ojos a menos que te hayas higienizado minuciosamente las manos.
  • Solo usa las gotas para los ojos recetadas por un oftalmólogo.
  • Lavarse las manos con frecuencia previene los brotes virales.

Factores de riesgo

Uno de los principales factores de riesgo es el uso de lentes de contacto, sobre todo si no sigues las pautas de uso y medidas de higiene adecuadas, lo que aumenta las probabilidades de que sufras una infección corneal. Es el caso de la queratitis por Acanthamoeba, muy agresiva, que se da en un 80% de las ocasiones en portadores de lentillas (si te bañas con ellas, no las limpias y guardas con los productos adecuados etc.). Además, como medida preventiva básica tanto si eres usuario de lentes de contacto como si no, debes evitar tocarte los ojos sin haberte lavado previamente las manos. De esa manera, bajarán las posibilidades de sufrir queratitis.

Las posibles complicaciones más comunes son:

  • Hinchazón y cicatrización de la córnea.
  • Úlceras abiertas.
  • Infecciones virales crónicas o recurrentes de la córnea.
  • Inflamación crónica de la córnea.
  • Disminución temporal o permanente de la visión.

¿Cómo se diagnostica la queratitis?

Para diagnosticar certeramente esta enfermedad, ya sea infecciosa o no infecciosa, el médico especialista deberá realizar diversos estudios y revisiones del ojo, como lo son:

  • Examen ocular. Si bien puede resultar incómodo abrir los ojos durante el examen, es importante que el médico pueda examinarlos. El examen incluirá una prueba que evalúa qué tan bien puedes ver (examen de agudeza visual).
  • Examen con una minilinterna. El médico puede examinar tu ojo con una minilinterna para comprobar la reacción, el tamaño y otros factores de la pupila. El médico puede aplicar un tinte en la superficie del ojo para ayudar a identificar la extensión y el carácter de las irregularidades y las úlceras superficiales de la córnea.
  • Examen con lámpara de hendidura. El médico te examinará los ojos con un instrumento especial llamado lámpara de hendidura. Proporciona aumento y una fuente de luz brillante para detectar el carácter y la extensión de la queratitis, así como el efecto que esta puede tener en otras estructuras del ojo.
  • Análisis de laboratorio. El médico puede tomar una muestra de lágrimas o de algunas células de la córnea para hacer un análisis de laboratorio que determine la causa de la queratitis y ayude a elaborar un plan de tratamiento para esta enfermedad.

Tratamientos para la queratitis

Existen diferentes tipos de tratamiento para este padecimiento dependiendo la causa de esta.

Queratitis no infecciosa

El tratamiento de la queratitis no infecciosa varía según la gravedad. Por ejemplo, en el caso de un malestar leve producido por un rascado en la cornea, las lágrimas artificiales quizás sean el único tratamiento. Sin embargo, si la queratitis produce un desgarro significativo y dolor, es posible que necesites un parche ocular de 24 horas y medicamentos tópicos oculares.

Queratitis infecciosa

El tratamiento para la queratitis infecciosa varía según la causa de la infección.

  • Queratitis bacteriana. En la queratitis bacteriana leve, es probable que solo necesites antibióticos en gotas para tratar la infección con eficacia. Si la infección es de moderada a grave, es posible que necesites antibióticos orales para terminar con la infección.
  • Queratitis fúngica. Por lo general, la queratitis causada por hongos requiere gotas oculares antifúngicas y medicamentos antifúngicos orales.
  • Queratitis viral. Si la causa de la infección es un virus, las gotas oculares antivirales y los medicamentos antivirales orales pueden ser eficaces. Otros virus solo requieren atención de respaldo como lágrimas artificiales.
  • Queratitis por acanthamoeba. La queratitis causada por los parásitos diminutos acanthamoeba puede ser difícil de tratar. Los antibióticos en gotas pueden ser útiles, pero algunas infecciones por acanthamoeba son resistentes a los medicamentos. En los casos graves de queratitis por acanthamoeba, puede ser necesario un trasplante de córnea.

Este tipo de enfermedad no responde a los medicamentos o si causa un daño permanente a la córnea que afecta significativamente la visión, el médico puede recomendarte un trasplante de córnea.

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Ectropión: Qué es, causas, síntomas y tratamientos

¿Qué es el ectropión?

Ectropión es el término que se utiliza para describir la condición cuando el borde de uno de los párpados se gira en dirección opuesta a la superficie del ojo, y la parte interna del párpado queda expuesta hacia fuera, al contrario de lo que ocurre con el entropión. Se trata de una malposición palpebral muy común.

En el ectropión no se produce contacto con la superficie de la córnea, una parte de la conjuntiva del párpado queda descubierta, produciendo molestias y cierto trastorno estético.
es fácilmente visible al mirar la cara del paciente, pues se observa el color rojizo de la conjuntiva expuesta, que normalmente debe estar cubierta por el párpado.

Esta malposición ocurre aproximadamente en un 4% de la población mayor de 50 años, que puede experimentar síntomas debido a la exposición ocular y a una lubricación inadecuada.

El ectropión no se debe confundir con el entropión, que consiste justamente en lo contrario, un giro hacia adentro del párpado.

Causas de ectropión

El ectropión es generalmente causado por el proceso de envejecimiento natural del cuerpo humano. El tejido conectivo (de soporte) del párpado se vuelve débil. Esto hace que el párpado se voltee hacia afuera, de manera que la parte interna del párpado inferior ya no está contra el globo ocular. También puede ser causado por:

  • Debilidad muscular. A medida que envejeces, los músculos debajo de los ojos tienden a debilitarse y los tendones se estiran. Estos músculos y tendones mantienen el párpado tenso contra el ojo. Cuando estos se debilitan, el párpado puede comenzar a caerse.
  • Parálisis facial. Ciertas afecciones, como la parálisis de Bell, y ciertos tipos de tumores pueden paralizar los nervios y músculos faciales. La parálisis facial que afecta los músculos de los párpados puede provocar el ectropión.
  • Cicatrices o cirugías previas. La piel que ha sido dañada por quemaduras o traumatismos, como la mordedura de un perro, puede afectar la manera en que el párpado se apoya contra el ojo. La cirugía previa de párpados (blefaroplastia) puede causar ectropión, especialmente si se extrajo una cantidad considerable de piel del párpado en el momento de la cirugía.
  • Crecimientos del párpado. Los crecimientos benignos o cancerosos en el párpado pueden hacer que el párpado se voltee hacia afuera.
  • Trastornos genéticos. Rara vez el ectropión está presente al momento del nacimiento (congénito). Cuando lo está, suele estar asociado con trastornos genéticos, como el síndrome de Down.

Tipos de ectropión

Existen tres tipos de ectropión detectados:

  • El más frecuente es el involutivo, debido al paso de los años y a la laxitud que éstos crean en los tejidos. Este hecho, totalmente asociado al envejecimiento, hace que la posición del párpado en contra de la gravedad se pueda ver alterado.
  • Ectropión paralítico, en el que por alteración de funcionamiento del músculo orbicular, encargado de cerrar el ojo, la posición del párpado se ve afectada.
  • El ectropión cicatricial, en el que el párpado se revierte por la acción tractora de la piel afectada por alguna patología dermatológica.

¿Quienes son más vulnerables a padecer esta condición?

El ectropión es sobre todo común en adultos mayores y generalmente afecta solo el párpado inferior. En casos graves de ectropión, todo el largo del párpado se pliega hacia afuera. En casos más leves, solo un segmento del párpado se hunde lejos del ojo.

Las lágrimas artificiales y los ungüentos lubricantes pueden ayudar a aliviar los síntomas del ectropión. Pero por lo general, se necesita cirugía para corregir el problema.

Síntomas

Comúnmente al parpadear, tus párpados distribuyen las lágrimas en los ojos de manera uniforme, manteniendo la superficie de los ojos lubricada. Estas lágrimas drenan en pequeñas aberturas del lado interno del párpado (lagrimal).

Si tienes ectropión, el párpado inferior se aleja del ojo y las lágrimas no drenan correctamente en el lagrimal. Entre los signos y síntomas resultantes pueden mencionarse:

  • Ojos llorosos (lagrimeo excesivo). Sin el drenaje adecuado, las lágrimas pueden acumularse y fluir constantemente sobre los párpados.
  • Sequedad excesiva. El ectropión puede hacer que sientas los ojos secos y arenosos.
  • Irritación. Las lágrimas estancadas o la sequedad pueden irritarte los ojos, causando una sensación de ardor y enrojecimiento en los párpados y en la parte blanca de los ojos.
  • Sensibilidad a la luz. Las lágrimas estancadas o los ojos secos pueden irritar la superficie de la córnea y hacer que tengas sensibilidad a la luz.

Cuándo acudir al médico por ectropión?

Consulta a tu médico si tienes los ojos constantemente llorosos o irritados, o si tu párpado parece estar hundido o caído.

Busca atención médica inmediata si te diagnosticaron ectropión y tienes alguno de los siguientes síntomas:

  • Aumento rápido del enrojecimiento en los ojos
  • Sensibilidad a la luz
  • Disminución de la visión

Estos son signos y síntomas de úlceras o exposición de la córnea, que puede dañarte la visión.

¿Cómo se diagnostica?

Un oftalmólogo o médico especializado deberá hacer un diagnóstico por medio de un examen del ojo y de los párpados. La mayoría de las veces, no se necesita ningún examen especial.

El médico puede tirarte de los párpados durante el examen o pedirte que cierres los ojos con fuerza. Esto le ayuda a evaluar el tono muscular y la rigidez de cada párpado.
Si tu ectropión está causado por una cicatriz, un tumor, una cirugía previa o una radiación, el médico también examinará el tejido circundante.

Se puede prevenir?

La mayoría de los casos no se puede prevenir. Puede querer usar lágrimas artificiales o ungüentos para prevenir una lesión en la córnea, especialmente si está esperando un tratamiento más permanente.

Tratamiento para ectropión

Si el ectropión es leve, el médico especializado podría recomendarte lágrimas artificiales y ungüentos para aliviar los síntomas. Sin embargo, para corregir por completo el ectropión, por lo general se requiere una cirugía.

El tipo de cirugía depende del estado del tejido que rodea el párpado y de la causa del ectropión:

  • Ectropión causado por la relajación de los músculos y ligamentos debido al envejecimiento. Es probable que el cirujano extirpe una pequeña parte del borde externo del párpado inferior. Cuando el párpado se vuelva a unir, los tendones y los músculos del párpado se tensarán, lo que hará que el párpado se apoye correctamente sobre el ojo. Este procedimiento es, por lo general, relativamente simple.
  • Ectropión causado por tejido cicatricial por lesión o cirugía previa. Es posible que el cirujano tenga que usar un injerto de piel, tomado del párpado superior o detrás de la oreja, para ayudar a sostener el párpado inferior. Si tienes parálisis facial o cicatrices significativas, es posible que necesites un segundo procedimiento para corregir el ectropión completamente.

¿En qué consiste la cirugía de ectropión?

En la cirugía de ectropión te administrarán anestesia local para adormecer el párpado y la zona que lo rodea. Pueden administrarte un tranquilizante ligero con un medicamento oral o intravenoso para que te sientas más cómodo, según el tipo de procedimiento que se te esté realizando y si se realiza en una clínica quirúrgica ambulatoria.

Posterior a la cirugía es posible que se te recomienden los siguientes cuidados:

  • Utilizar un parche en el ojo por 24 horas
  • Aplicarte un ungüento antibiótico y con esteroides en el ojo varias veces al día durante una semana
  • Usar compresas frías periódicamente para disminuir los moretones y la hinchazón

Puedes sentir el párpado tenso después de la cirugía. Pero a medida que te recuperes, se sentirá más cómodo. Los puntos se suelen retirar aproximadamente una semana después de la cirugía. Se espera que la hinchazón y los moretones desaparezcan en aproximadamente dos semanas.

Complicaciones de ectropión

El ectropión deja la córnea irritada y expuesta, lo que la hace más propensa a la sequedad. Como resultado, pueden producirse abrasiones y úlceras en la córnea, lo cual puede poner en riesgo la vista.

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Anisometropía: Qué es, causas, síntomas y tratamientos

Al hablar de problemas de la vista es muy probable que a todos nos venga a la mente padecimientos comunes como la miopía, astigmatismo o incluso la hipermetropía. Sin embargo, ¿sabías que estos trastornos se pueden mezclar o ser el mismo pero con una intensidad diferente en cada ojo? A esto se le conoce como anisometropía.

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¿Qué es la anisometropía?

La anisometropía es una condición refractiva binocular en la que cada uno de los ojos presenta un error refractivo diferente o bien, el mismo defecto refractivo en ambos ojos pero con una graduación diferente en cada uno de ellos.

Esta condición puede afectar gravemente a la visión binocular en aquellos casos en los que exista una diferencia considerable de dioptrías entre ambos ojos.

Cuando esta diferencia en el poder refractivo es de una dioptría o más en el componente esférico o cilíndrico se puede hablar de este padecimiento. Es decir, que una persona padece anisometropía cuando padece una diferencia de graduación notable entre ambos ojos. Cuando esta disparidad es de más de tres o cuatro dioptrías puede llegar a comprometer la visión binocular, ya que si esta diferencia de graduación no se compensa el cerebro suprime la imagen más borrosa y aparece la ambliopía u ojo vago.

Tipos de anisometropía

Existen 3 tipos de anisometropía:

  • Cuando un ojo es emétrope, es decir, que no presenta ninguna dioptría pero el otro ojo es miope o hipermétrope (Anisometropía simple).
  • Cuando ambos ojos presentan el mismo problema pero la graduación entre uno y otro es muy diferente (Anisometropía compuesta).
  • Cuando cada ojo presenta un error refractivo diferente. Por ejemplo cuando un ojo tiene miopía y el otro hipermetropía. Otro caso sería un ojo con hipermetropía y el otro con astigmatismo (Anisometropía mixta).

¿Cuáles son las causas de este padecimiento

Existen diversas causas que pueden dar origen a este padecimiento. La anisometropía puede ser congénita y aparecer desde edades tempranas o incluso puede manifestarse en edades más adultas a causa de un traumatismo o cirugía de desprendimiento de retina.

Hay que tener en cuenta que cuando la diferencia entre la graduación de un ojo y del otro ojo es bastante considerable, la imagen que interpreta el cerebro también será heterogénea, por lo que puede derivar en otros problemas de la vista, por lo que al momento de detectarse o sospechar de los síntomas se debe acudir de inmediato con un oftalmólogo especializado.

En el caso de los niños, si no se corrige temprano pueden originarse problemas comúnmente muy conocidos, como el “ojo vago” (ambliopía), lo que puede provocar a su vez estrabismo.

Otro de los problemas asociados a esta condición visual es la aniseconía, que consiste en una alteración binocular causada por una diferencia en el tamaño de las imágenes recibidas.

Síntomas de la anisometropía

Existen muchos síntomas compartidos entre este padecimiento y otros de la vista, por lo que al detectar la anisometropía es muy importante realizar un diagnóstico precoz, en algunos casos la anisometropía no presenta síntomas, sobre todo en la etapa infantil, derivando en otros problemas oculares como el ojo vago o el estrabismo.

Los síntomas más comunes que puede llegar a provocar esta enfermedad, son:

  • Visión borrosa o doble
  • Dificultad para leer
  • Cansancio ocular
  • Dolor de cabeza

¿Quienes tienen mayor riesgo de presentar esta condición?

La anisometropía se presenta en pacientes que tienen el mismo defecto refractivo en los dos ojos, pero con distintos valores; o cuando el paciente padece un problema refractivo diferente en cada ojo (generalmente miopía en un ojo e hipermetropía en el otro).

Esta enfermedad puede presentarse en los primeros años de vida o posterior a una cirugía de desprendimiento de retina en la edad adulta, por lo que es importante estar atentos a los síntomas y acudir a revisiones periódicas para detectarla a tiempo y evitar otro tipo de complicaciones.

¿Se puede prevenir la anisometropía?

Al igual que la mayoría de las patologías oculares, es muy importante realizarse revisiones periódicas en un oftalmólogo. Es fundamental, detectar a tiempo la anisometropía para así poder ponerle remedio cuanto antes y que no pueda derivar en otros problemas oculares más graves o de un tratamiento más complejo.

Sin embargo, como tal no existe un método para prevenir este padecimiento si es que se llega a presentar.

Factores de riesgo

En el caso de bebés y niños, si una de las imágenes que llega al cerebro es borrosa, éste tendrá dificultades para fusionarlas y no permitirá que la visión del ojo con mayor graduación se desarrolle con normalidad.

Por este motivo, si no se corrigen estos problemas de visión, el cerebro puede eliminar la visión de peor calidad, de modo que se originaría lo que popularmente se conoce como «ojo vago»(ambliopía). Pudiendo a su vez aparecer desviación ocular o estrabismo.

Otra condición que se relaciona con la anisometropía es la aniseiconía. Cuando se corrige la anisometropía con gafas (lentes oftálmicas) se origina una diferencia considerable en el tamaño o la forma de las imágenes retinianas. En realidad, no es más que una prolongación de la anisometropía. Se debe a que el cerebro trata de compensar ambos tipos de visiones. En niños puede originar cansancio o fatiga visual (astenopia) y en adultos visión doble (diplopía).

¿Cómo se diagnostica este padecimiento

Esta alteración ocular sólo puede ser diagnosticada por un oftalmólogo especialista.
Para ello es necesario conocer el historial clínico del paciente y determinar si se trata de una causa congénita o adquirida.

Además, es necesario realizar un exhaustivo examen intraocular para descartar la existencia de otras enfermedades oculares de mayor gravedad.

Una vez diagnosticada la anisometropía, se puede decir que se pueden clasificar en tres tipos según la diferencia de graduación:

  • Leve, cuando existe una diferencia de graduación de un ojo a otro de más de 2 dioptrías.
  • Moderada, cuando el paciente presenta una diferencia de graduación en cada ojo de 3 a 6 dioptrías.
  • Severa, cuando la diferencia de refracción supera las 6 dioptrías.

Tratamientos para la anisometropía

Para poder valorar cuál es el mejor tratamiento para cada paciente es importante tener en cuenta una serie de aspectos, como son la graduación en cada ojo y la edad.

La mayoría de anisometropías se tratan mediante gafas o lentes de contacto con la graduación correcta.

Aquellos casos que presentan ojo vago se tratan mediante la combinación del uso de gafas con una graduación adecuada y un parche sobre el ojo sano con el objetivo de obligar al otro ojo a esforzarse, y por tanto, a desarrollarse. También existen otras opciones, como por ejemplo ejercicios de terapia visual y la dilatación del ojo normal con atropina.

Otro de los tratamientos recomendables para la anisometropía es la cirugía refractiva, puesto que se pueden eliminar las dioptrías de ambos ojos y puedes dejar de utilizar gafas de ver o lentes de contacto. El oftalmólogo especialista es la persona que indica qué tipo de técnica es la que mejor se adapta a cada caso.

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¿Qué es la epífora ocular?: Causas, síntomas y tratamiento

Como todos sabemos, los ojos producen un lagrimeo constante para humectarlos o por diversas causas comunes como: irritación, ingreso de cuerpos externos o al momento de llorar. Sin embargo, el exceso de la producción de lágrimas también puede provocar problemas. A este padecimiento se le conoce como epífora ocular.

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¿Qué es el padecimiento de epífora ocular o lagrimeo?

Los ojos llorosos, también conocido como epífora ocular, es una dolencia ocular caracterizada por un llanto excesivo y continuo, ya sea como consecuencia de la producción excesiva de lágrimas o como consecuencia de un bloqueo en el sistema de drenaje del ojo, provocando que se rebosen y se caigan fuera del ojo.

La causa más común de un enrojecimiento de la superficie ocular es la irritación de la superficie ocular provocada por traumatismos como golpes, roces, falta de sueño… o por la acción de un irritante, porque, al final, las lágrimas están diseñadas para lubricar. la superficie ocular, aliviar la irritación y ayudar en la expulsión de objetos extraños. Sin embargo, si el llanto es continuo y excesivo, podría deberse a una variedad de enfermedades oculares.

El ojo lloroso asociado al ojo seco puede resultar paradójico pero, debido a que la sequedad ocular irrita la superficie del ojo, se produce una sobreestimulación de la glándula lagrimal para producir lágrimas que alivien dicha irritación. Dado que el ojo seco es un trastorno crónico, la producción de lágrimas se hace constante, dando lugar al ojo lloroso o epífora.

¿Qué causa la epífora ocular

Seguro te preguntarás, ¿por qué mis ojos están llorosos o cuál es la causa de la epifora ocular? Las principales causas de lagrimeo ocular deben clasificarse según provoquen un exceso de producción de lágrima o dificultades para evacuarla.

Causas de la epifora ocular por producción excesiva de lágrima

  • El ectropión o entropión son dos tipos de malposiciones de párpados que causan lagrimeo.
  • Irritación del polo anterior por triquiasis y distriquiasis (variaciones en las pestañas), el descubrimiento de un cuerpo extra, o algún otro tipo de abrasión.
  • Secuencia ocular. Cuando un paciente tiene un ojo seco, las glándulas lagrimales se sobreestiman de manera predecible, lo que resulta en ataques episódicos de llanto ocular excesivo.
  • Las infecciones incluyen conjuntivitis, blefaritis y queratitis.
  • Alergias.
  • Traumatismos.
  • Alteraciones neurógenas de la glándula lagrimal.
  • Padecimientos de visión no diagnosticados o mal corregidos: (miopía, hipermetropía y/o astigmatismo)que, a la larga, pueden provocar fatiga visual.

Causas de epífora por dificultades en el drenaje de la lágrima

También se puede producir exceso de lagrimeo por complicaciones en el drenaje de las lágrimas, lo cual es menos común que las causas anteriores y pueden ser funcionales u obstructivas.

Funcionales:

  • Problema del mecanismo de la bomba de drenaje, habitualmente debido a una parálisis facial.
  • Defectos de alineamiento que impidan recoger la lágrima e introducirla en el sistema de drenaje (debidos, sobre todo, a un ectropión).
  • Malposiciones de las fosas nasales por una desviación del tabique nasal.

Obstructivas:

  • Obstrucción del punto lagrimal.
  • Obstrucciones primarias.
  • Obstrucciones secundarias.
  • Obstrucciones congénitas.

Síntomas más comunes

Dependiendo de su causa de la epífora ocular, los ojos llorosos pueden estar acompañados de otros síntomas, como por ejemplo:

  • Sensación de tener un cuerpo extraño dentro del ojo.
  • Ardor o irritación ocular.
  • Dolor en los ojos.
  • Secreciones oculares amarillentas o blanquecinas.
  • Acumulación de costras y lagañas en las pestañas.
  • Ojos rojos.
  • Alteraciones visuales.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Picor en los ojos.
  • Inflamación palpebral.

Factores de riesgo

El llanto excesivo, no deseado e ininterrumpido es la manifestación más visible de un ojo hinchado. La infección del saco lagrimal (dacriocistitis), el enrojecimiento de la esclerótica (parte blanca del globo ocular), la inflamación y la irritación de los párpados, así como la visión fluctuante y borrosa son síntomas comunes.

Además, cerrar los ojos constantemente no solo es incómodo, sino que también puede promover la laxitud y el párpado caído.

¿Cuándo acudir al médico?

El ojo lloroso es un problema común que no debes pasar por alto, ya que puede afectar de forma relevante a tu calidad de vida y, con un buen diagnóstico, tiene solución eficaz en la mayoría de los casos.

El tratamiento va a depender de la causa que provoque el lagrimeo excesivo. Para determinarlo, debemos llevar a cabo una valoración de la superficie ocular que nos permita descartar la existencia de problemas que puedan estar causando una producción excesiva de lágrimas. La mayoría de las causas de origen alérgico, irritativo o infeccioso pueden tratarse con medicación en forma de colirios tópicos (gotas).

En cambio, si el ojo lloroso se debe a una obstrucción del conducto lagrimal, hay que optar por restablecerlo mediante una intervención quirúrgica llamada dacriocistorrinostomía. Por otro lado, si el motivo del ojo lloroso son malformaciones o malposiciones de los párpados será necesario recurrir a cirugía plástica y reparadora ocular para corregirlas.

¿Cómo se diagnostica la epífora ocular?

Revisión por aparatos y sistemas: se deben evaluar síntomas de posibles causas, que incluyen prurito, rinorrea o estornudos (sobre todo cuando ocurren de forma incesante o después de la exposición a alérgenos potenciales específicos como una reacción alérgica), irritación o dolor ocular (blefaritis, abrasión corneana, sustancias químicas irritantes) y dolor cerca del canto medial (dacriocistitis).

Deben buscarse otros síntomas, aunque tienen menos sensibilidad diagnóstica, que incluyen cefalea posicional, rinorrea purulenta, tos nocturna y fiebre (sinusitis, granulomatosis con poliangeítis), erupciones (síndrome de Stevens-Johnson), tos, disnea y dolor torácico (sarcoidosis) o epistaxis, hemoptisis, poliartralgias y mialgias (granulomatosis con poliangeítis).

Antecedentes médicos: se deben buscar trastornos conocidos que producen lagrimeo, como la granulomatosis con poliangeítis, la sarcoidosis y el cáncer tratado con agentes quimioterápicos, algunos trastornos que producen ojos secos (p. ej., artritis reumatoide, sarcoidosis, síndrome de Sjögren) y el uso de fármacos, como el ecotiofato, la adrenalina y la pilocarpina. Se determinan los antecedentes oculares y nasales, que incluyen infecciones, lesiones, procedimientos quirúrgicos y exposición a radiación.

Tratamiento para la epífora ocular

El tratamiento para el epífora y el lagrimeo ocular que se utilizará será determinado por el caso individual y la causa del problema. En el caso de la laringitis, un tratamiento con péptidos de tetraciclina puede aliviarla.

Sin embargo, en casos con epífora ocular en los que ha habido una obstrucción, muchas veces se requieren procedimientos como el sondaje de la vena lagrimal. Este procedimiento generalmente se realiza de forma ambulatoria y con el uso de anestesia local únicamente. El paciente puede regresar a casa al mismo tiempo que se completa el procedimiento.

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Dioptrías: ¿Qué son, cómo se miden y qué indican?

Si has acudido a una consulta con el optometrista, oftalmólogo, usas lentes o conoces a alguien que usa lentes, seguro ya has escuchado muchas veces hablar sobre las dioptrías y que dependiendo de esta medición es la cantidad de graduación que se requiere para tener una visión nítida. Pero… ¿qué son y cómo se miden?

En Quitateloslentes.com te explicamos todo lo que necesitas saber sobre esta unidad de medición de la vista y cómo puedes leerla en tu siguiente consulta.

¿Qué es una dioptría?

Dioptra es el nombre de la unidad (en valores positivos o negativos) que evalúa el poder refractivo de la lente y equivale al recíproco de su distancia focal expresada en metros. La escala va de 0,25 a 0,25 y verás que tu nota puede ser negativa (lentes divergentes: miopía) o positiva (lentes convergentes: hipermetropía o presbicia).

Cuando no necesitamos ningún lente para enfocar y ver los objetos correctamente en todas las distancias, se considera que tenemos “0 dioptrías”, lo que también se conoce como emetropía. A pesar de que, en su estado natural, el ojo humano tiene entre 60 y 65 dioptrías de poder refractivo.

Teóricamente, este es el ojo perfecto que uno obtiene después de someterse a una cirugía refractiva o el que todos tenemos al nacer. La imagen que ve este ojo pasa perfectamente por la córnea, la pupila y el cristalino, enfocándose en la mácula retiniana.

¿Cómo se miden las dioptrías?

Las dioptrías y el padecimiento que las causa se miden por medio de un examen o una consulta, se realizan las pruebas necesarias para determinar el nivel de graduación del paciente.

En primer lugar, un optometrista es responsable de realizar pruebas oculares para que un oftalmólogo pueda evaluar los resultados y proporcionar un plan de tratamiento en la segunda fase.

El examen más común es la prueba de Anillos de Landlot, que también se utiliza en las pruebas de licencia de conducir. Otras pruebas comunes incluyen aquellas que usan imágenes, palabras o números para determinar el tipo de visión del paciente.

Valores de las dioptrías

Hay tres valores asignados a una receta de gafas. El primer valor indica el grado de miopía o hipermetropía del paciente, el segundo valor indica el grado de astigmatismo y el tercer valor indica la dirección del astigmatismo o eje de orientación.

  • Signo positivo (+): el paciente es hipermétrope.
  • Signo negativo (-): Un signo negativo de dioptrías indica que el paciente está miope.

En el caso de astigmatismo, el valor puede ser negativo (-) o positivo (+). En este caso, el paciente tendrá un mayor astigmatismo miópico o astigmatismo hipermetrópico.

Tipos de dioptría

Dioptrías de la miopía

Un ojo miope es aquel que tiene mala visión de lejos. Antes de llegar a la retina, la imagen sufre un desenfoque. La calidad de la visión también puede verse afectada por la curvatura y la cristalinidad de la córnea.

El tipo de nitidez que tengas para ver a distancia vendrá determinado por tu titulación. Cuanto más lejos está esta imagen de la retina, más dioptrías tiene el ojo. Los pacientes con miopía pueden tener un máximo de 25 dioptrías.

Dioptrías de hipermetropía

Una visión hipermétrope es cuando un ojo se enfoca más de cerca que de afuera. Debido a que el globo ocular es más corto de lo normal, la imagen se forma detrás de la retina.

Los pacientes con hipermetropía pueden tener un máximo de 13 dioptrías.

Dioptrías de astigmatismo

Un paciente tiene astigmatismo si hay variaciones significativas en la curvatura de la córnea, es decir, ningún ojo está perfectamente recto. Como resultado, casi todos sus ojos tienen entre 0,25 y 0,5 dioptrías, y no necesita usar anteojos ni lentes de contacto para conducir.

Los pacientes con astigmatismo pueden tener un máximo de 13 dioptrías.

Dioptrías de astigmatismo

La presbicia, o visión cansada, aparece entre los 40 y los 45 años, cuando la lente ocular natural, un cristal transparente, pierde su elasticidad y dificulta la visión de cerca. Las compensaciones son lentes convergentes con el signo “+”.

Los pacientes con presbicia pueden tener un máximo de tres dioptrías.

¿Cuánto es un grado de visión normal?

Una persona emétrope (que no tiene dioptrías negativas o positivas por un defecto de la vista) tiene un ojo libre de defectos visuales, o tiene 0 dioptrías en su graduación. La imagen que pasa por su córnea, pupila y cristalino siempre está enfocada a la retina en la zona de la mácula.

Medición elevada

  • Pacientes con miopía: hasta 25 dioptrías como máximo
  • Pacientes con hipermetropía: hasta 13 dioptrías como máximo
  • Pacientes con astigmatismo: hasta 13 dioptrías como máximo

Medición baja

Presbicia o vista cansada: hasta 3 dioptrías como máximo.

¿Se pueden corregir o disminuir las dioptrías?

Sí, de hecho existen desde hace siglos métodos para la disminución de las dioptrías de la vista, como lo son:

Corregir dioptrías con gafas

La forma más habitual de corregir dioptrías en los ojos es complementar la visión ocular con una lente que corresponda al número de dioptrías que tiene la persona. Esto permite que la imagen que se obtiene mirando a través del objetivo esté libre de distorción, es decir, no habrá errores en la percepción de la imagen que tienes delante. Este tipo de corrección de dioptrías con lentes se puede realizar tanto con gafas como con lentes de contacto o lentillas. En ambos casos lo que se está haciendo es colocar una lente delante del ojo que sirve para complementar la visión normal del ojo.

Corregir las dioptrías con cirugía

Por otro lado, la cirugía es otra opción para corregir problemas oculares. En este caso, la imagen recibida por el ojo no se complementa; más bien, se altera la anatomía ocular. En particular, la cirugía se puede utilizar para alterar la curvatura ocular. Como resultado, la refracción de la luz en el ojo es la correcta para tener una visión adecuada por sí sola. Como resultado, no hay necesidad de usar ningún tipo de lente para complementar la visión natural.

Historia de las dioptrías

En 1872, el oftalmólogo francés Ferdinand Monoyer definió la dioptra como una lente con una distancia focal de un metro. 1 Esta unidad de medida fue discutida como unidad de difracción en el Congreso Mundial de Óptica en Londres en 18722, pero no fue aceptada.

La medición fue adoptada como unidad internacional de refracción en medios ópticos por el Congreso de Oftalmología de Bruselas en 1875, tras la publicación de un artículo en Annales d’Oculistiques titulado «Sur l’introduction du système métrique dans le numérotage des lunettes et sur le choix d’une unité de réfraction» en ese mismo año.

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Dacriocistitis: Qué es, causas y tratamiento

Las enfermedades visuales y oculares no siempre se originan o se ubican directamente en el globo ocular, pues muchas veces estas afectaciones pueden provenir del área aledaña, como la órbita o incluso de los lagrimales, como lo es el caso de la dacriocistitis.

La dacriocistitis es una inflamación del saco lagrimal, una de las partes del aparato lagrimal, responsable de la producción de lágrimas dentro del globo ocular y su drenaje hasta el conducto nasal.

Conoce más sobre este y otros padecimientos en Quitateloslentes.comp y agenda tu cita para ser valorado por uno de nuestros oftalmólogos profesionales.

¿Qué es la dacriocistitis?

La dacriocistitis es un tipo de inflamación causada por una infección del saco lagrimal causada por un bloqueo en la arteria lagrimal. El saco lagrimal es una pequeña cámara en la que se empapan las lágrimas. Suele afectar a un solo ojo (es unilateral), y es más frecuente en mujeres mayores de 40 años, con un pico de afección entre los 60 y 70 años.

Staphylococcus aureus, Streptococcus, Pseudomonas o Haemophilus, Propionibacterium acnes y Candida albicans son las bacterias más comunes que se encuentran en las infecciones.

Tipos de dacriocistitis

  • Dacriocistitis aguda o repentina: Se trata de una condición en la que en cuestión de horas se desarrolla un tumor inflamatorio entre el ángulo interno del ojo y la nariz, acompañado de importante edema, eritema y dolor, y ocasionalmente supuración. El saco lagrimal frecuentemente se rasga y se fistuliza a través de la piel. En algunos casos, no aparece en su forma primaria, sino como resultado de la activación de la forma anterior. Esta forma rápida no es peligrosa en sus primeras etapas, pero lo es cuando se trata de premura, porque si no es así, las complicaciones pueden ser graves y requerir hospitalización.
  • Dacriocistitis crónica o persistente: Es el proceso más común, y también se conoce como rija. Esto sucede porque hay una colonización crónica y permanente de gérmenes en el saco lagrimal, lo que provocará una reacción inflamatoria.
  • Dacriocistitis Congénita o Dacriocistitis del Recién Nacido: La infección ocurre durante el trabajo de parto o es causada por una obstrucción congénita de la vía lagrimal. La causa de la obstrucción de vesículas lagrimales en el 90% de los recién nacidos con esta enfermedad ocular suele desaparecer espontáneamente entre los 9 y 12 meses de edad cuando se trata el sistema respiratorio. Debido a que solo afecta alrededor del 1% de todos los recién nacidos, esta no es una condición común.

¿Cuáles son las causas de la dacriocistitis?

La causa general de la dacriocistitis es la obstrucción de la vía lagrimal y del conducto que conecta el saco lagrimal con la cavidad nasal, lo que genera la acumulación de lágrimas y por ende, una infección.

Esta obstrucción de la vía lagrimal puede darse por:

  • Traumatismo nasal o facial
  • Tumoraciones
  • Desviación del tabique nasal
  • Rinitis hipertrófica
  • Pólipos nasales
  • Hipertrofia del cornete nasal inferior
  • Por bacterias como la Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa

Síntomas

Los síntomas pueden variar dependiendo del tipo de dacriocistitis.

Síntomas en dacriocistitis aguda:

  • Edema.
  • Eritema: enrojecimiento de la piel debido al aumento de la sangre contenida en los capilares.
  • Dolor y normalmente supuración junto con ojo rojo y epífora (lagrimeo abundante y constante).
  • Es frecuente que el saco lagrimal se rompa y fistulice a través de la piel.
  • También se pueden producir procesos febriles.

Síntomas en dacriocistitis crónica:

  • El paciente no suele cursar ni excesivo dolor ni enrojecimiento de la zona afectada.
    Epífora.
  • Sensación de pesadez a la altura del saco lagrimal.
  • Secreción mucosa o purulenta a través de los canalículos lagrimales y conjuntivitis de repetición.
  • Si se acompaña de un fenómeno de sobre infección aguda transitorio, sí aparece enrojecimiento y dolor.

Síntomas en dacriocistitis del recién nacido:

  • Enrojecimiento en párpados y/o conjuntiva.
  • Inflamación del párpado inferior.
  • Mucosidad o pus en el área de los ojos.
  • Molestias o dolor cuando se le palpa el área de los ojos.
  • Lagrimeo, sobre todo cuando el clima es frío o con mucho viento.
  • Área de la mejilla con piel escamosa.

¿Se puede prevenir la dacriocistitis?

Hoy en día no se tiene conocimiento de acciones que se puedan tomar para prevenir la dacriocistitis. Sin embargo, la recomendaciones generales para evitar las infecciones son como siempre evitar llevar las manos sucias a la cara y sobre todo a los ojo. Higiene en el área ocular y acudir a revisiones constantes para descartar este o cualquier otro padecimiento.

Factores de riesgo

La dacriocistitis no tratada, o la dacriocistitis que no mejora con el uso de medidas médicas específicas, puede provocar:

  • Celulitis periorbitaria. Esta condición es causada por un párpado o infección de la piel que se encuentra alrededor del área ocular. No es tan malo como la celulitis orbitaria.
  • Dermatitis.
  • Conjuntivitis.

¿Cuándo acudir al médico?

Cualquiera de los síntomas descritos anteriormente podría significar el comienzo del desarrollo de la enfermedad, por lo que si se perciben es importante acudir inmediatamente con un experto.

Diagnóstico

Para el diagnóstico de la enfermedad un médico experto deberá realizar la revisión y en casos especiales, solicitar algunos estudios que permitan corroborar la enfermedad y sus causas para poder recetar el tratamiento adecuado.

Tratamiento de la dacriocistitis

En primer lugar, el oftalmólogo debe evaluar si la infección es aguda o crónica.

Si tienes un caso severo de dacriocistitis, debes actuar rápidamente para evitar complicaciones y problemas visuales. Esto suele hacerse mediante el uso de antibióticos, antiinflamatorios y, si es necesario, analgésicos.

El objetivo es tratar la infección lo más rápido posible y, si se desarrolla un absceso, generalmente es necesario acudir al hospital para una cirugía para drenar todo el contenido.

Si esto es insuficiente, se debe realizar un procedimiento quirúrgico para crear un nuevo conducto entre el saco lagrimal y la nariz, resolviendo así el problema.

Cuando se trata de una dacriocistitis crónica, los síntomas suelen ser más leves y el tratamiento suele ser la realización de un dacriocistorrinostoma (colocación de un nuevo conductor).

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Cuenca del ojo y su morfología: Qué es, características y padecimientos

Como todos sabemos, los ojos del cuerpo humano son uno de los órganos más importantes e imprescindibles para nuestra interpretación del medio que nos rodea y la recepción de una infinita cantidad de información visual que percibimos a través de estas 2 complejas estructuras en nuestra cabeza.

No obstante, poco se habla de las cavidades en las que se encuentran sujetos, las cuales se conocen como cuencas oculares u órbitas, las cuales son las responsables de proteger a estos complejos pero delicados órganos, además de proveer el soporte y la movilidad que necesitamos para poder mover los ojos y enfocar la vista a cualquier lugar en donde la queramos.

Por ello, en esta ocasión en Quitateloslentes.com te hablaremos sobre todo lo que debes saber sobre la cuenca del ojo y su morfología, además de las fracturas, dolores y padecimientos que pueden llegar a presentarse en esta región del cuerpo, y que, al igual que sucede con cualquier otro trastorno en esta región, debe atenderse de inmediato para prevenir problemas a nuestra visión y a nuestra salud en general.

¿Qué es la cuenca del ojo?

Las cavidades orbitales, también conocidas como órbitas de los ojos, que están dispuestas en un patrón simétrico a cada lado de las fosas nasales, forman la cuenca ocular.

Cada una de estas fosas tiene la forma de una pirámide cuadrangular, con un vértice en la base que se abre a la cavidad de la grúa a través de varias fisuras.

Dentro de las cuencas es en donde se encuentra el ojo, los músculos que le dan movimiento, lagrimales, nervios y todas las partes del sistema óptico del cuerpo humano.

Partes de la cuenca del ojo

Podemos distinguir las siguientes cavidades orbitales:

  • Una base.
  • Un puesto de control.
  • Suelo, medial, lateral y techo son las cuatro caras.

    Cuando se trata de las paredes, hay siete tipos diferentes de tonos de cráneo:

    • Esfenoides.
    • Frontal.
    • Cigomático.
    • Maxilar.
    • Lagrimal.
    • Etmoides.
    • Platino.

    Músculos de la cuenca del ojo

    El ojo está protegido por una cuenca ósea protectora conocida como la órbita. La órbita tiene seis músculos extraoculares que se adhieren al ojo. Estos músculos mueven el ojo hacia adelante, hacia atrás y de lado a lado, además de rotarlo.

    Los músculos extraoculares están conectados al área blanca del ojo, conocida como la esclerótica. Es un gorro de tejido grueso que cubre casi toda la superficie del globo ocular.

    Importancia de la cuenca del ojo u órbita ocular

    El globo ocular se asienta en la cuenca ocular (también conocida como “órbita”) dentro del cráneo, que está rodeado de pelo. El área visible del ojo está protegida por párpados y pestañas, que ayudan a evitar que la muerte, la contaminación e incluso la luz fuerte y antinatural entren en su centro.

    Lágrimas lubrican o humedecen los ojos a la vez que eliminan la suciedad, el polvo y otros irritantes que traspasan la línea de defensa de las pestañas y párpados. Lágrimas también ayudan a proteger a las personas de infecciones.

    Cada vez que parpadeamos, nuestros párpados expulsan una capa de moco, aceite y lágrimas por toda la córnea, cubriendo la parte anterior del ojo.

    Las glándulas lagrimales, ubicadas en la esquina superior externa de cada cuenca ocular, producen lágrimas que fluyen hacia los conductos de los párpados después de humedecer los ojos. Estos conductores desembocan en el saco lagrimal, saco situado en el ángulo inferior interno de cada cuenca ocular. Después de eso, las lágrimas caen del ojo a través de un canal que llega a la nariz.

    Para estar seguro, su ojo debe moverse. Hay seis músculos extraoculares que rodean el globo ocular y funcionan como hilos de marioneta, moviendo el ojo en diferentes direcciones. Los músculos de cada músculo ocular se mueven al mismo tiempo, lo que permite que ambos músculos oculares permanezcan alineados.

    Fracturas de la cuenca del ojo

    Las fracturas son las enfermedades y problemas de la cuenca ocular más comunes. Los tres tipos que existen son:

    Fractura del reborde orbitario. Las fracturas son causadas por un golpe directo en la cabeza, la mayoría de las veces por un accidente automovilístico (impacto del volante o del tablero). Este tipo de fractura es común y puede causar daño al nervio óptico o al cerebro en algunos casos.

    Fractura indirecta del piso de la órbita. Esto se conoce como “fractura por estallido”, y ocurre cuando el reborde óseo del ojo no sufre daño después de una colisión, pero el suelo de la órbita, siendo más delgado, se rompe o quiebra. Debido al golpe, estas lesiones ocurren con frecuencia durante la práctica de deportes.

    Diagnóstico de fracturas o padecimientos

    Los síntomas varían mucho según el lugar donde se produzca la fractura y su gravedad o gravedad:

    • Morado ojo.
    • Inflamación y pigmentación azul o negra alrededor del ojo donde ocurrió la lesión.
    • Enrojecimiento y áreas de sangrado en la parte blanca del ojo y/o el revestimiento interno de los párpados.
    • Dificultades para enfocar la mirada.
    • Las anomalías de la visión incluyen visión doble y visión borrosa.
    • Abultamiento o ojo hundimiento.
    • Enumeración de párpados, pómulos o labios.
    • Inflamación o deformidad de los pómulos o la mejilla.

    Cuándo acudir al médico

    Es indispensable acudir al médico en caso de que los dolores sean intensos, haya sangrado, hematomas o en caso de que la condición de fractura comience a afectar el funcionamiento de la vista y los músculos que permiten el movimiento de estos.

    Es importante que siempre que se sospeche de una lesión o fractura importante en esta zona, se acuda al médico especialista para que este solicite la realización de estudios de imágen para poder corroborar el estado del ojo y de los huesos craneales que lo rodena.

    Tratamiento de fracturas

    Si la fractura de órbita no es grave, el tratamiento no suele ir más allá de la administración de antibióticos y el seguimiento de la lesión. Sin embargo, los pacientes que presentan una fractura importante, especialmente si se acompaña de hundimiento ocular, enoftlamos, o tienen visión doble o distorsionada, pueden requerir un procedimiento quirúrgico.

    La cirugía de cuenca ocular consiste en elevar cuidadosamente los elementos desplazados de la órbita y luego insertar una placa de titanio, tornillos o microplacas para reemplazar el hueso podrido.

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Tumores Oculares: Causas, síntomas y tratamientos

Los ojos humanos, al ser órganos con estructuras y funciones tan complejas e importantes son bastante vulnerables a sufrir todo tipo de padecimientos o enfermedades, pues se trata de una de las zonas más delicadas del cuerpo.

Uno de los padecimientos que pueden desarrollarse en estos órganos como en cualquier otra parte del cuerpo es el cáncer y con ello, los tumores oculares.

Como sabemos, esta enfermedad es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial y lamentablemente bastante común, la cual puede aparecer en cualquier persona con o sin historial familiar.

Los tumores oculares pueden afectar a cualquier región del tejido del ojo, ya sea que se traten de tumores benignos o no. Para confirmar esto, se debe realizar una biopsia.

Todos los tumores oculares deben ser revisados y tratados por oftalmólogos especialistas para que no comprometan la integridad del ojo, la visión y la salud general o la vida del paciente.

¿Qué son los tumores oculares?

Se denomina como tumor ocular a todos aquellos padecimientos que afectan a los párpados, al ojo y la órbita,los cuales aparecen como forma de lesiones, bultos o anomalías en los tejidos del ojo.

Este tipo de lesiones pueden ser benignas o malignas. En la mayoría de los casos son benignas, pero los tumores pueden aumentar de tamaño con el paso del tiempo y producir problemas oculares debido a la compresión de otras estructuras del área.

Tipos de tumores en los ojos

  • Melanoma: Puede producirse en varios tejidos, aunque el de localización coroidea (melanoma de coroides) es el tumor intraocular primario maligno más común en el adulto. Su número de casos aumenta todavía más si se tienen en cuenta los tumores secundarios a otros procesos cancerosos que acaban provocando metástasis en el ojo, como el de mama o el de pulmón.
  • Retinoblastoma: Tumor ocular maligno más común en la infancia. Es muy agresivo y, por ello, resulta fundamental diagnosticarlo y tratarlo tempranamente.
  • Hemangioma de coroides: Tumor benigno (sin riesgo de metástasis) que, sin embargo, se desarrolla de forma muy rápida y agresiva, suponiendo un riesgo para la visión ya que su crecimiento amenaza el nervio óptico (transmisor de las imágenes de la retina al cerebro) y la mácula (zona central de la retina que permite la visión de detalle).
  • Tumores orbitarios: Son poco frecuentes y su manifestación más común es la aparición de exoftalmos unilateral de evolución lenta y progresiva (excepto determinados tumores que pueden ser bilaterales). Son muy variados y algunos pueden revestir gravedad.

Síntomas de los tumores en los ojos

Al ser internos, a menudo pasan desapercibidos inicialmente y son asintomáticos. Algunas señales de alerta que pueden asociarse a un tumor intraocular son:

Por eso, los tumores intraoculares son diagnosticados con frecuencia durante un examen oftalmológico de rutina.

Causas de los tumores oculares

Gran mayoría de los tumores son congénitos, como el 50% de los retinoblastomas, que se transmiten de una generación a otra y afectan a 1 de cada 15.000 recién nacidos. Otros, como los melanomas intraoculares, no tienen factores de riesgo específicos. Algunos pueden venir asociados a un síndrome o bien pueden ser secundarios.

Para el caso del melanoma ocular, no se conocen con exactitud cuáles son las causas, pero diversos estudios han logrado identificar una serie de posibles factores de riesgo:

  • Factores hereditarios o genéticos.
  • Sobreexposición a la luz artificial o la luz natural.
  • Pertenecer a la raza caucásica.
  • Tener los ojos claros.
  • Edad avanzada.
  • Padecer ciertas afecciones de la piel, como el síndrome de nevus displásico.
  • Tener una pigmentación anormal de la piel de los párpados o de la úvea.

¿Quiénes son más propensos a desarrollarlos?

Los tumores del ojo pueden producirse sobre cualquier tejido, pero el más frecuente, en el adulto, es el melanoma de coroides, un tumor maligno que puede tratarse mediante radioterapia y otros tratamientos con notable éxito. Otros tejidos en los que también pueden aparecer tumores malignos son la conjuntiva, la glándula lagrimal, o la órbita, entre otros.

También existen tumores benignos, que normalmente se resecan con facilidad. En el niño, hay un tumor especialmente conocido de la retina, llamado retinoblastoma, que da una apariencia de la pupila blanca y que tiene que tratarse lo antes posible porque puede llevar a la muerte del niño, si no se realiza un tratamiento apropiado.

¿Cuándo acudir al oftalmólogo?

Dada su delicada localización es necesario un diagnóstico y tratamiento precoces. El tiempo puede ser crucial para salvar la visión, el ojo, e incluso al propio paciente en los casos más graves.

¿Cómo se diagnostica un tumor ocular?

Un examen oftalmológico con un oftalmoscopio puede revelar una tumoración (tumor) oval o redonda simple en el ojo. Los exámenes que se pueden ordenar incluyen:

  • Tomografía computarizada o resonancia magnética del cerebro para buscar diseminación (metástasis) al cerebro
  • Ultrasonido del ojo
  • Biopsia de piel si hay una zona cutánea afectada

Tratamiento para los tumores oculares

El tratamiento para los tumores oculares dependerá de su tipo, ubicación y tamaño. En aquellos casos en que son malignos, generalmente requieren ser extirpados mediante cirugía de microincisión, que puede reforzarse con quimioterapia o radioterapia local en coordinación con un oncólogo, logrando un elevado índice de éxito.

Para los melanomas de coroides la terapia de elección suele ser la braquiterapia, que consiste en una placa radioactiva de rutenio o yodo situada durante unos días en la zona tumoral. Al ser local, evita la radiación externa y reduce posibles efectos secundarios, por lo que es una opción mínimamente invasiva.

Asimismo, los hemangiomas coroideos suelen tratarse con terapia fotodinámica y los retinoblastomas con una combinación de quimioterapia con láser y crioterapia.

Cirugía para tumores en los ojos

Los tumores benignos generalmente se tratan con revisiones periódicas y pruebas de imagen de forma rutinaria, salvo que produzcan pérdida de visión u otros problemas que comprometan al globo ocular, en cuyo caso el tratamiento sería la extirpación quirúrgica de los mismos.

Por su parte, los tumores malignos son necesarios de extirparse completamente.

Se trata de un procedimiento delicado y se realiza a través de pequeñas incisiones en la piel del párpado (en los pliegues naturales del párpado) o a través de la conjuntiva. Solo en muy pocas ocasiones el tratamiento conlleva a la pérdida del globo ocular y de todas las estructuras de la órbita (exenteración orbitaria).

Factores de riesgo

Las causas de los tumores oculares son muy variables y no pocos son de origen desconocido. Algunos, como el retinoblastoma en los niños, tienen un importante componente genético, mientras que otros están asociados a tumores primarios o síndromes en los que el cáncer ocular es uno más de los problemas que sufre el paciente.

Entre los factores de riesgo prevenibles, destaca la exposición solar sin protección, que aumenta el riesgo de sufrir tumores palpebrales sobre todo a partir de los 40 años.

¿Pueden prevenirse los tumores oculares?

No, los tumores oculares, como todo tipo de cáncer, no se pueden prevenir lamentablemente, por lo que es importante un diagnóstico rápido. Es por eso que resulta aconsejable hacerse cada año una exploración rutinaria ocular a partir de los 50 años, edad en la que es más común que empiecen a aparecer los tumores o el cáncer de ojo.

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Lagrimal inflamado: Causas, síntomas y tratamiento

Al hablar de padecimientos de la vista se debe mencionar que no todos se originan directamente en el ojo o en las capas que los conforman, pues en muchas ocasiones estas afectaciones tienen que ver con los músculos, nervios y glándulas que se encuentran alrededor de él.

Como sabemos, para que este órgano funcione de forma óptima debe estar siempre lubricado por distintos fluidos que se encargan de facilitar su movimiento y que a la vez protegen el órgano de organismo externos, suciedad e incluso de la luz.

Una de estas glándulas es el lagrimal, el cual es el principal encargado de la generación de humedad en la parte exterior del ojo, pero que tampoco está exento de sufrir padecimientos que pueden terminar por afectar todo el ojo y con ello el sentido de la vista.

Uno de los padecimientos más comunes es el lagrimal inflamado, lo cual lo puede sufrir cualquier persona de cualquier edad por diversas causas que revisaremos más adelante.

Para conocer más sobre este y otros padecimientos de la vista y cómo puedes tratarlos, lee más o agenda tu cita ahora en Quitateloslentes.com, la clínica oftalmológica #1 en México con más de 17 años de experiencia.

¿Qué es el lagrimal inflamado?

El lagrimal inflamado se trata de un padecimiento en el que esta glándula se obstruye o infecta, generando una inflamación o abultamiento en la zona, lo cual puede ser doloroso al tacto, generar derrame de fluido y en ocasiones, fiebre y otros síntomas.

La causa más común es que se trate de un lagrimal obstruido. El lagrimal se trata de un conducto por el que la lágrima pasa hasta llegar a la nariz. Si se obstruye, que es un problema que ocurre con relativa frecuencia, la lágrima no tiene por donde drenar, y es por eso que el ojo llora.

Esto evita que el ojo se pueda humectar y tenga una correcta limpieza, lo que favorece que aparezcan conjuntivitis de repetición (ojo rojo, secreciones, etc.). Por otro lado, esto también puede generar una infección denominada como dacriocistitis.

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¿Cuáles pueden ser las causas de un lagrimal inflamado?

Existen diversas causas que causan inflamación en el lagrimal. Generalmente se debe a una posible obstrucción de las vías lagrimales (lo que, a su vez, puede tener distintos orígenes). De hecho, si el lagrimal inflamado no se trata correctamente, puede terminar derivando en un quiste en el saco lagrimal, lo que se conoce como mucocele.

También considera que si el lagrimal se inflama frecuentemente, es probable que se trate de una infección del saco lagrimal, también denominada dacriocistitis.

El lagrimal puede estar inflamado como consecuencia de una obstrucción del conducto nasolagrimal. En estos casos, las lágrimas, en vez de drenarse hacia la parte posterior de la nariz, acaban acumulánose.

Dicha obstrucción puede deberse a múltiples causas, aunque en ocasiones no es posible determinar el motivo en concreto. Las más habituales son las siguientes:

  • Traumatismos
  • Desviación del tabique nasal
  • Rinitis
  • Pólipos nasales
  • Dacriostenosis congénita residual
  • Hipertrofia del cornete inferior

¿Qué es la dacriocistitis?

En casos en los que el lagrimal permanece inflamado con demasiada frecuencia, es posible que estemos ante un caso de dacriocistitis. Es decir, una inflamación de la glándula que produce las lágrimas por infección.

Esta complicación suele ir acompañada de síntomas como dolor en la zona afectada, fiebre, blefaritis (inflamación de los párpados), eritema en el área del saco lagrimal, conjuntivitis, y un exceso de lágrimas o secreción en la zona de los ojos.

Cuando se habla de un lagrimal inflamado que ha pasado a convertirse en dacriocistitis, lo más habitual es que la causa que se encuentre detrás de este problema tenga un origen infeccioso, ya sea viral o bacteriano.

Algunas de las enfermedades que causan el lagrimal inflamado son llas paperas, el virus Epstein-Barr, o una infección por estafilococo o gonococo.

Dependiendo de la forma en la que se manifieste la dacriocistitis, podemos encontrarnos ante los siguientes tipos de dacriocistitis:

  • Dacriocistitis aguda: La dacriocistitis, cuando es aguda, puede llegar a ser bastante molesta y dolorosa, por lo que conviene que la tratemos de forma inmediata para evitar que se agrave. Además, cursa de forma muy rápida.
  • Dacriocistitis crónica: Puede llegar a confundirse con la conjuntivitis, pues también produce un lagrimeo constante.
  • Dacriocistitis del recién nacido: Existe un estrechamiento congénito del conducto nasolacrimal, pero es un fenómeno raro que solo afecta al 1% de los bebés.

¿Qué es el lagrimal bloqueado?

Cuando tienes un conducto lagrimal obstruido, las lágrimas no pueden drenar normalmente, provocando que los ojos estén llorosos e irritados. La afección es causada por una obstrucción parcial o completa en el sistema de secreción lagrimal.

La obstrucción del conducto lagrimal es común en los recién nacidos. Por lo general, la afección mejora sin ningún tratamiento durante el primer año de vida. En los adultos, un conducto lagrimal obstruido puede deberse a una lesión, una infección o, en raras ocasiones, a un tumor.

La obstrucción del conducto lagrimal es casi siempre corregible. El tratamiento depende de la causa de obstrucción y la edad de la persona afectada.

Síntomas

Los síntomas más comunes del lagrimal inflamado y sobre todo de dacriocistitis son:

  • Lagrimeo excesivo
  • Enrojecimiento de la parte blanca del ojo
  • Infección o inflamación ocular recurrente (conjuntivitis)
  • Inflamación dolorosa cerca de la esquina interior del ojo
  • Formación de costras en los párpados
  • Secreción de mucosidad o pus de los párpados y la superficie del ojo
  • Visión borrosa

¿Cuándo acudir al médico por un lagrimal inflamado?

Cuando se nota dolor en el lagrimal hay que acudir a un especialista oftalmólogo para valorar la mayor o menor gravedad de una posible infección.

No obstante, para evitar que el dolor incremente es importante tener en cuenta algunas recomendaciones como:

  • No frotarse los ojos.
  • Evitar maquillarse los ojos.
  • Utilizar preferiblemente gafas en vez de lentes de contacto.
  • Ser rigurosos con la limpieza de manos y rostro.
  • No exponerse demasiado a dispositivos electrónicos como ordenadores, tabletas o móviles.

¿Cómo se diagnostica el lagrimal inflamado?

El tipo de diagnóstico depende la gravedad de los síntomas y signos encontrados en la exploración del especialista. Requiere una exploración oftalmológica completa y, si es posible, la obtención de un cultivo de cualquier secreción obtenida del punto lagrimal.

¿Cuáles son los tratamientos para el lagrimal obstruido o dacriocistitis?

En cuanto al tratamiento, la dacriocistitis en su versión aguda requiere un intervención inmediata. En estos casos, es necesario acudir al médico de urgencias para que pueda valorar la situación y realizar una intervención que permita desobstruir el lagrimal y limpiar toda la zona afectada. En el caso de que se haya formado un absceso, será necesario realizar una incisión y drenar la zona.

También cuando el lagrimal inflamado no ha llegado a evolucionar hasta convertirse en dacriocistitis, suele ser recomendable la aplicación de compresas calientes que se deben ir cambiando con cierta frecuencia. Esto se debe a que la aplicación de calor moderado en la zona suele ayudar a facilitar el drenaje del lagrimal obstruido.

El tratamiento para un lagrimal inflamado por causas infecciosas pasará por la administración de medicamentos adecuados a cada tipo de infección. Estos medicamentos solo podrá prescribirlos un médico, por lo que es importante acudir a una consulta de oftalmología ante el menor indicio de que se esté ante un posible lagrimal inflamado u obstruido.

Por otro lado, conviene tener presente que aproximadamente el 50% de los episodios de dacriocistitis aguda acaban convirtiéndose en una obstrucción crónica del conducto nasolagrimal. En estos casos, es imprescindible intervenir para solucionar este problema cuanto antes, ya que posponer la intervención solo conllevará el empeoramiento del cuadro clínico.

Los tratamientos más comunes en el caso de la dacriocistitis son:

  • Antibióticos sistémicos. El tratamiento antibiótico se ajusta según la respuesta clínica y los resultados de cultivos y antibiogramas.
  • Gotas de antibióticos tópicos.
  • Compresas calientes y masaje suave a nivel del canto interno.
  • Analgésicos según se requiera.
  • Incisión y drenaje a valorar de un absceso maduro, que deberán ser realizados siempre por un especialista.

¿Cómo prevenir este padecimiento?

Para reducir el riesgo de tener un conducto lagrimal bloqueado, realiza un tratamiento inmediato para los ojos inflamados o con infecciones. En primer lugar, sigue los siguientes consejos para evitar las infecciones en los ojos:

  • Lava bien tus manos con frecuencia.
  • Trata de no frotarte los ojos.
  • Reemplaza tu delineador y máscara para pestañas en forma regular. Nunca compartas estos cosméticos con otras personas.
  • Si usas lentes de contacto, mantenlos limpios según las instrucciones provistas por el fabricante y el oftalmólogo.

Factores de riesgo

Ciertos factores incrementan el riesgo de bloqueo del conducto lagrimal:

  • Edad. Los adultos mayores tienen más riesgo de presentar conductos lagrimales bloqueados debido a los cambios relacionados con la edad.
  • Inflamación crónica de los ojos. Si tienes los ojos continuamente irritados, enrojecidos e inflamados (conjuntivitis), tienes mayor riesgo de bloqueo de los conductos lagrimales.
  • Cirugía previa. Una cirugía previa de ojos, párpados, nariz o senos paranasales puede haber causado algunas cicatrices en el sistema de conductos, lo que podría bloquear un conducto lagrimal más tarde.
  • Glaucoma. Los medicamentos contra el glaucoma a menudo se utilizan de manera tópica en el ojo. Si has usado estos u otros medicamentos tópicos para los ojos, estás en mayor riesgo de bloqueo de un conducto lagrimal.
  • Tratamientos oncológicos previos. Si has recibido radioterapia o quimioterapia para tratar el cáncer, particularmente si la radiación se enfocó en tu cara o cabeza, tienes un riesgo más alto de bloqueo de un conducto lagrimal.
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Ambliopía: Qué es, causas, síntomas y tratamiento

Muchos de los padecimientos o problemas de la vista pueden presentarse desde muy temprana edad por problemas con el debido desarrollo de la vista, ya que esta, a diferencia de lo que muchos piensan, no es un sentido completamente desarrollado desde el nacimiento, sino que, como el habla o la capacidad de caminar, se va desarrollando en los primeros años de vida hasta que se llega a un nivel de dominio estándar.

Uno de los problemas más comunes de la vista que se puede presentar a edad temprana es la ambliopía, también conocida como ojo vago u ojo perezoso.

En Quitateloslentes.com te contamos todo lo que debes saber acerca de la ambliopía, qué es, cuáles son sus causas, síntomas y cuáles son los tratamientos que existen para corregirla.

¿Qué es la ambliopía u ojo vago?

La ambliopía,también conocida como ojo vago u ojo perezoso, se define como un trastorno de la vista en la que el ojo presenta una disminución de la agudeza visual sin una alteración orgánica o causa aparente que lo justifique.

Ambliopía u “ojo perezoso” es uno de los trastornos más comunes de la visión en niños, los cual sucede porque uno de los ojos no se comunica bien con el cerebro. El ojo puede parecer normal pero el cerebro “prefiere” el otro ojo. En algunos casos, los dos ojos pueden estar afectados.

¿Cuáles son las causas de la ambliopía?

El ojo perezoso o ambliopía se desarrolla debido a una experiencia visual anormal en los primeros años de vida que cambia las vías nerviosas entre una fina capa de tejido (retina) en la parte posterior del ojo y el cerebro.

El ojo más débil recibe menos señales visuales y eventualmente, la capacidad de los ojos para trabajar juntos para formar una sola imágen disminuye, de tal forma que el cerebro suprime o ignora la entrada visual del ojo más débil.

Cualquier cosa que empañe la visión de un niño o haga que los ojos se crucen o se vuelvan hacia afuera puede resultar en el desarrollo de ambliopía. Las causas comunes de este problema incluyen lo siguiente:

  • Desequilibrio muscular (ambliopía por estrabismo). La causa más común del ojo perezoso es un desequilibrio en los músculos que posicionan los ojos. Este desequilibrio puede causar que los ojos se crucen o se vuelvan hacia adentro o hacia afuera, e impide que trabajen juntos.
  • Diferencia en la agudeza visual entre los ojos (ambliopía refractiva). Una diferencia significativa entre las prescripciones en cada ojo, a menudo debido a la hipermetropía pero a veces a la miopía o a una curva superficial irregular del ojo (astigmatismo), puede dar lugar a un ojo perezoso.
    Normalmente se utilizan gafas o lentes de contacto para corregir estos problemas refractivos. En algunos niños, el ojo perezoso es causado por una combinación de estrabismo y problemas refractivos.
  • Privación. Un problema con un ojo, como un área nublada en el cristalino (catarata), puede prohibir la visión clara en ese ojo. La ambliopía por privación en la infancia requiere tratamiento urgente para prevenir la pérdida permanente de la visión. A menudo es el tipo más grave de ambliopía.

Síntomas del ojo perezoso

Los infantes con ambliopía no perciben este problema por su imitada percepción sobre sus sentidos y porque al ser un problema que se desarrolla desde el nacimiento, puede resultar la forma normal de ver para ellos, o también pueden ser demasiado pequeños para describir los síntomas.

Muchas veces estos niños entrecierran los ojos, se tapan un ojo o miran con un ojo en una dirección distinta a la del otro, todo lo cual puede indicar un problema que requiere atención médica.

Algunos niños mayores pueden referir visión deficiente en el ojo afectado o manifestar una mala percepción de la profundidad. Sin embargo, los niños afectados no suelen manifestar problemas aparentes. Si un ojo ve bien y el otro no, los niños lo compensan bien y no actúan de manera distinta a como lo hacen sus compañeros.

Algunos de los principales síntomas que pueden indicar el trastorno del ojo vago, son:

  • Un ojo que se mueve hacia adentro o afuera
  • Ojos que parecen no funcionar juntos
  • Percepción mala de la profundidad
  • Entrecerrar los ojos
  • Inclinar la cabeza
  • Resultados anormales de las pruebas de detección de la visión

¿Quiénes tienen más riesgo de desarrollar este padecimiento?

La ambliopía es un problema que se presenta en los niños desde sus primeros años de vida y se produce cuando la visión en uno o ambos ojos no se desarrolla correctamente durante la infancia.

La visión se desarrolla en los primeros años de vida. Es importante diagnosticar y tratar la ambliopía tan pronto como sea posible. De lo contrario, un niño con ambliopía no desarrollará una visión normal y sana.

¿Cuándo acudir al médico?

Consulta con el médico especialista si notas que en tu hijo sus ojos deambulan después de las primeras semanas de vida. Una revisión de la visión es especialmente importante si hay antecedentes familiares de estrabismo, cataratas infantiles u otras afecciones oculares.
Para todos los niños, se recomienda un examen ocular completo entre los 3 y los 5 años de edad.

¿Cómo se diagnostica la ambliopía?

La ambliopía en algunas ocasiones es sospechada por los padres, profesores o cuidadores al ver un comportamiento visual anómalo en el niño: no identifica de forma adecuada a los familiares en distancias largas, se acerca mucho los objetos, desvía un ojo, etc. Pero en la mayoría de las ocasiones, al ver bien por uno de los ojos el niño se desenvuelve con total normalidad y no es detectada hasta que se acude a una revisión rutinaria por el pediatra, óptico u oftalmólogo.

Podemos decir que se trata en muchos casos de una patología «asintomática» es decir, que no da signos de alerta y que debe ser valorada por un especialista para ser detectada.
Todos los niños deberían realizar una valoración de la agudeza visual hacia los 3-4 años de edad y de esa manera realizar un diagnóstico precoz y poder tratar con garantías el ojo vago.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo son el estrabismo, los defectos de graduación distintos en cada ojo y todo aquello que obstaculice el eje visual durante el desarrollo del niño. Existe una predisposición en aquellos niños con antecedentes familiares de ojo vago o de estrabismo. Los prematuros también son una población de riesgo de ambliopía.

Tratamiento para la ambliopía

Para tratar la ambliopía el primer paso será identificar la causa. El tratamiento consiste en corregir la causa (estrabismo, defecto refractivo, caída del párpado) y a la vez hacer trabajar al ojo gandul.

La forma más efectiva de hacer trabajar al ojo gandul es penalizando al ojo sano y para esto existen varias formas.

La más utilizada por ser la que nos ofrece un mejor resultado y con mayor rapidez es la oclusión del ojo sano con un parche. El tiempo de oclusión dependerá del grado de ambliopía y de la edad del niño. Existen otros métodos de penalización del ojo sano como la penalización farmacológica (instilación de colirio dilatador en el ojo sano para provocar visión borrosa en el mismo) y la penalización óptica (prescribir gafa con graduación no necesaria para provocar visión borrosa en el ojo sano).

Los tratamientos mas comunes son los parches oculares, los filtros en las gafas o cristales penalizados y las gotas oculares. Con ellos se pretende tapar o nublar la visión del ojo bueno ayudar a estimular la visión del ojo malo. Las horas de parche o el tipo de tratamiento que se aconseja depende da las características de cada caso, la edad, el defecto de visión.

En una primera fase se trata hasta recuperar la máxima visión posible y después es muy importante continuar con un tratamiento de mantenimiento para consolidar la recuperación visual hasta un mínimo de los 9-10 años de edad para evitar que la visión vuelva a empeorar. El tratamiento del ojo vago se suele hacer antes de operar el estrabismo. Es importante recordar que después de la cirugía del estrabismo se debe seguir vigilando la ambliopía.

Los parches se adquieren en las farmacias, hay distintos formatos y tamaños. Se ponen en la cara, tapando el ojo sano, al ritmo que les aconseje el especialista. Si el niño se tiene que tapar solo 1-2 horas al día, aconsejamos aprovechar el tiempo que dedica a las actividades de lectura, ordenador, videojuegos o televisión.

Los filtros y las penalizaciones ópticas son otro sistema de tratar el ojo vago y lo que pretenden es castigar la visión del ojo bueno a través de la gafa. Se utilizan para casos leves o moderados o para el tratamiento de consolidación de la ambliopía. Es importante para que funcione este tratamiento que el niño lleve siempre las gafas puestas y que no mire por encima de ellas.

Las gotas que se utilizan para tratar el ojo vago (atropina) se ponen en el ojo bueno para dificultarle la visión a un nivel más bajo que la del ojo malo y así favorecer el trabajo de este ojo ambliope. Puede ser una técnica muy eficaz si se elige adecuadamente al paciente.

Hay tratamientos en investigación de medicamentos vía oral para el tratamiento que todavía siguen en estudio.

¿Existe una cirugía para la ambliopía?

No existe una cirugía ocular específica para operar el ojo vago, pues se trata de un problema en el que el cerebro comienza a ignorar la visión de un ojo por su incapacidad para mezclar las imágenes de ambos, lo cual se resuelve forzando la vista en el ojo afectado.

Por ello es importante no confundir este término con la cirugía de estrabismo, que es un padecimiento distinto por problemas en los músculos de los ojos.

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