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Terapia visual: ¿Qué es y para qué sirve?

Es común que muchas personas piensen que los problemas de la vista o asociados con el sentido de la vista sean únicamente corregidos con gafas, lentes o por medio de alguna cirugía, como las modernas cirugías láser del ojo o de lentes intraoculares. Sin embargo esto no es del todo cierto, ya que como sucede con otras partes del cuerpo, nuestro ojo se puede entrenar, adaptar y rehabilitar para recuperarse de un padecimiento o lesión (siempre que esto no sea grave).

Estas técnicas se denominan como terapia visual o terapia de la vista, la cual es empleada tanto para mejorar la agudeza de nuestros ojos como para la recuperación de lesiones o para otro tipo de tratamientos neurofisiológicos.

La terapia visual como tal es un plan de ejercicios visuales/oculares personalizados para cada paciente y caso clínico, donde se realiza una estimulación neurofisiológica que nos permite desarrollar, mejorar e integrar las capacidades visuales.

Esta serie de actividades y ejercicios específicos están pensados para corregir problemas de la vista. La terapia visual tiene como fin obtener una visión simple, nítida, confortable y eficaz que nos permita desarrollar nuestra actividades cotidianas con normalidad y llevar una buena calidad de vida.

Por ello, en Quitateloslentes.com, como embajadores de la salud visual sin la necesidad del uso de anteojos o lentes de contacto, te contamos todo lo que necesitas conocer acerca de la terapia de la vista y cómo te puede ayudar a mejorar tu rendimiento visual.

¿Qué es la terapia visual?

La terapia de la vista o de los ojos, consiste en una serie de ejercicios visuales y oculares que son personalizados por un experto, los cuales se realizan con una estimulación neurofisiológica que ayuda a mejorar el rendimiento de las habilidades visuales y pueden ayudar a mejorar la concentración y el desarrollo cognitivo de la persona.

El objetivo de estos ejercicios de terapia visual, es mejorar en lo posible los problemas de visión que no se pueden tratar con gafas. Estos son: problemas de coordinación visual, ambliopía, estrabismo y retrasos en el aprendizaje derivados de la dificultad en la lectoescritura provocada por estas condiciones.

Para el éxito de la terapia, se suele programar una rutina diaria de ejercicios visuales que el paciente deberá realizar en casa y también en consultas con su especialista. Cada rutina se completa con unos 15 o 20 minutos.

Para quienes está recomendada la terapia visual?

Muchas personas suelen pensar que este tipo de tratamientos sólo son para niños de edad temprana, aunque lo cierto es que no hay edad para la terapia visual. Si bien es muy adecuada en edades tempranas de los infantes para fomentar un correcto desarrollo visual y cognitivo, sobre todo para el aprendizaje, en la edad adulta también se pueden mejorar habilidades en problemas visuales o tratar alteraciones de acomodación, convergencia y motilidad.

Terapias visuales. ¿Cuándo son necesarias y cómo se realizan?

Cuando una persona tiene determinados síntomas que no se pueden corregir mediante el uso de gafas y no existe una causa orgánica de tipo oftalmológico que se pueda tratar de otro modo, existen una serie de ejercicios visuales que pueden ayudar a resolverlos.

¿Qué tipo de problemas se tratan con la terapia visual?

Los problemas visuales generalmente se tratan con terapias visuales, son:

  • Ojo vago
  • Estrabismo
  • Diplopias binoculares (ocasionales o constantes)
  • Visión borrosa no justificada refractivamente
  • Dolores de cabeza relacionados con el esfuerzo visual
  • Dificultades de aprendizaje
  • Dislexia
  • Discalculia
  • Trastornos de conducta y TDAH
  • Ansiedad infantil
  • Problemas posturales

¿Qué tipo de ejercicios se realizan en la terapia visual?

Existe una gran cantidad de ejercicios que se realizan en la terapia visual, los cuales deben ser enseñados y supervisados por un profesional para que posteriormente el paciente tenga la capacidad de realizarlos por él mismo, o en el caso de niños, que se realice con la ayuda de un adulto.

Algunos ejemplos de estos ejercicios de la terapia de la vista son:

Estiramientos oculares.

Hacer girar los ojos en círculos siguiendo un estímulo, como la punta de un lápiz, hacia la derecha durante unos 5 segundos y después haciendo lo mismo girando los ojos hacia la izquierda. Con este ejercicio podemos mejorar la fijación y la motilidad de los ojos.

Visión periférica.

Para realizar este ejercicio ocular se necesitan a dos personas una enfrente de la otra, el paciente debe mantener la fijación en los ojos de la otra persona que se colocará delante de ella con los brazos estirados y debe contar cuántos dedos se le muestran sin necesidad de mover los ojos ni la cabeza. Entrenar la visión periférica ayuda a mejorar la visión en deportes de equipo dinámicos y la fluidez en la lectura al tener una visión más generalizada del campo visual que percibimos.

Motilidad: seguimientos y sacádicos.

Ayuda a mejorar el seguimiento de los ojos realizando laberintos y siguiéndolos sólo con nuestros ojos o realizando movimientos sacádicos con el ejercicio del reloj de manera aleatoria. De esta manera, una mejora de ambos movimientos nos proporcionará un mayor rendimiento de los movimientos oculares y por ello, una mejora durante la lectura de textos.

Ejercicio de enfocar cerca y lejos.

Este ejercicio se realiza con un estímulo enfrente de nuestros ojos cercano y un objeto lejano o carta de letras, realizaremos cambios de enfoque de lejos a cerca viendo siempre nítido y lo más rápido posible. Haciendo esto durante 2 minutos diarios, podremos mejorar la flexibilidad o rapidez acomodativa.

Convergencia.

Se necesita tomar un lápiz y estiramos el brazo, lo acercamos poco a poco hacia nuestra nariz intentando ver una sola punta, sin llegar a ver doble. A medida que trabajemos este ejercicio y consigamos acercar más el lápiz a nuestra nariz, iremos mejorando la capacidad de convergencia de nuestros ojos, necesaria para realizar tareas prolongadas en visión próxima.

Percepción visual y atención.

Se debe intentar decir los colores lo más rápido posible, evitando leer las palabras. Este es un ejercicio que ayuda a mejorar la atención y la concentración sobre todo en los niños.

¿Por qué es importante la terapia visual?

El 80 % de la información que recibimos a lo largo del día es a través del sistema visual, por lo que cuando miramos algo no solamente vemos con nuestros ojos, sino que inspeccionamos, distinguimos, identificamos e interpretamos todo como parte del sistema visual.

En el modo de vida actual, la información y del conocimiento, los avances a ritmo acelerado de las tecnologías de la información y la comunicación están transformando las vías tradicionales de aprendizaje y comunicación. Ha aumentado la visión de cerca no solo en adultos, sino también en niños desde edades tempranas, y este mal uso del sistema visual lleva al estrés de la visión, que provoca incomodidad al realizar esfuerzos visuales.

Es sobre todo común que los niños no suelan quejarse, y es la maestra o padres quien lo notan primero, pues es habitual que presenten dificultades que se manifiestan en un bajo rendimiento escolar: una mala ortografía o una baja velocidad y comprensión lectora, confunden letras y se saltan palabras, les cuesta memorizar textos o reproducir en su libreta lo que hay escrito en la pizarra.

Muchos de estos problemas pueden estar relacionadas con una disfunción acomodativa, problemas de coordinación entre ambos ojos, ambliopía, estrabismo, trastorno perceptivo para procesar la información del entorno, entre otros; de ahí la importancia de realizar una buena anamnesis antes de comenzar a realizar los diferentes exámenes optométricos para determinar la causa y poder indicar una terapia visual individualizada.

La terapia visual es un proceso no invasivo que ha sido usada durante años sin criterios consistentes para su prescripción, por lo cual tuvo sus detractores, ya que no existían estudios serios ni con bases científicas. Sin embargo, actualmente existen bases científicas que avalan su uso en diferentes anomalías de la visón binocular, lo que se refleja en numerosos artículos originales y ensayos clínicos.

¿A partir de qué edad se recomienda la terapia visual?

Se determina que se puede realizar la terapia visual a partir de los 5 o 6 años cuando el niño pueda comprender las instrucciones dadas por el terapeuta especialista de la vista.

Sin embargo, esta es para todas aquellas personas que deseen optimizar el funcionamiento y el rendimiento de su sistema visual para conseguir una visión más eficiente. El entrenamiento visual ayuda a completar el proceso normal de desarrollo del sistema visual, en especial en niños y adultos jóvenes que utilizan la visión cercana frecuentemente.

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Cirugía Vitreorretiniana: ¿Qué es, para qué sirve y dónde se realiza?

Los avances en la medicina y en especial, en la oftalmología, nos han permitido disponer hoy en día de todo tipo de tratamientos y procedimientos quirúrgicos que ayudan a tratar enfermedades y padecimientos que en años pasados representaban un riesgo inminente de pérdida de la vista para aquellas personas que lo sufrían.

Padecimientos como el desprendimiento de retina, agujero macular u otras anomalías del ojo eran raramente tratables, sin embargo, con procedimientos quirúrgicos de alta precisión como lo es la cirugía vitreorretiniana, cada vez más pacientes tienen la posibilidad de mejorar su visión o inclusive de salvar su capacidad visual.

En Quitateloslentes.com te contamos todo lo que debes conocer acerca de este procedimiento quirúrgico y cómo puede ayudarte si sufres de algún problema ocular que afecte tu retina o vítreo.

¿Qué es la cirugía vitreorretiniana?

La cirugía vitreorretiniana se trata de una intervención quirúrgica ocular que se realiza para tratar enfermedades, padecimientos o lesiones de la retina y/o del vítreo del ojo humano. Consiste en una microcirugía con la que se extrae una parte o la totalidad del vítreo, el cual se trata de un gel translúcido que rellena la cámara posterior del ojo.

El vítreo ocular se puede reemplazar por solución de salina, gas o aceite, de tal manera que estos compuestos reemplacen las funciones de la sección retirada. En esta intervención quirúrgica el oftalmólogo llega directamente al vítreo y a la retina y puede realizar así la cirugía vitreorretiniana para extirpar la parte dañada.

Como su propio nombre indica, esta delicada y precisa cirugía se lleva a cabo en el vítreo gelatinoso y en la membrana sensible a la luz (retina) de la parte posterior del ojo, para lo cual es necesario que se realicen unas incisiones en el ojo.

¿Para qué casos se practica esta cirugía?

La cirugía de vitrectomía o cirugía vitreorretiniana tiene el objetivo de eliminar y reemplazar el humor vítreo, una sustancia gelatinosa de la parte posterior del ojo. Este procedimiento quirúrgico se emplea para los problemas de visión causados cuando una materia extraña invade esta sección del ojo que debe permanecer transparente.

Los padecimientos más comunes para someterse a una cirugía de vitrectomía son:

  • Eliminar sangrados que eviten que la luz se enfoque correctamente en la retina.
  • Retirar tejido retiniano en mal estado que esté causando mala visión.
  • Reparar la retina en procesos de desprendimiento o en prevención de ellos.
  • Extraer un objeto extraño atrapado en el interior del ojo por una lesión o traumatismo.
  • Agujero macular (agujero o un desgarro en la mácula). La mácula la zona de máxima visión.
  • Membrana macular (provoca arrugas o pliegues en la mácula).
  • Retinopatía diabética con hemorragia o lesión que afecta a la retina o el vítreo.
  • Desprendimiento de retina.
  • Endoftalmitis (infección intraocular).
  • Lesión ocular grave.
  • Algunos problemas durante la cirugía de cataratas en CDMX.

¿Qué pacientes se pueden someter a la cirugía vitreorretiniana?

Es importante resaltar que no todo el mundo es candidato a recibir una cirugía vitreorretiniana, pues la viabilidad depende de cada persona, su padecimiento, nivel de gravedad y de las características de sus ojos, así como de otras condiciones de salud que deben ser consideradas.

Antes de realizar la cirugía vitreorretiniana se deben realizar un examen ocular detallado y una ecografía que muestra el estado de los tejidos oculares, de tal manera que el oculista pueda determinar si este tipo de intervenciones son lo más apropiado o puede utilizarse alguna alternativa.

También pueden ser necesarios otros exámenes, como son:

  • Tomografía de Coherencia Óptica Retiniana (OCT): escáner que se utiliza para captar imágenes de las diferentes capas de la retina en alta definición
  • Angiografía fluoresceínica: prueba de contraste para ver posibles pérdidas de fluido o daños en vasos sanguíneos de la retina
  • Test electrofisiológico: prueba que registra la estimulación eléctrica del ojo para detectar problemas en la retina y en toda la vía óptica hasta la corteza cerebral

¿En qué consiste la cirugía vitreorretiniana?

La cirugía vitreorretiniana generalmente se realiza con anestesia local, pues es un procedimiento sencillo (en la mayoría de los casos) y ambulatorio. No obstante, la anestesia local se usa en ciertas situaciones, especialmente cuando la anestesia general es inapropiada, como por ejemplo en personas con problemas respiratorios.

Ya en el quirófano y una vez que la anestesia ha hecho efecto, el médico cirujano hará tres pequeñas incisiones en el ojo para crear aberturas para los diversos instrumentos que se insertarán para realizar la vitrectomía.

Los instrumentos que se utilizan para este procedimiento son:

  • Tubo de luz, que sirve como una linterna microscópica de alta intensidad para usar dentro del ojo.
  • Puerto de infusión, utilizado para reemplazar el líquido del ojo con una solución salina y para mantener una adecuada presión ocular.
  • Vitrector, o dispositivo de corte, que retira el gel vítreo del ojo de forma lenta y controlada. Este protege la delicada retina al reducir la tracción mientras se retira el humor vítreo.

Una vez que el cirujano especialista retira el humor vítreo y limpia el área, usa un líquido salino para reemplazarlo y mantener la forma adecuada del ojo y la presión ocular interna de forma adecuada.

Tipos de cirugías vitreorretinianas

Existen diferentes técnicas dentro de la cirugía vitreorretiniana, como son:

Vitrectomía con gas

En el caso de que se introduzca gas, el paciente deberá mantener una postura estrictamente boca abajo o de costado días después de la cirugía para mantener pegada la retina mientras cicatriza. Además, la visión tarda en recuperarse algunos días o semanas.

Vitrectomía con aceite de silicona

Por su parte, el aceite de silicona no se reabsorbe, por lo que deberá realizarse una segunda cirugía para extraer la cirugía(sí se puede viajar en avión). Además, durante la intervención de vitrectomía, se pueden realizar otros procedimientos paralelos como una cirugía de cataratas, el implante de una lente intraocular o un trasplante de córnea.

Preparación para la cirugía

Esta cirugía es mínimamente invasiva, indolora y bastante rápida. No obstante, es necesario que tomes algunas precauciones antes de realizarla.

Por lo general, los cirujanos te pedirán que no utilices maquillaje, crema, lociones o ninguna otra cosa en el área de los ojos al menos un día antes de la intervención y el día que vas a acudir.

De igual forma es necesario que tengas previsto cómo regresarás a casa y que una persona te acompañe, pues es posible que al terminar aún sientas los efectos de los medicamentos y veas borroso.

Resultados de la cirugía vitreorretiniana

Como en toda cirugía ocular, solo un oftalmólogo especializado y que esté dando seguimiento a su caso puede darle una idea certera de qué esperar después de una vitrectomía y los resultados posibles.

La cirugía vitreorretiniana tiene una tasa de éxito muy alta generalmente. El sangrado, la infección, la progresión de cataratas y el desprendimiento de retina son potenciales problemas, pero estas complicaciones son relativamente inusuales.

Para la mayoría de los pacientes que se someten a una vitrectomía, la vista se recupera o mejora significativamente, siendo una excelente opción si se sufre cualquiera de los padecimientos anteriormente mencionados.

Riesgos de la cirugía vitreorretiniana

Los riesgos de una vitrectomía son generalmente menores que los beneficios que se esperan para mejorar la visión después de la intervención.

Algunos de los posibles riesgos son sangrado postoperatorio, desprendimiento de retina, aumento de la presión ocular en el postoperatorio, catarata o infección.

¿Dónde realizarte una Cirugía de Ojos?

En la actualidad existen muchas clínicas o consultorios que realizan la cirugía vitreorretiniana,sin embargo, en la mayoría de los casos estas no cuentan con la experiencia, cuidados y los precios suelen ser bastante elevados.

Es por ello que Quítate Los Lentes es tu mejor opción para corregir tu vista, pues contamos con más de 17 años de experiencia realizando cirugías de ojos de todo tipo, ayudando a cerca de 5,000 personas al año a quitarse los lentes y poder ver mejor.

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Córnea gruesa: ¿Qué es y cuáles son los riesgos?

La córnea es probablemente una de las capas más famosas y mencionadas del ojo, la cual juega un papel fundamental en la protección de nuestro globo ocular y en la capacidad de refracción de la luz, la cual debe encontrarse en excelente estado para que podamos tener una visión nítida y adecuada.

No obstante, al ser el “primer filtro” del ojo, esta también se encuentra susceptible a daños causados por accidentes, golpes, agentes externos y a enfermedades o condiciones degenerativas que pueden terminar no sólo dañando esta capa, sino a toda nuestra capacidad visual.

Uno de estos problemas es la llamada córnea gruesa, padecimiento que se presenta cuando las capas de esta sección tienen mayor espesor de lo común, lo que genera formas o curvaturas que pueden afectar nuestra visión y desarrollar otros problemas oculares.

Si quieres conocer más sobre este y otros temas o acudir a una consulta con uno de nuestros profesionales de la vista, agenda una cita en Quitateloslentes.com y quítate los lentes para ver y verte mejor.

¿Qué es la córnea gruesa?

La córnea se trata de la estructura externa y una de las más importantes para la óptica del ojo, la cual es responsable de la protección del contenido intraocular y del poder dióptrico para refractar los rayos de luz que ingresan al ojo, pudiendo enfocar las imágenes y proporcionar una visión nítida.

La córnea se trata de una membrana transparente que tiene el objetivo de permitir el paso de luz dentro del globo ocular. Por ello, es necesario que sea avascular y de ahí la importancia de mantener este tejido siempre en excelente estado.

El espesor o grosor corneal es un parámetro que varía mucho en las personas dependiendo de su edad, sexo, raza o inclusive que puede variar debido a condiciones climáticas, atmosféricas y más. Es indispensable conocer el grosor corneal, pues nos permitirá hacer un buen diagnóstico en la valoración de patologías que afectan a nuestro sistema visual, así como en las intervenciones de cirugía refractiva es determinante conocerlo para determinar si un paciente es candidato a la intervención.

Generalmente la córnea tiene una forma ovalada. Por lo regular, la zona central de la córnea presenta un grosor de unas 540 micras y la periferia entre 600 y 700 micras.

¿Cuál es el espesor corneal normal?

Como lo mencionamos previamente, el espesor corneal varía de persona a persona, inclusive, algunos estudios demuestran que nuestro propio grosor corneal puede variar durante el día. No obstante, podemos decir que la córnea de un ojo adulto, como referencia general, suele estar entre 540 y 560 micras en la zona central y entre 660-700 micras en la periferia.

En este sentido, se ha demostrado que el ambiente o determinados factores externos que puedan afectar a la calidad de la película lagrimal y, por tanto, que produzcan ojo seco, también causen un espesor corneal menor en este tipo de personas.

¿Cuál es un espesor corneal alto?

Por encima de 540 o 600 micras (dependiendo el paciente) en la región central, se puede considerar como córnea gruesa, lo cual, no es como tal un problema a menos que las condiciones pueden propiciar una mayor presión intraocular o inclusive un glaucoma.

¿Cómo se mide el espesor corneal?

El espesor de la córnea se mide a través de la técnica de la paquimetría, la cual se trata de una exploración diagnóstica sencilla e indolora que realizan los oftalmólogos con un paquímetro en consulta para que el oftalmólogo obtenga información sobre el grosor de la córnea.

Este examen de medición del grosor de la córnea es bastante rápido para ambos ojos y no produce ningún tipo de molestia al paciente. Además ofrece información bastante precisa para diagnosticar ciertas enfermedades corneales, decidir si un paciente es apto o no para una cirugía refractiva, así como una de las rutinarias para el diagnóstico de glaucoma.

¿Cuáles son los riesgos de la córnea gruesa?

En casos más complejos y en conjunto con otras enfermedades o padecimientos, una córnea gruesa puede llegar a influir en el desarrollo de padecimientos oculares como:

  • Hipertensión ocular
  • Glaucoma
  • Distrofias corneales
  • Edema

La medición del grosor de la córnea también es fundamental para medir correctamente la presión intraocular (PIO), un factor básico en el diagnóstico certero y preciso del glaucoma es el grosor de la córnea de cada paciente.

Esto ocurre porque el grosor corneal puede alterar los resultados del PIO de la siguiente forma: dar una presión intraocular más alta de lo que realmente es en pacientes con córnea gruesa y al revés, ofrecer unos resultados más bajos de los verdaderos en personas con córneas delgadas.

El grosor corneal es importante porque puede alterar una lectura de la presión intraocular, pudiendo llegar a provocar que el oftalmólogo inicie un tratamiento por una condición que puede no existir realmente o, contrariamente, retrasar el inicio de las medidas necesarias para el tratamiento de algún padecimiento del ojo.

Siempre es riesgoso tener una córnea gruesa?

No, tener una córnea gruesa no siempre resulta ser un motivo de riesgo o preocupación, pues actualmente se sabe que existen diferentes factores que pueden provocar un cambio en el grosor de la córnea sin ser necesariamente patologías, como lo pueden ser:

  • Ambiente, provocando ojo seco que disminuya el espesor corneal.
  • Edad, siendo el grosor mayor en pacientes jóvenes./li>
  • Sexo, mayor en varones./li>
  • Área geográfica, presentando la población afroamericana un grosor menor a la raza blanca y la asiática inferior a la caucásica. /li>
  • Enfermedad diabética del ojo./li>

De hecho, de acuerdo a diversos estudios realizados en los últimos años, se ha comprobado que el espesor corneal puede cambiar incluso a lo largo del día.

Existen patologías, en cuyo diagnóstico es fundamental la medición del espesor corneal ya que puede alterar parámetros característicos de enfermedades como el glaucoma. El valor de la presión intraocular puede ser sobreestimado en pacientes con córneas gruesas o subestimado en aquellos con córneas delgadas. Por lo tanto, realizar pruebas complementarias como la paquimetría o campimetría es imprescindible en cualquier tipo de consulta con el fin de detectar precozmente patologías visuales y poder iniciar correctamente el tratamiento correspondiente.

También es importante mencionar que es necesario un suficiente grosor corneal para poder realizar algunas de las cirugías refractivas láser de miopía, hipermetropía y astigmatismo, pues algunas técnicas como de operación láser como la técnica Lasik, moldea la curvatura de la córnea adelgazando o curvando su espesor. Por lo que, necesitamos saber su valor para determinar si es apto o no, ya que para pacientes con córneas delgadas, someterse a este tipo de cirugías puede representar un riesgo de daño a la córnea.

Si este fuera el caso, también existen otras cirugías para pacientes con córneas muy finas, como son las lentes intraoculares (ICL), cuyos resultados de calidad visual son excelentes.

¿Cómo se relaciona la córnea gruesa y la cirugía láser?

Tener la córnea gruesa o, mejor dicho, con un espesor mayor que la media no tiene por qué necesariamente ser un problema o una amenaza para la salud visual. Es más, es incluso positivo para poder realizar con mayor seguridad una cirugía refractiva, ya que en este tipo de intervenciones la acción del láser adelgaza un poco la córnea según las dioptrías que se pretendan eliminar.

Aunque es preciso estudiar cada caso de forma individual, por lo general se considera que, para poder eliminar completamente entre 8-9 dioptrías mediante una intervención con láser, es necesario que el grosor de la córnea sea de entre 520-600 micras. Para miopía y otros defectos refractivos más bajos (de entre 3 a 6 dioptrías) dicho espesor debería estar entre las 490 y 530 micras. El poder realizar o no la cirugía depende también de otros factores que deben ser analizados por el oftalmólogo durante una primera consulta.

¿Qué es la córnea y para qué sirve?

La córnea se trata de la capa externa del ojo, la cual es transparente, curvilínea y actúa como la primera lente que encuentra la luz cuando penetra en nuestro globo ocular, siendo esta la encargada de la refracción de los rayos de luz pero también de proteger al resto del globo ocular del contacto con agentes externos.

Para la correcta función de la córnea ésta debe mantenerse transparente y es necesario que posea una curvatura adecuada de modo que cumpla unas buenas propiedades ópticas de refracción.

La córnea cumple funciones defensivas frente a traumatismos e infecciones protegiendo al ojo de gérmenes y otros factores externos de riesgo. Muchas enfermedades adquiridas o congénitas le afectan. Por tanto, la córnea ayuda a proteger fundamentalmente la órbita ocular, el párpado, las lágrimas y la esclerótica (la parte blanca del ojo).

Además de la transparencia de la córnea depende la capacidad visual de cada persona por eso podemos considerar a la córnea como la primera lente del sistema óptico de nuestros ojos, ya que una deformidad o falta de transparencia causará una mala imagen en la retina. Por tanto, una de sus principales funciones es el enfoque de las imágenes adaptándose a la visión cercana y lejana.

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Retinopatía Diabética: Qué es, causas, prevención y tratamiento

Todo lo que debes saber sobre la retinopatía diabética

La retinopatía diabética es un padecimiento ocular provocado por la diabetes y una de las principales causas de la ceguera y debilidad visual a nivel mundial, la cual se presenta cuando las complicaciones de la diabetes daña a los vasos sanguíneos ubicados en la retina, causando la pérdida de la agudeza visual de forma paulatina.

Este padecimiento por lo general es imperceptible en los pacientes con diabetes a etapas tempranas de la enfermedad, sin embargo, la retinopatía diabética puede empeorar drásticamente si no se atiende y causar una pérdida en la visión o la ceguera total.

¿Qué es la retinopatía diabética?

La retinopatía diabética, también llamada enfermedad diabética del ojo, ocurre cuando la diabetes (condición que causa exceso de glucosa en la sangre) afecta a los vasos sanguíneos de la retina, la cual se trata del tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo y que es indispensable para tener una óptima visión.

La seriedad de este padecimiento recae en que prácticamente cualquier persona con diabetes tipo 1 o tipo 2 puede desarrollar retinopatía si no se trata bien su condición y no acude con frecuencia al oftalmólogo para una revisión. Cuanto más tiempo se haya tenido diabetes sin control de la glucosa en la sangre, mayor es la probabilidad de desarrollar esta enfermedad.

¿Qué causa la retinopatía diabética?

Como su nombre lo indica, la retinopatía es un padecimiento ocular (específicamente en la retina) causado por la diabetes, condición que al generar un exceso de glucosa en la sangre, puede causar la obstrucción de vasos sanguíneos en la retina, forzando al ojo a desarrollar nuevos vasos que no se forman correctamente y pueden sangrar con facilidad.

Síntomas y detección de la retinopatía diabética?

Generalmente no existen síntomas en las primeras etapas de la retinopatía diabética.Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, algunos de los síntomas de a los que hay que poner atención son:

  • Manchas o rayas oscuras que flotan en la vista (cuerpos flotantes)
  • Visión borrosa
  • Visión variable
  • Zonas de la visión oscuras o vacías
  • Pérdida de la visión

¿Cuánto acudir con un oftalmólogo?

La mejor forma de prevenir el desarrollo de la retinopatía diabética y el riesgo de la pérdida de la visión es llevar un control cuidadoso de la diabetes y acudir a consulta con el oftalmólogo para hacerte un examen ocular con dilatación cada año, aún cuando tu vista parezca buena.

Toma en cuenta que uno de los factores de riesgo es desarrollar diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional) o tener diabetes antes del embarazo, pues esto puede aumentar el riesgo de retinopatía diabética.

¿Cómo es el diagnóstico de la retinopatía diabética?

Para detectar esta enfermedad el oftalmólogo realizará las siguientes pruebas:

  • Prueba de agudeza visual: Prueba en la que se usa una tabla optométrica para medir la vista a diferentes distancias.
  • Examen con dilatación de las pupilas: El oculista colocará unas gotas en los ojos para dilatar la retina y observar a través de un lente de aumento especial para examinar la retina y el nervio óptico.
  • Tonometría: Se mide la presión del ojo. El oculista examinará su retina para ver si hay señales de la enfermedad, incluyendo: vasos sanguíneos que gotean, inflamación de la retina, depósitos pálidos y grasosos en la retina, tejido del nervio dañado, etc.

Etapas de la retinopatía por diabetes

  • Retinopatía no proliferativa ligera: Esta temprana de la retinopatía diabética en la que aparecen los microaneurismas en el ojo, los cuales son pequeñas áreas de inflamación en los vasos sanguíneos de la retina.
  • Retinopatía no proliferativa moderada; Etapa media de la enfermedad diabética del ojo en la que algunos vasos sanguíneos de la retina se obstruyen.
  • Retinopatía no proliferativa severa: Etapa avanzada en la que muchos vasos sanguíneos de la retina se bloquean, haciendo que varias partes dejen de recibir sangre. Esto genera que el ojo comience a formar nuevos vasos sanguíneos.
  • Retinopatía proliferativa. La etapa más avanzada, los nuevos vasos sanguíneos son anormales y frágiles. Crecen a lo largo de la retina y de la superficie del gel vítreo, el gel incoloro que llena el interior del ojo.

Tratamientos para la enfermedad diabética del ojo

Existen diferentes tipos de tratamiento para enfermedad dependiendo del grado de avance que tengas:

Retinopatía diabética en etapa inicial

Para la retinopatía diabética no proliferativa de leve a moderada, es posible que no se requiera de tratamiento de inmediato, pues el control de la diabetes de forma adecuada en muchos casos es suficiente para evitar el avance de esta enfermedad. No obstante, es imprescindible que acudas de forma constante a tu clínica de oftalmología de cabecera para que un experto te examine y de seguimiento.

Retinopatía diabética avanzada

Para los casos de retinopatía diabética proliferativa o edema macular,se requiere de un tratamiento inmediato para evitar la pérdida de la visión.

Entre las formas de tratar esta condición más comunes se encuentran:

  • Inyección de medicamentos: Se inyectan inhibidores del factor de crecimiento endotelial vascular, los cuales se inyectan en el vítreo del ojo. Estos detienen el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y disminuyen la acumulación de líquido.
  • Fotocoagulación: Tratamiento con láser, también conocido como tratamiento focal con láser, el cual puede detener o disminuir la filtración de sangre y el líquido en el ojo.
  • Fotocoagulación panretiniana: También llamado tratamiento disperso con láser, puede reducir el tamaño de los vasos sanguíneos anormales.
  • Vitrectomía: Tratamiento quirúrgico en el que se hace una pequeña incisión en el ojo para extraer la sangre del centro del vítreo, así como el tejido cicatrizal que tira de la retina.

¿Qué personas corren mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad?

Cualquier paciente con diabetes puede desarrollar la retinopatía diabética, sin embargo el riesgo aumenta para personas que:

  • Han tenido diabetes mucho tiempo
  • Tienen un control deficiente del nivel de glucosa en la sangre
  • Sufren de presión arterial alta
  • Tienen colesterol alto
  • Están en embarazo
  • Consumen tabaco
  • Son afroamericanos/as, hispanoamericanos/as o indígenas estadounidenses

Otros riesgos de la retinopatía diabética

Además de la progresiva pérdida de la vista, la retinopatía por diabetes también puede generar:

  • Hemorragia vítrea.
  • Desprendimiento de retina.
  • Glaucoma.
  • Ceguera.

¿Existe una cirugía láser para tratar la retinopatía diabética?

Sí, el tratamiento focal como el de fotocoagulación retiniana se hacen en una clínica de oftalmología con la ayuda de la más alta tecnología láser.

En este, el médico especialista le aplicará unas gotas en los ojos para dilatar las pupilas y anestesiarlos. También es posible que adormezcan el área detrás de su ojo para evitar molestias.

Para revisar su vista, prevenir la retinopatía o para recibir el tratamiento necesario, acude ahora con los especialistas de Quítate los Lentes, quienes te indicarán el tratamiento más efectivo para el cuidado de tu vida. Agenda tu cita ahora mismo.

¿Qué tan efectivos son los tratamientos?

Los tratamientos para la retinopatía diabética suelen ser muy efectivos en la actualidad para reducir la pérdida de la visión. Sin embargo, es importante remarcar que aunque los tratamientos tienen tasas altas de éxito, no curan la retinopatía diabética, sólo controlan su avance.

¿Cómo prevenir la enfermedad diabética del ojo?

  • Controlar la diabetes cuidando la alimentación de acuerdo a las dietas impuestas por el médico especialista y realizando actividad física.
  • Controla los niveles de glucosa sanguínea
  • Pregúntale al médico acerca de una prueba de hemoglobina glicosilada.
  • Controla la presión arterial y colesterol.
  • Deja el consumo de tabaco.
  • Préstale atención a los cambios en la visión y acude de inmediato al oftalmólogo si notas algo extraño.
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