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Derrame ocular: Qué es, causas y tratamiento

Uno de los trastornos más alarmantes pero que de hecho supone un riesgo mayor para nuestros ojos son los famosos derrames oculares, los cuales pueden presentarse en cualquier persona a cualquier edad.

Un derrame ocular se trata de una mancha de sangre que aparece en el ojo, casi siempre en la parte blanca y no representa ningún riesgo para la salud o visión (en la gran mayoría de los casos).

Por ello y para que no te invada el pánico en caso de que aparezca uno en tus ojos o los de tus hijos, en Quitateloslentes.com te contamos qué son, cuáles son sus causas y cómo puedes tratarlos.

¿Qué es un derrame ocular?

Un derrame ocular, el cual tiene los nombres técnicos de hemorragia subconjuntival o hiposfagma, se trata de un pequeño sangrado que aparece en la esclerótica del ojo (parte blanca), el cual es causado por la rotura de alguno de los vasos sanguíneos del ojo, los cuales por su delicadez, pueden romperse con facilidad por diversas causas.

La esclerótica está cubierta con una delgada capa de tejido transparente llamada conjuntiva bulbar. Una hemorragia subconjuntival ocurre cuando se rompe un vaso sanguíneo y sangra dentro de la conjuntiva. La sangre, al estar encerrada dentro de la conjuntiva, no se mueve ni se puede eliminar, y de ahí la apariencia roja del ojo cuando esto ocurre. El enrojecimiento es llamativo (muy brillante) pero normalmente es indoloro, sin secreción del ojo y no altera la visión. Es una afección benigna y no debemos asustarnos.<(p>

Aunque el derrame en el ojo es benigno y generalmente no provoca otras complicaciones de visión, muchas personas pueden alarmarse por el aspecto del ojo, por lo que es importante resaltar que no es un padecimiento grave a no ser que se presente dolor u otros síntomas fuera de lo común.

Causas de los derrames oculares

Una de las causas frecuentes del derrame ocular es la hipertensión arterial. En presencia de un derrame ocular, es necesario medir la tensión arterial ya que, en caso de tensión alta, se deberá acudir al médico para que realice la prescripción del tratamiento apropiado.

Existen otras causas relacionados con las hemorragias subconjuntivales, como:

  • Aumentos súbitos de la presión arterial
  • Toma de medicamentos anticoagulantes
  • Una infección viral
  • Cirugía láser ocular reciente o cualquier otra intervención quirúrgica en los ojos
  • Cualquier lesión en el ojo o traumatismo ocular
  • Frotarse los ojos de forma insistente
  • Diabetes mellitus
  • Anemia
  • Por malformaciones o anomalías en los vasos sanguíneos del ojo
  • Estornudo violento
  • Pujido
  • Cambio brusco de temperatura
  • Vómito
  • Tos

Síntomas del derrame ocular

El derrame ocular suele suceder sin necesidad de que exista una lesión previa y a menudo se toma conciencia del problema directamente al verse uno mismo en el espejo.

Algunas manifestaciones que se presentan antes de que aparezca la hemorragia ocular son comezón, ardor y sensación de tener arena en los ojos.

Generalmente el derrame ocular no suele presentar ningún síntoma aunque sí leves molestias a modo de sensación de cuerpo extraño o irritación en el ojo.

Estas molestias se pueden aliviar con gotas para los ojos irritados.

Tipos de derrames oculares

Existen dos tipos de derrames oculares. Los externos, que suelen ser los más comunes y no tienen ningún problema, y los internos, que se caracterizan porque ocasionan visión baja, no se pueden observar a simple vista y se presentan frecuentemente en pacientes con diabetes, por lo que requieren de atención médica para que se identifique la causa que lo genera.

Las hemorragias subconjuntivales no requieren de un tratamiento médico, ya que desaparecen por sí solas, entre 7 y 10 días. Debido a que la sangre desaparece gradualmente con el tiempo.

¿Quiénes son más propensos a tener un derrame ocular?

Un derrame ocular suele ser una afección bastante frecuente. Y, aunque es mucho más común en adultos, a veces se puede dar en niños.

Así, en el caso de los niños hay que prestar una mayor atención, especialmente en etapas donde el ojo sigue en fase de formación. Además, es importante tener en cuenta que los más pequeños de la casa suelen ser más susceptibles a sufrir lesiones oculares.

Por este motivo, no hay que dejar de acudir al oftalmólogo para realizar una revisión oftalmológica ante la aparición de cualquier dolencia en ellos.

Factores de riesgo

No obstante, pese a ser una afección llamativa no se trata de nada grave, es inocuo y el fluido de sangre que vemos no sale al exterior ya que se encuentra atrapado en la esclerótica (la parte blanca del ojo) y se reabsorbe al poco tiempo de su aparición.
Si por el contrario presenta hemorragia externa se debe acudir lo antes posible a un oftalmólogo.

Si se presentan otros síntomas como hematomas o sangrado en otras áreas, es urgente visitar al médico porque es posible que se tengan que realizar pruebas específicas.

¿Cuándo acudir al médico?

Estas molestias pueden aliviarse con lágrimas artificiales. La afección no es grave, es inofensiva y la sangre que vemos no fluye porque está atrapada en la esclerótica (la parte blanca del ojo) y se reabsorbe poco después.<(p>

Si por el contrario, tienes una hemorragia externa, debes consultar a un oftalmólogo lo antes posible.

¿Cómo se diagnostica un derrame ocular?

Un derrame ocular es identificable fácilmente por la misma persona, ya que es un sangrado leve que aparece bajo la conjuntiva y puede apreciarse a simple vista.

El contraste de la sangre con el color blanco del tejido suele causar gran alarma en el paciente. La extensión del sangrado puede variar desde ser un pequeño punto casi imperceptible hasta llegar a ocupar una extensión apreciable, pero si estamos ante un derrame sin más la visión no debe verse afectada y, además, la hemorragia debería ser puntual.

Tratamientos para los derrames oculares

Actualmente no existe un tratamiento estandarizado para curar los derrames oculares porque se pueden curar gradualmente.

Su desaparición depende de cada individuo. Si el sangrado subconjuntival es pequeño la sangre se drenará por sí sola hasta que desaparezca en aproximadamente una semana.

Lo que puede suceder es que a medida que cicatriza el derrame ocular, la esclerótica se pone amarilla, lo que será completamente normal.

Cuando el derrame desaparece, se recomienda no frotar los ojos, no aplicar presión, no automedicarse y no poner ningún tipo de parche o gasa en los ojos.

Cuando aparece un sangrado debido al impacto de una partícula en la esclerótica o a una infección, tu oftalmólogo puede recetar algunos tratamientos para aliviar los síntomas que no son producidos por el derrame en sí, sino por el daño en el tejido. A veces se procede al uso de lágrimas artificiales durante unos días, o de continuo en caso de ojo seco, y puede ser aconsejable el uso profiláctico de un antibiótico.

Es frecuente utilizar lágrimas artificiales como tratamiento para mantener la zona lubricada, aunque recuerda que todas las lágrimas artificiales no tienen los mismos componentes.

Lo mejor es que visites a tu clínica oftalmológica para que te recete la más adecuada a tu caso en concreto y descartar si se ha producido por problemas mayores.

¿Cómo prevenir los derrames oculares?

Los derrames oculares no pueden prevenirse aunque sí podemos tratar de impedir su aparición en nuestro día a día siguiendo estas indicaciones:

  • Tomarse la tensión arterial todos los días si padecemos hipertensión o diabetes mellitus.
  • No dormir sobre el lado izquierdo del cuerpo. Se trata de un postura que comprime el corazón y puede aumentar la presión sanguínea.
  • No frotarse los ojos bruscamente.
  • Evitar la ingesta de tabaco o bebidas alcohólicas.

Recuerda visitar a tu oftalmólogo si tienes un derrame ocular para saber por qué se ha producido, comprobar su normalidad y descartar que vuelva a producirse, sobre todo si se presenta una hemorragia externa.

¿Cuánto dura un derrame en el ojo?

Depende de cada caso, en general suele durar entre 3 y 15 días como máximo.

Podría ser grave en el caso de que el derrame ocular venga acompañado de dolor, picor o molestia, en ese caso lo mejor es visitar a tu oftalmólogo.

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Miosis: Qué es, causas y tratamientos

El ojo humano es un órgano extremadamente complejo y lleno de diversas funciones, capas y tejidos que nos permiten captar la luz del mundo que nos rodea y transmitirla en forma de información para que nuestro cerebro pueda procesar y crear imágenes con colores, tamaños, distancias, profundidad, texturas y más.

Para ello, este órgano cuenta con diversas funciones y movimiento que le permiten enfocar y moderar la luz, como lo es el caso de la miosis, el cual es el término utilizado para describir la refracción de la retina cuando esta necesita aminorar el paso de luz al interior del globo ocular.

La pupila es la esfera negra que se encuentra en el centro del ojo, y que se dilata o contrae según la cantidad de luz que entra en el mismo. Pero en ocasiones, las pupilas están contraídas en una situación ambiental en la que no deberían estarlo, lo cual se conoce como miosis.

Nos obstante, también el término miosis puede utilizarse para describir un padecimiento en el cual, la retina, en lugar de dilatarse y volver a su tamaño y forma normal (o más grande en casos de poca luz), permanece cerrada sin importar el nivel de luminosidad que perciba nuestro ojo.

En Quitateloslentes.com te contamos todo acerca de este padecimiento, cuáles son sus causas y los tratamientos que existen para contrarrestarlo en caso de que lo presentes.

¿Qué es la miosis?

El termino miosis, empleado en el área médica, indica la disminución del tamaño o contracción de la pupila y del cristalino del ojo para reducir la cantidad de luz que ingresa al globo ocular. Se produce gracias al músculo ciliar que disminuye la pupila de tamaño (miosis). Esta acción es antagónica a la dilatación de la pupila o midriasis, realizada por el músculo dilatador del iris.

La miosis se convierte en una afección ocular cuando las pupilas se contraen y no responden a la cantidad de luz que llega al ojo. Esto se produce por una excesiva contracción del músculo ciliar, que disminuye el tamaño de la pupila, o a un déficit en la actividad del músculo que se encarga de dilatar la pupila.

Esta patología es conocida también como pupila puntiforme o miosis patológica, y hace que las pupilas se contraigan en un ambiente oscuro o en el que hay poca luz.

Causas de la miosis

Como ya se mencionó, el proceso de la miosis es un movimiento fisiológico que se produce en respuesta a la cantidad de luz que percibe el ojo. Sin embargo, esta no es la única situación que puede provocar esta reacción de contracción, pues ciertas sustancias o enfermedades pueden causarlo, entre las cuales destacan:

Consumo de opioides

Los opioides se tratan de sustancias derivadas del opio que actúan sobre el sistema nervioso central. Se utilizan tanto en la forma de medicamentos como drogas de uso recreativo. Algunos de ellos son el fentanilo, la morfina, la heroína y la metadona.

Su acción tiene un mecanismo depresor en el sistema nervioso. Las pupilas se contraen y apenas reaccionan a los estímulos luminosos. La intoxicación por opioides se caracteriza por miosis, depresión respiratoria y de la conciencia, entre otros signos.

Intoxicación por químicos

Además de los opioides, hay muchos otros químicos que puede causar esta situación. De hecho, varios medicamentos tienen a la miosis entre sus efectos secundarios. Por ejemplo, algunos antipsicóticos, como el haloperidol. Lo mismo ocurre con fármacos utilizados por vía tópica para tratar el glaucoma.

Síndrome de Horner

El síndrome de Horner es un conjunto de síntomas que aparecen tras una lesión nerviosa. Provoca que el párpado esté caído y que la pupila presente miosis. Además, la sudoración de ese lado de la cara afectado suele estar disminuida.

Una de las causas principales de este síndrome es la iatrogenia. Es decir, tiene lugar a consecuencia de un fallo médico tras cirugías en el rostro, por ejemplo, intervenciones odontológicas o terapéuticas aplicadas para la neuralgia del trigémino.

Hemorragia cerebral

En algunos casos, según la zona del cerebro que se vea afectada por el sangrado cerebral, puede aparecer miosis. Por ejemplo, en los casos en los que un ictus es muy extenso o cuando el tálamo está involucrado.

Tumor de Pancoast

El tumor de Pancoast es un tipo de cáncer que se produce en el pulmón. Puede afectar a partes del sistema nervioso simpático, que es el encargado de producir el efecto contrario a la miosis (la midriasis). De esta manera, como la pupila no se puede dilatar, permanece contraída a consecuencia de este tumor.

Síntomas de la miosis

Las pupilas pequeñas pueden tener causas que no se deben a una enfermedad subyacente. Por ejemplo, luces brillantes, intoxicación por opiáceos, efectos secundarios de medicamentos o el envejecimiento.

Algunos de los síntomas que pueden indicar que se sufre de miosis en su forma patológica, son:

  • Una pupila persistentemente pequeña (miosis)
  • Una diferencia notable en el tamaño de la pupila entre los dos ojos (anisocoria)
  • Apertura escasa o tardía (dilatación) de la pupila afectada con luz tenue
  • Caída del párpado superior (ptosis)
  • Elevación leve del párpado inferior, a veces llamada ptosis invertida

¿Quiénes son más propensos a desarrollar miosis?

Cualquier persona a cualquier edad puede presentar este problema en el ojo, sin embargo es mucho más común en personas que consumen medicamentos con este efecto secundario detectado o hace uso de drogas.

¿Cuándo acudir al médico?

Cuando esto sucede, es importante acudir al oftalmólogo cuanto antes.

Consulta a un médico de inmediato ante lo siguiente:

  • Luego de una herida
  • Daño visual
  • Mareos
  • Debilidad en los músculos o falta de control muscular
  • Dolor de cabeza o de cuello repentino e intenso
  • Párpados caídos

¿Cómo se diagnostica la miosis?

Para diagnosticar la causa de la miosis, lo básico es observar el estado general del paciente. Muchas de las etiologías que producen el síntoma, como la intoxicación por opioides o la hemorragia cerebral, suelen ir acompañadas de una alteración del nivel de consciencia.

Si está consciente, lo ideal es preguntarle a la persona si ha consumido algún fármaco o droga. Además, hay que observar cómo reaccionan las pupilas a los estímulos luminosos. El médico o el enfermero se encargan de estudiar diferentes reflejos oculares para comprobar el estado neurológico.

Entre ellos está el reflejo fotomotor, que es observar si la pupila se contrae más ante la exposición a la luz. Otro es el reflejo consensuado, que confirma si la pupila del otro ojo (la que no está siendo iluminando) también se contrae. Así se evidencia si la lesión es en uno de los nervios periféricos o en la zona alta cerebral.

¿Cuál es el tratamiento para la miosis?

Como estamos viendo la miosis pupilar en sí no es una enfermedad, sino parte de los síntomas de una afección, por lo que dependiendo del análisis médico y el diagnóstico, cada paciente será tratado acorde a la enfermedad que padezca.

Una de las pruebas básicas para comprobar si estamos afectados por miosis es abrir y cerrar los ojos varias veces en un ambiente oscuro, si notamos que tras varias repeticiones nuestras pupilas siguen contraídas posiblemente estemos ante un problema de miosis.

En cualquier caso y al tratarse de un mecanismo de nuestro organismo que nos señala que algo no está funcionando correctamente, la atención médica es necesaria para diagnosticar qué está originando la contracción de la pupila.

La observación continúa de nuestros ojos junto con las revisiones periódicas en el oftalmólogo pueden ayudarnos si no a prevenir la miosis, sí a estar atentos ante cualquier señal extraña que veamos en la pupila, sobre todo si estamos tomando alguna medicación que pueda provocarla. Porque al igual que sucede con las manchas en la piel, posiblemente una buena crema dermatológica nos ayude a hacerlas desaparecer, pero hasta que no consultemos al médico, no sabremos si se trata solo de una reacción alérgica o de algo más grave.

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Tumores Oculares: Causas, síntomas y tratamientos

Los ojos humanos, al ser órganos con estructuras y funciones tan complejas e importantes son bastante vulnerables a sufrir todo tipo de padecimientos o enfermedades, pues se trata de una de las zonas más delicadas del cuerpo.

Uno de los padecimientos que pueden desarrollarse en estos órganos como en cualquier otra parte del cuerpo es el cáncer y con ello, los tumores oculares.

Como sabemos, esta enfermedad es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial y lamentablemente bastante común, la cual puede aparecer en cualquier persona con o sin historial familiar.

Los tumores oculares pueden afectar a cualquier región del tejido del ojo, ya sea que se traten de tumores benignos o no. Para confirmar esto, se debe realizar una biopsia.

Todos los tumores oculares deben ser revisados y tratados por oftalmólogos especialistas para que no comprometan la integridad del ojo, la visión y la salud general o la vida del paciente.

¿Qué son los tumores oculares?

Se denomina como tumor ocular a todos aquellos padecimientos que afectan a los párpados, al ojo y la órbita,los cuales aparecen como forma de lesiones, bultos o anomalías en los tejidos del ojo.

Este tipo de lesiones pueden ser benignas o malignas. En la mayoría de los casos son benignas, pero los tumores pueden aumentar de tamaño con el paso del tiempo y producir problemas oculares debido a la compresión de otras estructuras del área.

Tipos de tumores en los ojos

  • Melanoma: Puede producirse en varios tejidos, aunque el de localización coroidea (melanoma de coroides) es el tumor intraocular primario maligno más común en el adulto. Su número de casos aumenta todavía más si se tienen en cuenta los tumores secundarios a otros procesos cancerosos que acaban provocando metástasis en el ojo, como el de mama o el de pulmón.
  • Retinoblastoma: Tumor ocular maligno más común en la infancia. Es muy agresivo y, por ello, resulta fundamental diagnosticarlo y tratarlo tempranamente.
  • Hemangioma de coroides: Tumor benigno (sin riesgo de metástasis) que, sin embargo, se desarrolla de forma muy rápida y agresiva, suponiendo un riesgo para la visión ya que su crecimiento amenaza el nervio óptico (transmisor de las imágenes de la retina al cerebro) y la mácula (zona central de la retina que permite la visión de detalle).
  • Tumores orbitarios: Son poco frecuentes y su manifestación más común es la aparición de exoftalmos unilateral de evolución lenta y progresiva (excepto determinados tumores que pueden ser bilaterales). Son muy variados y algunos pueden revestir gravedad.

Síntomas de los tumores en los ojos

Al ser internos, a menudo pasan desapercibidos inicialmente y son asintomáticos. Algunas señales de alerta que pueden asociarse a un tumor intraocular son:

Por eso, los tumores intraoculares son diagnosticados con frecuencia durante un examen oftalmológico de rutina.

Causas de los tumores oculares

Gran mayoría de los tumores son congénitos, como el 50% de los retinoblastomas, que se transmiten de una generación a otra y afectan a 1 de cada 15.000 recién nacidos. Otros, como los melanomas intraoculares, no tienen factores de riesgo específicos. Algunos pueden venir asociados a un síndrome o bien pueden ser secundarios.

Para el caso del melanoma ocular, no se conocen con exactitud cuáles son las causas, pero diversos estudios han logrado identificar una serie de posibles factores de riesgo:

  • Factores hereditarios o genéticos.
  • Sobreexposición a la luz artificial o la luz natural.
  • Pertenecer a la raza caucásica.
  • Tener los ojos claros.
  • Edad avanzada.
  • Padecer ciertas afecciones de la piel, como el síndrome de nevus displásico.
  • Tener una pigmentación anormal de la piel de los párpados o de la úvea.

¿Quiénes son más propensos a desarrollarlos?

Los tumores del ojo pueden producirse sobre cualquier tejido, pero el más frecuente, en el adulto, es el melanoma de coroides, un tumor maligno que puede tratarse mediante radioterapia y otros tratamientos con notable éxito. Otros tejidos en los que también pueden aparecer tumores malignos son la conjuntiva, la glándula lagrimal, o la órbita, entre otros.

También existen tumores benignos, que normalmente se resecan con facilidad. En el niño, hay un tumor especialmente conocido de la retina, llamado retinoblastoma, que da una apariencia de la pupila blanca y que tiene que tratarse lo antes posible porque puede llevar a la muerte del niño, si no se realiza un tratamiento apropiado.

¿Cuándo acudir al oftalmólogo?

Dada su delicada localización es necesario un diagnóstico y tratamiento precoces. El tiempo puede ser crucial para salvar la visión, el ojo, e incluso al propio paciente en los casos más graves.

¿Cómo se diagnostica un tumor ocular?

Un examen oftalmológico con un oftalmoscopio puede revelar una tumoración (tumor) oval o redonda simple en el ojo. Los exámenes que se pueden ordenar incluyen:

  • Tomografía computarizada o resonancia magnética del cerebro para buscar diseminación (metástasis) al cerebro
  • Ultrasonido del ojo
  • Biopsia de piel si hay una zona cutánea afectada

Tratamiento para los tumores oculares

El tratamiento para los tumores oculares dependerá de su tipo, ubicación y tamaño. En aquellos casos en que son malignos, generalmente requieren ser extirpados mediante cirugía de microincisión, que puede reforzarse con quimioterapia o radioterapia local en coordinación con un oncólogo, logrando un elevado índice de éxito.

Para los melanomas de coroides la terapia de elección suele ser la braquiterapia, que consiste en una placa radioactiva de rutenio o yodo situada durante unos días en la zona tumoral. Al ser local, evita la radiación externa y reduce posibles efectos secundarios, por lo que es una opción mínimamente invasiva.

Asimismo, los hemangiomas coroideos suelen tratarse con terapia fotodinámica y los retinoblastomas con una combinación de quimioterapia con láser y crioterapia.

Cirugía para tumores en los ojos

Los tumores benignos generalmente se tratan con revisiones periódicas y pruebas de imagen de forma rutinaria, salvo que produzcan pérdida de visión u otros problemas que comprometan al globo ocular, en cuyo caso el tratamiento sería la extirpación quirúrgica de los mismos.

Por su parte, los tumores malignos son necesarios de extirparse completamente.

Se trata de un procedimiento delicado y se realiza a través de pequeñas incisiones en la piel del párpado (en los pliegues naturales del párpado) o a través de la conjuntiva. Solo en muy pocas ocasiones el tratamiento conlleva a la pérdida del globo ocular y de todas las estructuras de la órbita (exenteración orbitaria).

Factores de riesgo

Las causas de los tumores oculares son muy variables y no pocos son de origen desconocido. Algunos, como el retinoblastoma en los niños, tienen un importante componente genético, mientras que otros están asociados a tumores primarios o síndromes en los que el cáncer ocular es uno más de los problemas que sufre el paciente.

Entre los factores de riesgo prevenibles, destaca la exposición solar sin protección, que aumenta el riesgo de sufrir tumores palpebrales sobre todo a partir de los 40 años.

¿Pueden prevenirse los tumores oculares?

No, los tumores oculares, como todo tipo de cáncer, no se pueden prevenir lamentablemente, por lo que es importante un diagnóstico rápido. Es por eso que resulta aconsejable hacerse cada año una exploración rutinaria ocular a partir de los 50 años, edad en la que es más común que empiecen a aparecer los tumores o el cáncer de ojo.

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Lagrimal inflamado: Causas, síntomas y tratamiento

Al hablar de padecimientos de la vista se debe mencionar que no todos se originan directamente en el ojo o en las capas que los conforman, pues en muchas ocasiones estas afectaciones tienen que ver con los músculos, nervios y glándulas que se encuentran alrededor de él.

Como sabemos, para que este órgano funcione de forma óptima debe estar siempre lubricado por distintos fluidos que se encargan de facilitar su movimiento y que a la vez protegen el órgano de organismo externos, suciedad e incluso de la luz.

Una de estas glándulas es el lagrimal, el cual es el principal encargado de la generación de humedad en la parte exterior del ojo, pero que tampoco está exento de sufrir padecimientos que pueden terminar por afectar todo el ojo y con ello el sentido de la vista.

Uno de los padecimientos más comunes es el lagrimal inflamado, lo cual lo puede sufrir cualquier persona de cualquier edad por diversas causas que revisaremos más adelante.

Para conocer más sobre este y otros padecimientos de la vista y cómo puedes tratarlos, lee más o agenda tu cita ahora en Quitateloslentes.com, la clínica oftalmológica #1 en México con más de 17 años de experiencia.

¿Qué es el lagrimal inflamado?

El lagrimal inflamado se trata de un padecimiento en el que esta glándula se obstruye o infecta, generando una inflamación o abultamiento en la zona, lo cual puede ser doloroso al tacto, generar derrame de fluido y en ocasiones, fiebre y otros síntomas.

La causa más común es que se trate de un lagrimal obstruido. El lagrimal se trata de un conducto por el que la lágrima pasa hasta llegar a la nariz. Si se obstruye, que es un problema que ocurre con relativa frecuencia, la lágrima no tiene por donde drenar, y es por eso que el ojo llora.

Esto evita que el ojo se pueda humectar y tenga una correcta limpieza, lo que favorece que aparezcan conjuntivitis de repetición (ojo rojo, secreciones, etc.). Por otro lado, esto también puede generar una infección denominada como dacriocistitis.

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¿Cuáles pueden ser las causas de un lagrimal inflamado?

Existen diversas causas que causan inflamación en el lagrimal. Generalmente se debe a una posible obstrucción de las vías lagrimales (lo que, a su vez, puede tener distintos orígenes). De hecho, si el lagrimal inflamado no se trata correctamente, puede terminar derivando en un quiste en el saco lagrimal, lo que se conoce como mucocele.

También considera que si el lagrimal se inflama frecuentemente, es probable que se trate de una infección del saco lagrimal, también denominada dacriocistitis.

El lagrimal puede estar inflamado como consecuencia de una obstrucción del conducto nasolagrimal. En estos casos, las lágrimas, en vez de drenarse hacia la parte posterior de la nariz, acaban acumulánose.

Dicha obstrucción puede deberse a múltiples causas, aunque en ocasiones no es posible determinar el motivo en concreto. Las más habituales son las siguientes:

  • Traumatismos
  • Desviación del tabique nasal
  • Rinitis
  • Pólipos nasales
  • Dacriostenosis congénita residual
  • Hipertrofia del cornete inferior

¿Qué es la dacriocistitis?

En casos en los que el lagrimal permanece inflamado con demasiada frecuencia, es posible que estemos ante un caso de dacriocistitis. Es decir, una inflamación de la glándula que produce las lágrimas por infección.

Esta complicación suele ir acompañada de síntomas como dolor en la zona afectada, fiebre, blefaritis (inflamación de los párpados), eritema en el área del saco lagrimal, conjuntivitis, y un exceso de lágrimas o secreción en la zona de los ojos.

Cuando se habla de un lagrimal inflamado que ha pasado a convertirse en dacriocistitis, lo más habitual es que la causa que se encuentre detrás de este problema tenga un origen infeccioso, ya sea viral o bacteriano.

Algunas de las enfermedades que causan el lagrimal inflamado son llas paperas, el virus Epstein-Barr, o una infección por estafilococo o gonococo.

Dependiendo de la forma en la que se manifieste la dacriocistitis, podemos encontrarnos ante los siguientes tipos de dacriocistitis:

  • Dacriocistitis aguda: La dacriocistitis, cuando es aguda, puede llegar a ser bastante molesta y dolorosa, por lo que conviene que la tratemos de forma inmediata para evitar que se agrave. Además, cursa de forma muy rápida.
  • Dacriocistitis crónica: Puede llegar a confundirse con la conjuntivitis, pues también produce un lagrimeo constante.
  • Dacriocistitis del recién nacido: Existe un estrechamiento congénito del conducto nasolacrimal, pero es un fenómeno raro que solo afecta al 1% de los bebés.

¿Qué es el lagrimal bloqueado?

Cuando tienes un conducto lagrimal obstruido, las lágrimas no pueden drenar normalmente, provocando que los ojos estén llorosos e irritados. La afección es causada por una obstrucción parcial o completa en el sistema de secreción lagrimal.

La obstrucción del conducto lagrimal es común en los recién nacidos. Por lo general, la afección mejora sin ningún tratamiento durante el primer año de vida. En los adultos, un conducto lagrimal obstruido puede deberse a una lesión, una infección o, en raras ocasiones, a un tumor.

La obstrucción del conducto lagrimal es casi siempre corregible. El tratamiento depende de la causa de obstrucción y la edad de la persona afectada.

Síntomas

Los síntomas más comunes del lagrimal inflamado y sobre todo de dacriocistitis son:

  • Lagrimeo excesivo
  • Enrojecimiento de la parte blanca del ojo
  • Infección o inflamación ocular recurrente (conjuntivitis)
  • Inflamación dolorosa cerca de la esquina interior del ojo
  • Formación de costras en los párpados
  • Secreción de mucosidad o pus de los párpados y la superficie del ojo
  • Visión borrosa

¿Cuándo acudir al médico por un lagrimal inflamado?

Cuando se nota dolor en el lagrimal hay que acudir a un especialista oftalmólogo para valorar la mayor o menor gravedad de una posible infección.

No obstante, para evitar que el dolor incremente es importante tener en cuenta algunas recomendaciones como:

  • No frotarse los ojos.
  • Evitar maquillarse los ojos.
  • Utilizar preferiblemente gafas en vez de lentes de contacto.
  • Ser rigurosos con la limpieza de manos y rostro.
  • No exponerse demasiado a dispositivos electrónicos como ordenadores, tabletas o móviles.

¿Cómo se diagnostica el lagrimal inflamado?

El tipo de diagnóstico depende la gravedad de los síntomas y signos encontrados en la exploración del especialista. Requiere una exploración oftalmológica completa y, si es posible, la obtención de un cultivo de cualquier secreción obtenida del punto lagrimal.

¿Cuáles son los tratamientos para el lagrimal obstruido o dacriocistitis?

En cuanto al tratamiento, la dacriocistitis en su versión aguda requiere un intervención inmediata. En estos casos, es necesario acudir al médico de urgencias para que pueda valorar la situación y realizar una intervención que permita desobstruir el lagrimal y limpiar toda la zona afectada. En el caso de que se haya formado un absceso, será necesario realizar una incisión y drenar la zona.

También cuando el lagrimal inflamado no ha llegado a evolucionar hasta convertirse en dacriocistitis, suele ser recomendable la aplicación de compresas calientes que se deben ir cambiando con cierta frecuencia. Esto se debe a que la aplicación de calor moderado en la zona suele ayudar a facilitar el drenaje del lagrimal obstruido.

El tratamiento para un lagrimal inflamado por causas infecciosas pasará por la administración de medicamentos adecuados a cada tipo de infección. Estos medicamentos solo podrá prescribirlos un médico, por lo que es importante acudir a una consulta de oftalmología ante el menor indicio de que se esté ante un posible lagrimal inflamado u obstruido.

Por otro lado, conviene tener presente que aproximadamente el 50% de los episodios de dacriocistitis aguda acaban convirtiéndose en una obstrucción crónica del conducto nasolagrimal. En estos casos, es imprescindible intervenir para solucionar este problema cuanto antes, ya que posponer la intervención solo conllevará el empeoramiento del cuadro clínico.

Los tratamientos más comunes en el caso de la dacriocistitis son:

  • Antibióticos sistémicos. El tratamiento antibiótico se ajusta según la respuesta clínica y los resultados de cultivos y antibiogramas.
  • Gotas de antibióticos tópicos.
  • Compresas calientes y masaje suave a nivel del canto interno.
  • Analgésicos según se requiera.
  • Incisión y drenaje a valorar de un absceso maduro, que deberán ser realizados siempre por un especialista.

¿Cómo prevenir este padecimiento?

Para reducir el riesgo de tener un conducto lagrimal bloqueado, realiza un tratamiento inmediato para los ojos inflamados o con infecciones. En primer lugar, sigue los siguientes consejos para evitar las infecciones en los ojos:

  • Lava bien tus manos con frecuencia.
  • Trata de no frotarte los ojos.
  • Reemplaza tu delineador y máscara para pestañas en forma regular. Nunca compartas estos cosméticos con otras personas.
  • Si usas lentes de contacto, mantenlos limpios según las instrucciones provistas por el fabricante y el oftalmólogo.

Factores de riesgo

Ciertos factores incrementan el riesgo de bloqueo del conducto lagrimal:

  • Edad. Los adultos mayores tienen más riesgo de presentar conductos lagrimales bloqueados debido a los cambios relacionados con la edad.
  • Inflamación crónica de los ojos. Si tienes los ojos continuamente irritados, enrojecidos e inflamados (conjuntivitis), tienes mayor riesgo de bloqueo de los conductos lagrimales.
  • Cirugía previa. Una cirugía previa de ojos, párpados, nariz o senos paranasales puede haber causado algunas cicatrices en el sistema de conductos, lo que podría bloquear un conducto lagrimal más tarde.
  • Glaucoma. Los medicamentos contra el glaucoma a menudo se utilizan de manera tópica en el ojo. Si has usado estos u otros medicamentos tópicos para los ojos, estás en mayor riesgo de bloqueo de un conducto lagrimal.
  • Tratamientos oncológicos previos. Si has recibido radioterapia o quimioterapia para tratar el cáncer, particularmente si la radiación se enfocó en tu cara o cabeza, tienes un riesgo más alto de bloqueo de un conducto lagrimal.
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Ambliopía: Qué es, causas, síntomas y tratamiento

Muchos de los padecimientos o problemas de la vista pueden presentarse desde muy temprana edad por problemas con el debido desarrollo de la vista, ya que esta, a diferencia de lo que muchos piensan, no es un sentido completamente desarrollado desde el nacimiento, sino que, como el habla o la capacidad de caminar, se va desarrollando en los primeros años de vida hasta que se llega a un nivel de dominio estándar.

Uno de los problemas más comunes de la vista que se puede presentar a edad temprana es la ambliopía, también conocida como ojo vago u ojo perezoso.

En Quitateloslentes.com te contamos todo lo que debes saber acerca de la ambliopía, qué es, cuáles son sus causas, síntomas y cuáles son los tratamientos que existen para corregirla.

¿Qué es la ambliopía u ojo vago?

La ambliopía,también conocida como ojo vago u ojo perezoso, se define como un trastorno de la vista en la que el ojo presenta una disminución de la agudeza visual sin una alteración orgánica o causa aparente que lo justifique.

Ambliopía u “ojo perezoso” es uno de los trastornos más comunes de la visión en niños, los cual sucede porque uno de los ojos no se comunica bien con el cerebro. El ojo puede parecer normal pero el cerebro “prefiere” el otro ojo. En algunos casos, los dos ojos pueden estar afectados.

¿Cuáles son las causas de la ambliopía?

El ojo perezoso o ambliopía se desarrolla debido a una experiencia visual anormal en los primeros años de vida que cambia las vías nerviosas entre una fina capa de tejido (retina) en la parte posterior del ojo y el cerebro.

El ojo más débil recibe menos señales visuales y eventualmente, la capacidad de los ojos para trabajar juntos para formar una sola imágen disminuye, de tal forma que el cerebro suprime o ignora la entrada visual del ojo más débil.

Cualquier cosa que empañe la visión de un niño o haga que los ojos se crucen o se vuelvan hacia afuera puede resultar en el desarrollo de ambliopía. Las causas comunes de este problema incluyen lo siguiente:

  • Desequilibrio muscular (ambliopía por estrabismo). La causa más común del ojo perezoso es un desequilibrio en los músculos que posicionan los ojos. Este desequilibrio puede causar que los ojos se crucen o se vuelvan hacia adentro o hacia afuera, e impide que trabajen juntos.
  • Diferencia en la agudeza visual entre los ojos (ambliopía refractiva). Una diferencia significativa entre las prescripciones en cada ojo, a menudo debido a la hipermetropía pero a veces a la miopía o a una curva superficial irregular del ojo (astigmatismo), puede dar lugar a un ojo perezoso.
    Normalmente se utilizan gafas o lentes de contacto para corregir estos problemas refractivos. En algunos niños, el ojo perezoso es causado por una combinación de estrabismo y problemas refractivos.
  • Privación. Un problema con un ojo, como un área nublada en el cristalino (catarata), puede prohibir la visión clara en ese ojo. La ambliopía por privación en la infancia requiere tratamiento urgente para prevenir la pérdida permanente de la visión. A menudo es el tipo más grave de ambliopía.

Síntomas del ojo perezoso

Los infantes con ambliopía no perciben este problema por su imitada percepción sobre sus sentidos y porque al ser un problema que se desarrolla desde el nacimiento, puede resultar la forma normal de ver para ellos, o también pueden ser demasiado pequeños para describir los síntomas.

Muchas veces estos niños entrecierran los ojos, se tapan un ojo o miran con un ojo en una dirección distinta a la del otro, todo lo cual puede indicar un problema que requiere atención médica.

Algunos niños mayores pueden referir visión deficiente en el ojo afectado o manifestar una mala percepción de la profundidad. Sin embargo, los niños afectados no suelen manifestar problemas aparentes. Si un ojo ve bien y el otro no, los niños lo compensan bien y no actúan de manera distinta a como lo hacen sus compañeros.

Algunos de los principales síntomas que pueden indicar el trastorno del ojo vago, son:

  • Un ojo que se mueve hacia adentro o afuera
  • Ojos que parecen no funcionar juntos
  • Percepción mala de la profundidad
  • Entrecerrar los ojos
  • Inclinar la cabeza
  • Resultados anormales de las pruebas de detección de la visión

¿Quiénes tienen más riesgo de desarrollar este padecimiento?

La ambliopía es un problema que se presenta en los niños desde sus primeros años de vida y se produce cuando la visión en uno o ambos ojos no se desarrolla correctamente durante la infancia.

La visión se desarrolla en los primeros años de vida. Es importante diagnosticar y tratar la ambliopía tan pronto como sea posible. De lo contrario, un niño con ambliopía no desarrollará una visión normal y sana.

¿Cuándo acudir al médico?

Consulta con el médico especialista si notas que en tu hijo sus ojos deambulan después de las primeras semanas de vida. Una revisión de la visión es especialmente importante si hay antecedentes familiares de estrabismo, cataratas infantiles u otras afecciones oculares.
Para todos los niños, se recomienda un examen ocular completo entre los 3 y los 5 años de edad.

¿Cómo se diagnostica la ambliopía?

La ambliopía en algunas ocasiones es sospechada por los padres, profesores o cuidadores al ver un comportamiento visual anómalo en el niño: no identifica de forma adecuada a los familiares en distancias largas, se acerca mucho los objetos, desvía un ojo, etc. Pero en la mayoría de las ocasiones, al ver bien por uno de los ojos el niño se desenvuelve con total normalidad y no es detectada hasta que se acude a una revisión rutinaria por el pediatra, óptico u oftalmólogo.

Podemos decir que se trata en muchos casos de una patología «asintomática» es decir, que no da signos de alerta y que debe ser valorada por un especialista para ser detectada.
Todos los niños deberían realizar una valoración de la agudeza visual hacia los 3-4 años de edad y de esa manera realizar un diagnóstico precoz y poder tratar con garantías el ojo vago.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo son el estrabismo, los defectos de graduación distintos en cada ojo y todo aquello que obstaculice el eje visual durante el desarrollo del niño. Existe una predisposición en aquellos niños con antecedentes familiares de ojo vago o de estrabismo. Los prematuros también son una población de riesgo de ambliopía.

Tratamiento para la ambliopía

Para tratar la ambliopía el primer paso será identificar la causa. El tratamiento consiste en corregir la causa (estrabismo, defecto refractivo, caída del párpado) y a la vez hacer trabajar al ojo gandul.

La forma más efectiva de hacer trabajar al ojo gandul es penalizando al ojo sano y para esto existen varias formas.

La más utilizada por ser la que nos ofrece un mejor resultado y con mayor rapidez es la oclusión del ojo sano con un parche. El tiempo de oclusión dependerá del grado de ambliopía y de la edad del niño. Existen otros métodos de penalización del ojo sano como la penalización farmacológica (instilación de colirio dilatador en el ojo sano para provocar visión borrosa en el mismo) y la penalización óptica (prescribir gafa con graduación no necesaria para provocar visión borrosa en el ojo sano).

Los tratamientos mas comunes son los parches oculares, los filtros en las gafas o cristales penalizados y las gotas oculares. Con ellos se pretende tapar o nublar la visión del ojo bueno ayudar a estimular la visión del ojo malo. Las horas de parche o el tipo de tratamiento que se aconseja depende da las características de cada caso, la edad, el defecto de visión.

En una primera fase se trata hasta recuperar la máxima visión posible y después es muy importante continuar con un tratamiento de mantenimiento para consolidar la recuperación visual hasta un mínimo de los 9-10 años de edad para evitar que la visión vuelva a empeorar. El tratamiento del ojo vago se suele hacer antes de operar el estrabismo. Es importante recordar que después de la cirugía del estrabismo se debe seguir vigilando la ambliopía.

Los parches se adquieren en las farmacias, hay distintos formatos y tamaños. Se ponen en la cara, tapando el ojo sano, al ritmo que les aconseje el especialista. Si el niño se tiene que tapar solo 1-2 horas al día, aconsejamos aprovechar el tiempo que dedica a las actividades de lectura, ordenador, videojuegos o televisión.

Los filtros y las penalizaciones ópticas son otro sistema de tratar el ojo vago y lo que pretenden es castigar la visión del ojo bueno a través de la gafa. Se utilizan para casos leves o moderados o para el tratamiento de consolidación de la ambliopía. Es importante para que funcione este tratamiento que el niño lleve siempre las gafas puestas y que no mire por encima de ellas.

Las gotas que se utilizan para tratar el ojo vago (atropina) se ponen en el ojo bueno para dificultarle la visión a un nivel más bajo que la del ojo malo y así favorecer el trabajo de este ojo ambliope. Puede ser una técnica muy eficaz si se elige adecuadamente al paciente.

Hay tratamientos en investigación de medicamentos vía oral para el tratamiento que todavía siguen en estudio.

¿Existe una cirugía para la ambliopía?

No existe una cirugía ocular específica para operar el ojo vago, pues se trata de un problema en el que el cerebro comienza a ignorar la visión de un ojo por su incapacidad para mezclar las imágenes de ambos, lo cual se resuelve forzando la vista en el ojo afectado.

Por ello es importante no confundir este término con la cirugía de estrabismo, que es un padecimiento distinto por problemas en los músculos de los ojos.

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Terapia visual: ¿Qué es y para qué sirve?

Es común que muchas personas piensen que los problemas de la vista o asociados con el sentido de la vista sean únicamente corregidos con gafas, lentes o por medio de alguna cirugía, como las modernas cirugías láser del ojo o de lentes intraoculares. Sin embargo esto no es del todo cierto, ya que como sucede con otras partes del cuerpo, nuestro ojo se puede entrenar, adaptar y rehabilitar para recuperarse de un padecimiento o lesión (siempre que esto no sea grave).

Estas técnicas se denominan como terapia visual o terapia de la vista, la cual es empleada tanto para mejorar la agudeza de nuestros ojos como para la recuperación de lesiones o para otro tipo de tratamientos neurofisiológicos.

La terapia visual como tal es un plan de ejercicios visuales/oculares personalizados para cada paciente y caso clínico, donde se realiza una estimulación neurofisiológica que nos permite desarrollar, mejorar e integrar las capacidades visuales.

Esta serie de actividades y ejercicios específicos están pensados para corregir problemas de la vista. La terapia visual tiene como fin obtener una visión simple, nítida, confortable y eficaz que nos permita desarrollar nuestra actividades cotidianas con normalidad y llevar una buena calidad de vida.

Por ello, en Quitateloslentes.com, como embajadores de la salud visual sin la necesidad del uso de anteojos o lentes de contacto, te contamos todo lo que necesitas conocer acerca de la terapia de la vista y cómo te puede ayudar a mejorar tu rendimiento visual.

¿Qué es la terapia visual?

La terapia de la vista o de los ojos, consiste en una serie de ejercicios visuales y oculares que son personalizados por un experto, los cuales se realizan con una estimulación neurofisiológica que ayuda a mejorar el rendimiento de las habilidades visuales y pueden ayudar a mejorar la concentración y el desarrollo cognitivo de la persona.

El objetivo de estos ejercicios de terapia visual, es mejorar en lo posible los problemas de visión que no se pueden tratar con gafas. Estos son: problemas de coordinación visual, ambliopía, estrabismo y retrasos en el aprendizaje derivados de la dificultad en la lectoescritura provocada por estas condiciones.

Para el éxito de la terapia, se suele programar una rutina diaria de ejercicios visuales que el paciente deberá realizar en casa y también en consultas con su especialista. Cada rutina se completa con unos 15 o 20 minutos.

Para quienes está recomendada la terapia visual?

Muchas personas suelen pensar que este tipo de tratamientos sólo son para niños de edad temprana, aunque lo cierto es que no hay edad para la terapia visual. Si bien es muy adecuada en edades tempranas de los infantes para fomentar un correcto desarrollo visual y cognitivo, sobre todo para el aprendizaje, en la edad adulta también se pueden mejorar habilidades en problemas visuales o tratar alteraciones de acomodación, convergencia y motilidad.

Terapias visuales. ¿Cuándo son necesarias y cómo se realizan?

Cuando una persona tiene determinados síntomas que no se pueden corregir mediante el uso de gafas y no existe una causa orgánica de tipo oftalmológico que se pueda tratar de otro modo, existen una serie de ejercicios visuales que pueden ayudar a resolverlos.

¿Qué tipo de problemas se tratan con la terapia visual?

Los problemas visuales generalmente se tratan con terapias visuales, son:

  • Ojo vago
  • Estrabismo
  • Diplopias binoculares (ocasionales o constantes)
  • Visión borrosa no justificada refractivamente
  • Dolores de cabeza relacionados con el esfuerzo visual
  • Dificultades de aprendizaje
  • Dislexia
  • Discalculia
  • Trastornos de conducta y TDAH
  • Ansiedad infantil
  • Problemas posturales

¿Qué tipo de ejercicios se realizan en la terapia visual?

Existe una gran cantidad de ejercicios que se realizan en la terapia visual, los cuales deben ser enseñados y supervisados por un profesional para que posteriormente el paciente tenga la capacidad de realizarlos por él mismo, o en el caso de niños, que se realice con la ayuda de un adulto.

Algunos ejemplos de estos ejercicios de la terapia de la vista son:

Estiramientos oculares.

Hacer girar los ojos en círculos siguiendo un estímulo, como la punta de un lápiz, hacia la derecha durante unos 5 segundos y después haciendo lo mismo girando los ojos hacia la izquierda. Con este ejercicio podemos mejorar la fijación y la motilidad de los ojos.

Visión periférica.

Para realizar este ejercicio ocular se necesitan a dos personas una enfrente de la otra, el paciente debe mantener la fijación en los ojos de la otra persona que se colocará delante de ella con los brazos estirados y debe contar cuántos dedos se le muestran sin necesidad de mover los ojos ni la cabeza. Entrenar la visión periférica ayuda a mejorar la visión en deportes de equipo dinámicos y la fluidez en la lectura al tener una visión más generalizada del campo visual que percibimos.

Motilidad: seguimientos y sacádicos.

Ayuda a mejorar el seguimiento de los ojos realizando laberintos y siguiéndolos sólo con nuestros ojos o realizando movimientos sacádicos con el ejercicio del reloj de manera aleatoria. De esta manera, una mejora de ambos movimientos nos proporcionará un mayor rendimiento de los movimientos oculares y por ello, una mejora durante la lectura de textos.

Ejercicio de enfocar cerca y lejos.

Este ejercicio se realiza con un estímulo enfrente de nuestros ojos cercano y un objeto lejano o carta de letras, realizaremos cambios de enfoque de lejos a cerca viendo siempre nítido y lo más rápido posible. Haciendo esto durante 2 minutos diarios, podremos mejorar la flexibilidad o rapidez acomodativa.

Convergencia.

Se necesita tomar un lápiz y estiramos el brazo, lo acercamos poco a poco hacia nuestra nariz intentando ver una sola punta, sin llegar a ver doble. A medida que trabajemos este ejercicio y consigamos acercar más el lápiz a nuestra nariz, iremos mejorando la capacidad de convergencia de nuestros ojos, necesaria para realizar tareas prolongadas en visión próxima.

Percepción visual y atención.

Se debe intentar decir los colores lo más rápido posible, evitando leer las palabras. Este es un ejercicio que ayuda a mejorar la atención y la concentración sobre todo en los niños.

¿Por qué es importante la terapia visual?

El 80 % de la información que recibimos a lo largo del día es a través del sistema visual, por lo que cuando miramos algo no solamente vemos con nuestros ojos, sino que inspeccionamos, distinguimos, identificamos e interpretamos todo como parte del sistema visual.

En el modo de vida actual, la información y del conocimiento, los avances a ritmo acelerado de las tecnologías de la información y la comunicación están transformando las vías tradicionales de aprendizaje y comunicación. Ha aumentado la visión de cerca no solo en adultos, sino también en niños desde edades tempranas, y este mal uso del sistema visual lleva al estrés de la visión, que provoca incomodidad al realizar esfuerzos visuales.

Es sobre todo común que los niños no suelan quejarse, y es la maestra o padres quien lo notan primero, pues es habitual que presenten dificultades que se manifiestan en un bajo rendimiento escolar: una mala ortografía o una baja velocidad y comprensión lectora, confunden letras y se saltan palabras, les cuesta memorizar textos o reproducir en su libreta lo que hay escrito en la pizarra.

Muchos de estos problemas pueden estar relacionadas con una disfunción acomodativa, problemas de coordinación entre ambos ojos, ambliopía, estrabismo, trastorno perceptivo para procesar la información del entorno, entre otros; de ahí la importancia de realizar una buena anamnesis antes de comenzar a realizar los diferentes exámenes optométricos para determinar la causa y poder indicar una terapia visual individualizada.

La terapia visual es un proceso no invasivo que ha sido usada durante años sin criterios consistentes para su prescripción, por lo cual tuvo sus detractores, ya que no existían estudios serios ni con bases científicas. Sin embargo, actualmente existen bases científicas que avalan su uso en diferentes anomalías de la visón binocular, lo que se refleja en numerosos artículos originales y ensayos clínicos.

¿A partir de qué edad se recomienda la terapia visual?

Se determina que se puede realizar la terapia visual a partir de los 5 o 6 años cuando el niño pueda comprender las instrucciones dadas por el terapeuta especialista de la vista.

Sin embargo, esta es para todas aquellas personas que deseen optimizar el funcionamiento y el rendimiento de su sistema visual para conseguir una visión más eficiente. El entrenamiento visual ayuda a completar el proceso normal de desarrollo del sistema visual, en especial en niños y adultos jóvenes que utilizan la visión cercana frecuentemente.

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Cirugía Vitreorretiniana: ¿Qué es, para qué sirve y dónde se realiza?

Los avances en la medicina y en especial, en la oftalmología, nos han permitido disponer hoy en día de todo tipo de tratamientos y procedimientos quirúrgicos que ayudan a tratar enfermedades y padecimientos que en años pasados representaban un riesgo inminente de pérdida de la vista para aquellas personas que lo sufrían.

Padecimientos como el desprendimiento de retina, agujero macular u otras anomalías del ojo eran raramente tratables, sin embargo, con procedimientos quirúrgicos de alta precisión como lo es la cirugía vitreorretiniana, cada vez más pacientes tienen la posibilidad de mejorar su visión o inclusive de salvar su capacidad visual.

En Quitateloslentes.com te contamos todo lo que debes conocer acerca de este procedimiento quirúrgico y cómo puede ayudarte si sufres de algún problema ocular que afecte tu retina o vítreo.

¿Qué es la cirugía vitreorretiniana?

La cirugía vitreorretiniana se trata de una intervención quirúrgica ocular que se realiza para tratar enfermedades, padecimientos o lesiones de la retina y/o del vítreo del ojo humano. Consiste en una microcirugía con la que se extrae una parte o la totalidad del vítreo, el cual se trata de un gel translúcido que rellena la cámara posterior del ojo.

El vítreo ocular se puede reemplazar por solución de salina, gas o aceite, de tal manera que estos compuestos reemplacen las funciones de la sección retirada. En esta intervención quirúrgica el oftalmólogo llega directamente al vítreo y a la retina y puede realizar así la cirugía vitreorretiniana para extirpar la parte dañada.

Como su propio nombre indica, esta delicada y precisa cirugía se lleva a cabo en el vítreo gelatinoso y en la membrana sensible a la luz (retina) de la parte posterior del ojo, para lo cual es necesario que se realicen unas incisiones en el ojo.

¿Para qué casos se practica esta cirugía?

La cirugía de vitrectomía o cirugía vitreorretiniana tiene el objetivo de eliminar y reemplazar el humor vítreo, una sustancia gelatinosa de la parte posterior del ojo. Este procedimiento quirúrgico se emplea para los problemas de visión causados cuando una materia extraña invade esta sección del ojo que debe permanecer transparente.

Los padecimientos más comunes para someterse a una cirugía de vitrectomía son:

  • Eliminar sangrados que eviten que la luz se enfoque correctamente en la retina.
  • Retirar tejido retiniano en mal estado que esté causando mala visión.
  • Reparar la retina en procesos de desprendimiento o en prevención de ellos.
  • Extraer un objeto extraño atrapado en el interior del ojo por una lesión o traumatismo.
  • Agujero macular (agujero o un desgarro en la mácula). La mácula la zona de máxima visión.
  • Membrana macular (provoca arrugas o pliegues en la mácula).
  • Retinopatía diabética con hemorragia o lesión que afecta a la retina o el vítreo.
  • Desprendimiento de retina.
  • Endoftalmitis (infección intraocular).
  • Lesión ocular grave.
  • Algunos problemas durante la cirugía de cataratas.

¿Qué pacientes se pueden someter a la cirugía vitreorretiniana?

Es importante resaltar que no todo el mundo es candidato a recibir una cirugía vitreorretiniana, pues la viabilidad depende de cada persona, su padecimiento, nivel de gravedad y de las características de sus ojos, así como de otras condiciones de salud que deben ser consideradas.

Antes de realizar la cirugía vitreorretiniana se deben realizar un examen ocular detallado y una ecografía que muestra el estado de los tejidos oculares, de tal manera que el oculista pueda determinar si este tipo de intervenciones son lo más apropiado o puede utilizarse alguna alternativa.

También pueden ser necesarios otros exámenes, como son:

  • Tomografía de Coherencia Óptica Retiniana (OCT): escáner que se utiliza para captar imágenes de las diferentes capas de la retina en alta definición
  • Angiografía fluoresceínica: prueba de contraste para ver posibles pérdidas de fluido o daños en vasos sanguíneos de la retina
  • Test electrofisiológico: prueba que registra la estimulación eléctrica del ojo para detectar problemas en la retina y en toda la vía óptica hasta la corteza cerebral

¿En qué consiste la cirugía vitreorretiniana?

La cirugía vitreorretiniana generalmente se realiza con anestesia local, pues es un procedimiento sencillo (en la mayoría de los casos) y ambulatorio. No obstante, la anestesia local se usa en ciertas situaciones, especialmente cuando la anestesia general es inapropiada, como por ejemplo en personas con problemas respiratorios.

Ya en el quirófano y una vez que la anestesia ha hecho efecto, el médico cirujano hará tres pequeñas incisiones en el ojo para crear aberturas para los diversos instrumentos que se insertarán para realizar la vitrectomía.

Los instrumentos que se utilizan para este procedimiento son:

  • Tubo de luz, que sirve como una linterna microscópica de alta intensidad para usar dentro del ojo.
  • Puerto de infusión, utilizado para reemplazar el líquido del ojo con una solución salina y para mantener una adecuada presión ocular.
  • Vitrector, o dispositivo de corte, que retira el gel vítreo del ojo de forma lenta y controlada. Este protege la delicada retina al reducir la tracción mientras se retira el humor vítreo.

Una vez que el cirujano especialista retira el humor vítreo y limpia el área, usa un líquido salino para reemplazarlo y mantener la forma adecuada del ojo y la presión ocular interna de forma adecuada.

Tipos de cirugías vitreorretinianas

Existen diferentes técnicas dentro de la cirugía vitreorretiniana, como son:

Vitrectomía con gas

En el caso de que se introduzca gas, el paciente deberá mantener una postura estrictamente boca abajo o de costado días después de la cirugía para mantener pegada la retina mientras cicatriza. Además, la visión tarda en recuperarse algunos días o semanas.

Vitrectomía con aceite de silicona

Por su parte, el aceite de silicona no se reabsorbe, por lo que deberá realizarse una segunda cirugía para extraer la cirugía(sí se puede viajar en avión). Además, durante la intervención de vitrectomía, se pueden realizar otros procedimientos paralelos como una cirugía de cataratas, el implante de una lente intraocular o un trasplante de córnea.

Preparación para la cirugía

Esta cirugía es mínimamente invasiva, indolora y bastante rápida. No obstante, es necesario que tomes algunas precauciones antes de realizarla.

Por lo general, los cirujanos te pedirán que no utilices maquillaje, crema, lociones o ninguna otra cosa en el área de los ojos al menos un día antes de la intervención y el día que vas a acudir.

De igual forma es necesario que tengas previsto cómo regresarás a casa y que una persona te acompañe, pues es posible que al terminar aún sientas los efectos de los medicamentos y veas borroso.

Resultados de la cirugía vitreorretiniana

Como en toda cirugía ocular, solo un oftalmólogo especializado y que esté dando seguimiento a su caso puede darle una idea certera de qué esperar después de una vitrectomía y los resultados posibles.

La cirugía vitreorretiniana tiene una tasa de éxito muy alta generalmente. El sangrado, la infección, la progresión de cataratas y el desprendimiento de retina son potenciales problemas, pero estas complicaciones son relativamente inusuales.

Para la mayoría de los pacientes que se someten a una vitrectomía, la vista se recupera o mejora significativamente, siendo una excelente opción si se sufre cualquiera de los padecimientos anteriormente mencionados.

Riesgos de la cirugía vitreorretiniana

Los riesgos de una vitrectomía son generalmente menores que los beneficios que se esperan para mejorar la visión después de la intervención.

Algunos de los posibles riesgos son sangrado postoperatorio, desprendimiento de retina, aumento de la presión ocular en el postoperatorio, catarata o infección.

¿Dónde realizarte una Cirugía de Ojos?

En la actualidad existen muchas clínicas o consultorios que realizan la cirugía vitreorretiniana,sin embargo, en la mayoría de los casos estas no cuentan con la experiencia, cuidados y los precios suelen ser bastante elevados.

Es por ello que Quítate Los Lentes es tu mejor opción para corregir tu vista, pues contamos con más de 17 años de experiencia realizando cirugías de ojos de todo tipo, ayudando a cerca de 5,000 personas al año a quitarse los lentes y poder ver mejor.

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Operación de Estrabismo

Conoce todo acerca de la Operación de Estrabismo

El estrabismo es una afección en la cual los ojos no miran en la misma dirección. Esto se debe a que los músculos que controlan el movimiento de los ojos no trabajan correctamente. La operación de estrabismo es un procedimiento quirúrgico para corregir este problema. En Quitateloslentes.com, explicaremos cómo funciona la cirugía de estrabismo y qué consiste el tratamiento.

¿Cómo funciona la cirugía de estrabismo?

La cirugía de estrabismo se realiza para corregir la posición de los ojos. Se trata de un procedimiento quirúrgico en el cual se ajustan o reparan los músculos que controlan el movimiento de los ojos. Esto permite que los ojos vuelvan a mirar en la misma dirección.

La cirugía de estrabismo suele requerir una hospitalización breve y puede realizarse con anestesia local o general, dependiendo del tipo de procedimiento.

¿Cuándo está indicado el tratamiento de cirugía por estrabismo?

En el caso de los niños, cuando la desviación persiste a pesar de la corrección óptica (gafas o lentes de contacto) y del tratamiento del ojo vago y su magnitud es importante, está indicado proceder a tratamiento quirúrgico, para evitar la ambliopía y restaurar en lo posible la visión binocular.

En la edad adulta, estaría indicado operar los estrabismos que provocan diplopia o visión doble, tortícolis, fatiga visual y defecto cosmético y/o impacto psicológico en la calidad de vida del paciente.

¿Cuánto cuesta un operación de estrabismo?

Los costos de una cirugía de estrabismo pueden variar según el tipo y la gravedad del estrabismo, así como el método quirúrgico utilizado. En México, el costo de una cirugía de estrabismo puede oscilar entre los 15,000 y 20,000 pesos.

Sin embargo, existen algunos factores que pueden influir en el precio final, por lo que es importante consultar con su médico para obtener una estimación precisa.

El seguro de gastos médicos suele cubrir parte o la totalidad de los costos de la cirugía, pero es importante consultar con su aseguradora para confirmar esto. En algunos casos, también es posible obtener un reembolso de parte de los gastos médicos desde el Seguro Social.

¿Cómo se realiza una operación de estrabismo?

En primer lugar, el médico hará una incisión en el párpado para acceder a los músculos oculares. Luego, reparará o ajustará los músculos para corregir la posición de los ojos. Finalmente, cerrará la incisión con suturas.

¿Existen otros tratamientos para el estrabismo?

El tratamiento del estrabismo en la mayoría de los casos requiere una intervención quirúrgica.

No obstante, existen también métodos no quirúrgicos como son las gafas o lentes de contacto correctivos, ejercicios oculares y el uso de parches. La elección del tratamiento depende de diversos factores tales como la edad del paciente, el tipo y grado de estrabismo, etc.

En algunos casos, el tratamiento no quirúrgico puede ser efectivo. Las gafas o lentes de contacto correctivos son dispositivos ópticos que ayudan a corregir la mala alineación de los ojos.

Los ejercicios oculares, por su parte, sirven para fortalecer los músculos oculares y mejorar el control de ellos. El uso de parches es un tratamiento que se utiliza en niños pequeños y consiste en cubrir el ojo sano para obligar al otro a hacer el trabajo.

Riesgos del procedimiento quirúrgico

La cirugía de estrabismo es un procedimiento seguro y eficaz. Sin embargo, como con cualquier cirugía, existen algunos riesgos asociados. Estos incluyen:

  • Infección
  • Pérdida o disminución de la visión
  • Dolor en la zona tratada
  • Enrojecimiento
  • Sangrado. Puede dar un color rojo a todo el ojo, pero esta situación se desaparece al cabo de una semana o máximo un mes
  • Reacción alérgica a los medicamentos
  • Complicaciones relacionadas con la anestesia

Aunque existen algunos riesgos asociados con la cirugía, los beneficios superan ampliamente a los posibles riesgos.

En raras ocasiones, la cirugía puede no ser exitosa o los ojos pueden volver a desviarse. Si tiene cualquier pregunta o inquietud acerca de la cirugía, hable con su médico.

 

Recuperación y cuidados en casa después de la operación de estrabismo

Después de someterse a una operación de estrabismo, es importante seguir las instrucciones del médico para garantizar una recuperación exitosa. En general, se recomienda descansar, evitar el ejercicio y otros movimientos intensos durante al menos una semana.

Es probable que el ojo operado esté irritado e inflamado después de la cirugía. El médico le recetará medicamentos para aliviar estos síntomas. Es importante tomar los medicamentos según las instrucciones del médico y seguir todas las citas de control.

En algunos casos, es posible que el médico recomiende el uso de un parche durante la recuperación. Esto se debe a que el parche ayuda a proteger el ojo operado y evita que los músculos se tensen.

El médico también puede recomendar ejercicios oculares para ayudar a fortalecer los músculos y mejorar el control sobre ellos.

Realizar estos ejercicios con regularidad puede ayudar a reducir el riesgo de que los ojos se desvíen nuevamente.

¿Qué resultados se obtienen de la cirugía de estrabismo?

Los beneficios de la operación de estrabismo incluyen:

  • Mejora en la agudeza visual
  • Menos fatiga ocular
  • Mayor confianza y autoestima
  • Mejoras en el campo de visión

Si bien existen algunos riesgos asociados con el procedimiento, estos son generalmente leves y transitorios.

Con un cuidado adecuado después de la cirugía ocular, la mayoría de las personas experimentarán una recuperación exitosa y resultados duraderos.

Ocasionalmente, la cirugía es parcialmente exitosa o el paciente vuelve a percibir cambios en el alineamiento ocular pasado un tiempo.

De hecho, alrededor de un 20% de todos los tipos de estrabismo (de más a menos complejos) pueden requerir ser reintervenidos. Esto no implica un fracaso de la intervención, sino que es algo inherente a la propia patología.

Tipos de estrabismo

Hay diversos tipos de estrabismo, dependiendo de la causa subyacente. Algunos de los más comunes son:

  • Estrabismo convergente: este se produce cuando los ojos se mueven hacia dentro. Es el tipo más común de estrabismo y suele ser hereditario.
  • Estrabismo divergente: este se produce cuando los ojos se mueven hacia fuera. También puede ser hereditario o resultar de una lesión en el nervio óptico.
  • Esofágico: este es un tipo de estrabismo que se produce cuando los ojos se mueven hacia arriba o hacia abajo. Puede ser hereditario o resultar de una lesión en el nervio óptico.
  • Vertical: este tipo de estrabismo implica un movimiento vertical de los ojos, y puede ser hereditario o causado por una lesión en el nervio óptico.
  • Torsional: este es un tipo raro de estrabismo en el que los globos oculares giran en sentido horizontal. Puede ser hereditario, pero también puede ser causado por una lesión en el nervio óptico.

Cualquiera que sea el tipo de estrabismo, es importante consultar a un médico si se observan síntomas como dificultad para ver con claridad o malestar ocular. El tratamiento temprano es crucial para minimizar el riesgo de complicaciones y mejorar la función visual.

Causas del estrabismo

Existen diversas causas del estrabismo, pero la mayoría se relacionan con problemas en los músculos o nervios que controlan el movimiento de los ojos.

Algunas de las causas más comunes son:

  • Desviación congenital: este es el tipo más común de estrabismo, y se produce cuando hay un problema en los músculos o nervios que controlan el movimiento de los ojos.
  • Lesiones en el nervio óptico: las lesiones en el nervio óptico pueden interrumpir el envío de señales entre el cerebro y los músculos oculares, lo que puede causar estrabismo.
  • Traumatismo craneoencefálico: una lesión en la cabeza o el cuello puede dañar los nervios y músculos que controlan el movimiento de los ojos, lo que puede causar estrabismo.
  • Parálisis cerebral: la parálisis cerebral es un trastorno del desarrollo neurológico que afecta al control muscular. Puede ser hereditaria o adquirida, y puede causar estrabismo.
  • Estrés: el estrés puede debilitar los músculos oculares, lo que puede causar estrabismo.
  • Enfermedades inflamatorias: enfermedades como la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple pueden dañar los nervios y músculos que controlan el movimiento de los ojos, lo que puede causar estrabismo.
  • Cirugía: ciertas cirugías, como las realizadas para corregir la miopía o la cataratas, pueden debilitar los músculos oculares y causar estrabismo.
  • Drogas: algunas drogas, como los esteroides, pueden debilitar los músculos oculares y causar estrabismo.

Si bien existen diversas causas del estrabismo, el tratamiento temprano es crucial para minimizar el riesgo de complicaciones y mejorar la función visual. Si se observan síntomas de estrabismo, consulte a un médico lo antes posible.

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Glaucoma: Qué es, causas, síntomas, tratamientos y más

Al hablar de salud ocular, existen muchas condiciones y padecimientos que pueden significar un riesgo para nuestra visión, como lo son la miopía, cataratas, astigmatismo y otras enfermedades comunes. Sin embargo, quizá ninguna representa una amenaza tan grave como lo es un glaucoma, el cual es una de las principales causas de ceguera a nivel mundial.

Este padecimiento se trata de una de las condiciones más delicadas que puede presentar una persona con respecto a su salud ocular, por lo que es imprescindible saber a detalle de qué se trata, qué la causa y cómo la podemos detectar a tiempo para solicitar atención médica especializada.

Por ello, en Quitateloslentes.com te contamos todo lo que necesitas saber sobre este y otros problemas de la vista que puedes atender en nuestra clínica especializada con más de 17 años de experiencia en el país.

¿Qué es un glaucoma?

Se denomina como glaucoma a un grupo de afecciones oculares que generan un daño en el nervio óptico, el cual es el responsable de transmitir la información que percibe nuestro ojo al cerebro y cuya salud es indispensable para el sentido de la vista.

El daño denominado glaucoma generalmente se produce por una presión en el ojo más alta de lo normal (hipertensión ocular), la cual puede generarse por diversas causas como ya lo hemos mencionado en un artículo posterior.

Este padecimiento se trata de una de las principales causas de ceguera en las personas mayores de 60 años, aunque puede presentarse a cualquier edad.

Ya que no se puede recuperar la pérdida de la vista a causa de un glaucoma, es imprescindible acudir a exámenes oculares periódicos que incluyan mediciones de la presión intraocular para poder detectar este problema en las etapas iniciales y recibir un tratamiento adecuado.

Si se logra diagnosticar el glaucoma en una etapa temprana, la pérdida de la vista se puede retardar o prevenir. Generalmente este padecimiento requiere de tratamiento de por vida.

Tipos de glaucomas

Existen diferentes tipos de glaucomas que se clasifican por sus características y causas, como lo son:

  • Glaucoma de ángulo abierto: Es cuando una persona tiene glaucoma de ángulo abierto, el aumento de la presión a menudo es pequeño y lento.
  • Glaucoma de ángulo cerrado: Cuando una persona tiene glaucoma de ángulo cerrado, el aumento a menudo es alto y repentino.
  • Glaucoma congénito: ocurre en bebés, con frecuencia es hereditario y se presenta cuando el ojo no se desarrolla normalmente.
  • Glaucoma secundario: Ocurre debido a una causa conocida como medicamentos como los corticosteroides, enfermedades oculares, enfermedad diabética del ojo o lesiones en el ojo.

¿Cuáles son los síntomas de un glaucoma?

Existen diversos síntomas que pueden ser señal de un glaucoma o que se está generando demasiado presión ocular que puede comenzar a dañar el nervio óptico. Entre estos síntomas debemos estar atentos a:

  • Puntos ciegos irregulares en la visión lateral (periférica) o central, que ocurren con frecuencia en ambos ojos.
  • Visión de túnel en las etapas avanzadas.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Dolor ocular.
  • Náuseas y vómitos.
  • Visión borrosa.
  • Halos alrededor de las luces.
  • Enrojecimiento de los ojos.

Causas de los glaucomas

Como lo mencionamos previamente, el glaucoma es una consecuencia de una lesión en el nervio óptico causada principalmente por el aumento de presión dentro del ojo. A medida que este nervio se deteriora gradualmente, aparecen puntos ciegos en el campo visual. Por motivos que los médicos no comprenden en su totalidad, esta lesión en el nervio suele relacionarse con un aumento de presión en el ojo.

Nuestros ojos producen humor acuoso constantemente y a medida que fluye nuevo humor acuoso dentro del globo ocular, debe drenarse por ende la misma cantidad. El fluido se drena a través de un área llamada ángulo de drenaje. Este proceso mantiene la presión en el ojo (llamada presión intraocular o IOP por sus siglas en inglés) de forma estable.

No obstante, si el ángulo de drenaje no funciona de forma adecuada, el humor se acumula, generando una presión interior en el ojo, lo que a consecuencia termina dañando el nervio óptico que conecta el ojo con el cerebro.

Muchas veces el glaucoma es hereditario, ya que algunos estudios han identificado, en algunas personas, genes vinculados con una presión ocular alta y con una lesión en el nervio óptico.

¿Quiénes tienen más riesgo de padecer un glaucoma?

Cualquier puede padecer un glaucoma en cualquier etapa de su vida, sin embargo, los factores de riesgo más señalados son:

  • Tener más de 60 años
  • Ser afroamericano, asiático o hispano
  • Tener antecedentes familiares de glaucoma
  • Tener determinadas enfermedades, como diabetes, una enfermedad cardíaca, presión arterial alta o anemia drepanocítica
  • Tener córneas delgadas en el centro
  • Tener miopía o hipermetropía extremas
  • Haber tenido una lesión en el ojo o ciertos tipos de cirugía ocular
  • Tomar corticoesteroides, especialmente gotas oftálmicas, durante un largo tiempo

¿Cómo prevenir un glaucoma ocular?

Si bien, no hay una receta o tratamiento como tal para prevenir la aparición de un glaucoma, lo mejor es estar atentos y prevenir el desarrollo de esta enfermedad acudiendo a revisiones constantes para descartarla.

Toma en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Realízate regularmente un examen con dilatación ocular
  • Investiga los antecedentes médicos oculares de tu familia
  • Haz actividad física segura
  • Utiliza con regularidad gotas oftálmicas con prescripción
  • Utiliza protección para los ojos

¿Cuándo acudir al médico?

Acude de inmediato a emergencias o al consultorio del especialista de la vista (oftalmólogo) si experimentas algún síntoma de glaucoma de ángulo cerrado agudo, tales como dolor de cabeza intenso, dolor en los ojos y visión borrosa. Esto es determinante y puede salvar tu vista o prevenir que se deteriore más.

¿Cómo se diagnostica un glaucoma?

La única manera segura de diagnosticar glaucoma es realizando un examen ocular completo. Una prueba de glaucoma que sólo verifique la presión en el ojo no es suficiente para detectarlo, por lo que durante un examen de glaucoma, su oftalmólogo debe:

  • Medir la presión ocular
  • Revisar el ángulo de drenaje del ojo
  • Examinar el nervio óptico para comprobar que no haya daño
  • Realizar una prueba de visión periférica (lateral)
  • Tomar una imagen o medición por computadora del nervio óptico
  • Medir el espesor de la córnea

Tratamientos y operaciones

Actualmente existen diversas formas de tratar un glaucoma para prevenir que este siga afectando la vista o amenace con causar una ceguera total en uno o ambos ojos:

Tratamiento con medicamentos para el glaucoma

Por lo regular, el glaucoma se controla con gotas especializadas para los ojos. Estas gotas que se deben colocar a diario, disminuyen la presión en el ojo. Algunos de estos medicamentos lo hacen reduciendo la cantidad de fluido acuoso que produce el ojo. Otros disminuyen la presión ayudando a que el fluido atraviese mejor el ángulo de drenaje.

Cirugía con rayo láser

Existen 2 tipos principales de cirugías láser de ojos para el tratamiento del glaucoma. Ambas ayudan a que el humor acuoso se drene del ojo, disminuyendo la presión.

Estos procedimientos usualmente se realizan en el consultorio del oftalmólogo o en centros quirúrgicos ambulatorios.

Trabeculoplastía

Cirugía láser recomendada para personas con glaucoma de ángulo abierto, la cual puede realizarse en lugar de prescribir medicamentos o en adición a estos. En esta el oftalmólogo utiliza un rayo láser para hacer que el ángulo de drenaje funcione mejor. De esta manera el humor acuoso fluye adecuadamente y la presión intraocular disminuye.

Iridotomía

Este procedimiento es para personas que sufren de glaucoma de ángulo cerrado. El oftalmólogo utiliza un rayo láser para crear un pequeño orificio en el iris. Este orificio ayuda a que el humor acuoso fluya al orificio de drenaje.

Cirugía en un quirófano

También el glaucoma puede ser tratado con cirugías convencionales con bisturí, como lo son:

Trabeculectomía

En este procedimiento, su cirujano de ojos crea un pequeño pliegue en la esclerótica (la parte blanca del ojo). También creará una burbuja (como un bolsillo) en la conjuntiva llamada ampolla de filtración. En general, se encuentra oculta debajo del párpado superior y no puede verse. El humor acuoso se podrá drenar del ojo a través del pliegue e ingresará a la ampolla. En la ampolla, el fluido es absorbido por el tejido alrededor del ojo y así se disminuye la presión.

Cirugía de catarata

Para algunas personas con ángulo estrecho, la remoción del lente natural del ojo puede bajar la presión ocular. Cuando existen ángulos estrechos, el iris y la córnea están muy cerca el uno del otro. Esto puede cubrir (bloquear) el canal de drenaje del ojo. La remoción del lente ocular mediante una cirugía de catarata crea más espacio para que el fluido salga del ojo y se reduzca la presión.

Riesgos de no tratar un glaucoma a tiempo

Sin duda alguna, el mayor de los riesgos de no acudir a tiempo a una revisión con el oftalmólogo cuando se detectan alguno de estos síntomas o de no acudir nunca es la pérdida total de la visión en el ojo, lo cual representa un grave problema para la calidad de vida y salud del paciente.

Esta pérdida de vista por daño en el nervio óptico es total e irreversible en casos que no son tratados, por lo que es completamente indispensable acudir lo antes posible con un experto apenas se detecten los síntomas.

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Desprendimiento de retina: ¿Qué es y por qué sucede?

No importa que no seas especialista en salud ocular o que no acudas con frecuencia a la revisión de tu vista, seguramente alguna vez has escuchado el término “desprendimiento de retina”, el cual es uno de los accidentes más graves que se pueden presentar en el ojo, y el cual, por su propio nombre, nos advierte de una condición grave que debe ser atendida urgentemente si es que se presenta.

Sin embargo, ¿qué es exactamente un desprendimiento de la retina del ojo, por qué se produce y cuáles son los riesgos que esto implica para nuestra salud y nuestra vista? En Quitateloslentes.com te contamos todo al respecto.

Antes que nada… ¿qué es la retina y para que sirve?

La retina se trata de la capa de tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior de nuestro globo ocular, la cual juega un papel indispensable en el enfoque de las imágenes y la transmisión de estas al cerebro para que puedan interpretarse las formas, colores y movimientos.

La luz de las imágenes que pasan a través del cristalino del ojo se enfocan en la retina. La retina convierte entonces estas imágenes en señales eléctricas y las envía por el nervio óptico al cerebro para que podamos procesar los que percibimos del entorno a través del sentido de la vista.

La retina por lo general tiene un color rojo o anaranjado debido a que hay muchos vasos sanguíneos justo detrás de ella.

¿Qué es un desprendimiento de retina?

Como su nombre lo indica, un desprendimiento de retina se trata de un trastorno en el que esta capa del ojo se desprende del sitio en el que se encuentra regularmente, lo que puede generar problemas para enfocar las imágenes que pasan a través del globo ocular y propicia que nuestra visión sea borrosa, amenazando con inclusive la pérdida de la vista.

Por la gravedad de este padecimiento, debe ser evaluado y atendido de inmediato por un médico oftalmólogo, pues de lo contrario los daños a la retina y el nervio ocular pueden ser irreversibles, teniendo como consecuencia la disminución considerable de la visión o la pérdida total de la misma.

¿Cuáles son las causas del desprendimiento de retina del ojo?

Una de las causas más comunes del desprendimiento de retina es la edad, pues a medida que el cuerpo envejece naturalmente, el vítreo en nuestros ojos se empieza a encoger y a hacerse más delgado. Al moverse el ojo, el vítreo se mueve alrededor de la retina sin problemas. No obstante, con el envejecimiento, el vítreo puede pegarse a la retina y jalar lo suficientemente fuerte como para desprenderla. En estos casos, el líquido puede pasar a través del desgarro y levantar (desprender) la retina.

El tipo más común de desprendimiento de retina con frecuencia se debe a un desgarro o perforación en esta capa. A través de estos desgarres se pueden filtrar los líquidos naturales del ojo. Esto causa la separación de la retina de los tejidos subyacentes. Esto casi siempre se debe a una afección llamada desprendimiento vítreo posterior. También puede ser causado por un traumatismo y una miopía muy grave. Contar con antecedentes familiares de desprendimiento de retina también aumenta el riesgo de sufrirla.

Un tipo más de desprendimiento de retina se denomina desprendimiento por tracción. Este tipo ocurre en personas con diabetes no controlada, que tienen antecedentes de cirugía de retina o que tienen inflamación prolongada (crónica).

Cuando se presenta el desprendimiento de retina, el sangrado proveniente de los vasos sanguíneos cercanos puede causar opacidad en el interior del ojo, de manera que es posible que usted no vea claramente o que no vea en absoluto. La visión central puede resultar seriamente afectada si la mácula se desprende. La mácula es la parte de la retina responsable de la visión fina y detallada.

¿Quiénes son más propensos a sufrir este padecimiento?

Un desprendimiento de retina puede presentarse en personas de todas las edades, sin embargo resulta más común en personas mayores a los 40 años.

También hay que considerar que este padecimiento afecta más a los hombres que a las mujeres y más a blancos que afroamericanos. Las personas que presentan más riesgos también cuentan con características, como:

  • Miopía extremadamente alta o cortos de vista
  • Ya han sufrido un desprendimiento de retina en el otro ojo
  • Tienen antecedentes familiares de desprendimiento de retina
  • Se han sometido a una cirugía de cataratas
  • Tienen otras enfermedades o afecciones de la vista o del ojo
  • Han sufrido una lesión en el ojo

¿Cómo prevenir un desprendimiento de retina?

Para evitar un desprendimiento de retina o diagnosticarla a tiempo es importante que la población de riesgo se someta a revisiones oculares periódicas, como mínimo, una vez al año.

Además, la aparición súbita de moscas volantes o un aumento brusco de las ya existentes, así como la aparición de destellos luminosos o de cualquier otro de los síntomas descritos, debe ser motivo de consulta urgente con un oftalmólogo.

Síntomas del desprendimiento de retina

Los síntomas más comunes de un desprendimiento de retina del ojo incluyen un aumento de flotadores (pequeños puntos o manchas que aparecen en la visión de una persona, o destellos de luz en los ojos). También, puede sentir la sensación de que existe una “cortina” en su campo de visión.

¿Qué hacer en caso de desprendimiento de retina?

En caso de que aparezcan súbitamente cualquiera de los síntomas previamente mencionados, especialmente los destellos luminosos (pues pueden indicar un posible desgarro o rotura de la retina) se debe acudir de inmediato con el oftalmólogo para que esto sea tratado precozmente con una fotocoagulación retiniana y evitar un posterior desprendimiento de retina.

En el caso de que ya tengamos un desprendimiento de retina establecido, el tratamiento será casi siempre quirúrgico y no hacerlo de modo urgente podría conllevar la pérdida irreversible de visión del ojo.

Es importante realizar revisiones periódicas, como mínimo una vez al año, particularmente en población de riesgo. También es esencial revisar la retina del ojo contralateral de los pacientes con antecedentes personales de desprendimiento de retina, para poder detectar lesiones periféricas de riesgo y tratarlas preventivamente, antes de que desarrollen dicha enfermedad.

¿Requiere un diagnóstico médico?

Sí, en caso de que se sospeche de un desprendimiento de retina siempre será necesario un diagnóstico por parte de un oftalmólogo profesional, quien a través de instrumentos de observación o exámenes, podrá determinar si esta se encuentra desprendida y cuál es la gravedad del asunto.

Su oftalmólogo le coloca gotas en el ojo para dilatar (ensanchar) la pupila. Luego, observa por medio de un lente especial para ver si la retina tiene algún cambio.

¿Cuál es el tratamiento?

Existen varios tratamientos para el caso del desprendimiento de retina, como lo son:

  • Retinopexia neumática: El oftalmólogo coloca una burbuja de gas en el interior del ojo. Esto empuja la retina y la coloca en su lugar para que pueda sanar adecuadamente. Posteriormente el paciente deberá mantener la cabeza en la posición específica que su médico recomiende durante varios días. De esta forma, la burbuja permanece en el lugar correcto. A medida que se cura el ojo, el cuerpo produce el líquido que llena el ojo. Gradualmente, este líquido sustituye a la burbuja de gas.
  • Vitrectomía:
    Su oftalmólogo retira el vítreo que jala de la retina. El vítreo será reemplazado por una burbuja de aire, gas o aceite. La burbuja empuja la retina y la coloca en su lugar para que pueda sanar adecuadamente. Si se utiliza una burbuja de aceite, el oftalmólogo la extraerá unos meses después. Usted no puede viajar a lugares de alta altitud ni bucear si le han colocado una burbuja de aire o gas. Esto se debe a que un cambio de altitud hace que el gas se expanda y aumente la presión ocular.
  • Bucle escleral: Se cose una banda de goma o plástico blando en la parte exterior del globo ocular. Esto presiona levemente el ojo hacia adentro. Esto ayuda a que la retina despegada selle contra la pared ocular. No verá el bucle escleral en el ojo. En general, se deja de manera permanente en el ojo.

¿La cirugía por desprendimiento de retina es riesgosa?

Como sabemos, todas las cirugías oculares tienen un cierto nivel de riesgo, sin embargo en este caso si no trata el desprendimiento de retina, las consecuencias pueden ser terribles, como el perder la visión rápida y permanentemente.

Entre los riesgos que esta intervención puede representar, se encuentran:

  • Infección en el ojo
  • Sangrado en el ojo
  • Aumento de la presión en el interior del ojo, lo que puede provocar glaucoma
  • Catarata, cuando el cristalino en el ojo se vuelve nublado
  • Necesidad de una segunda cirugía
  • Posibilidad de que la retina no se vuelva a adherir correctamente
  • Posibilidad de que la retina se vuelva a desprender
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