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Hoy en día se han y continúan desarrollándose tratamientos y procedimientos quirúrgicos para el mejoramiento de la visión y en general, de la salud ocular. Es por ello que es común que escuchemos hablar sobre cirugías láser de ojos, lentes intraoculares y el famoso trasplante de córnea, también conocido como queratoplastia.
Esta última se trata de una cirugía bastante sonada por el tema de la donación de córnea y sobre todo, porque resulta la única esperanza para personas que necesitan una opción para restaurar su vista, reducir el dolor y mejorar la estética de la córnea que ha sido dañada.
Es por ello que en esta ocasión hablaremos sobre todo lo que necesitas saber sobre el trasplante o injerto de córnea.
Como tal, la queratoplastia, injerto o trasplante de córnea consiste en un procedimiento quirúrgico en el que se sustituye parcial o totalmente la córnea afectada del paciente por otra obtenida por un donante, generalmente cadavérico o del propio receptor.
Este procedimiento tiene la intención de recuperar la transparencia del ojo y con ello la función visual, la cual se encuentra obstruida por diversos factores.
El trasplante de córnea o queratoplastia en muchos casos es la única esperanza para aquellos pacientes que sufren de padecimientos como el queratocono o para quienes han sufrido traumatismos, quemaduras o infecciones que han dañado parcial o totalmente la córnea, limitando o provocando la pérdida de la visión.
En muchas ocasiones, este problema es degenerativo, y si no se atiende, puede resultar en una pérdida total de la visión para el paciente. Por ello, el trasplante de córnea y la donación son la más grande esperanza para las personas invidentes por problemas en la córnea.
Antes de profundizar más en el tema del trasplante de córnea, es fundamental que comencemos por comprender lo que es esta estructura, su importancia, función y por qué es qué se debe de reemplazar en ciertos casos clínicos.
La córnea se trata de una estructura del ojo, constituyendo una membrana traslúcida que permite el paso de la luz exterior al interior del ojo y cuya función es proteger el cristalino y el iris, además de otras estructuras oculares.
La córnea, en conjunto con la cámara anterior y el cristalino, también tiene la función de refractar la luz, teniendo un poder de aproximadamente 43 dioptrías, siendo elemental para el poder de enfoque del ojo.
La córnea es un tejido altamente diferenciado para permitir la refracción y la transmisión de la luz. Su forma consiste básicamente en una lente cóncavo-convexa con una cara anterior, en contacto íntimo con la película lagrimal precorneal, y otra cara posterior, bañada por el humor acuoso. Estas relaciones permiten a la córnea carecer de vascularización, pues estos líquidos son los máximos responsables de mantener sus requerimiento fisiológicos. El grosor alcanza casi 1 mm en la periferia y es algo mayor de 0,5 mm en la zona central.
Todo paciente cuya córnea pierde su transparencia (cicatriz post-traumática, tras una infección bacteriana o vírica) o que haga que se deforme (queratocono) implica que tiene que ser sometido a una cirugía de sustitución por un tejido sano mediante un trasplante.
Generalmente casi cualquier paciente que requiera el trasplante de córnea puede ser candidato, pues no existe una edad límite. No obstante, se necesita de una exhaustiva valoración médica sobre la salud ocular y general del paciente para determinar si no existe riesgo y cuál es el grado de éxito que se puede esperar posterior a la cirugía.
Todas las personas deben considerarse posibles donantes de órganos, córnea y tejidos. Su edad, raza, origen étnico, religión o estado de salud (en la mayoría de los casos) no son condiciones determinantes.
Las personas con daño, opacidad, infección, quemaduras o traumatismos en la córnea que afecten la visibilidad del ojo generalmente necesitan el trasplante. No obstante, esto lo debe determinar un oftalmólogo.<7p>
El Banco de Tejido Corneal está ubicado en la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) del Centro Médico Nacional La Raza, realiza 35 procedimientos quirúrgicos mensuales; por la autosuficiencia del tejido, la espera de un trasplante de córnea es de dos a tres semanas, beneficiando de manera casi inmediata a quien lo requiere. No obstante, es necesario acudir con cita para ser valorado y que se le pueda ayudar con el registro para el procedimiento.
Existen diversas técnicas de trasplante de córnea:
En esta técnica ell cirujano corta todo el espesor de la córnea anormal o afectada por la enfermedad para extraer un pequeño disco de tejido de la córnea del tamaño de un botón.
La córnea del donante, que ya está cortada para que coincida, se coloca en la abertura. Posteriormente el cirujano utiliza puntos para coser la nueva córnea en su lugar.
En estos procedimientos extraen el tejido afectado por la enfermedad de las capas posteriores de la córnea, incluido el endotelio y una capa delgada de tejido que protege el endotelio de lesiones e infecciones (membrana de Descemet). El tejido del donante reemplaza al tejido extraído.
Dos métodos diferentes eliminan el tejido afectado por la enfermedad de las capas frontales de la córnea, incluidos el epitelio y el estroma, pero dejan la capa endotelial posterior en su lugar.
La profundidad del daño de la córnea determina el tipo de procedimiento de la queratoplastia lamelar anterior adecuado para ti. Con la queratoplastia lamelar anterior superficial se reemplazan solo las capas frontales de la córnea, dejando intactos el estroma y el endotelio sanos. Se utiliza un procedimiento de trasplante lamelar anterior profundo cuando el daño en la córnea se prolonga en profundidad hasta el estroma. Luego se adjunta (injerta) tejido sano de un donante para reemplazar la parte extraída.
En algunos casos, si las personas no son elegibles para un trasplante de córnea de un donante de córnea, es posible que reciban una córnea artificial (queratoprótesis).
La mayoría de los pacientes no sufre dolor en el ojo operado, aunque pueden presentarse algunas molestias. El ojo de la córnea trasplantada precisa tratamiento con colirios y, ocasionalmente, de carácter general. Incluso, puede necesitar medicación inmunodepresora. La recuperación visual es progresiva.
El seguimiento postoperatorio dura varios meses y es necesario un control cuidadoso por parte de los profesionales que le atienden para evitar las complicaciones a largo plazo.
El paciente puede precisar corrección óptica -gafas o lentillas- para conseguir la mejor visión posible.
La intervención de queratoplastia puede realizarse al mismo tiempo que la cirugía de cataratas o del glaucoma. No obstante, en estos casos resulta más complicada la recuperación visual.
La recuperación completa de la vista puede tomar hasta un año. Esto se debe a que la inflamación se demora en bajar. La mayoría de las personas que se someten a trasplantes de córnea exitosos tendrán una buena visión durante muchos años. Si usted tiene otros problemas oculares, aún puede tener pérdida de la visión a raíz de estas afecciones.
Usted puede necesitar lentes convencionales o de contacto para lograr la mejor visión. La corrección de la visión con láser puede ser una opción si usted tiene miopía, hipermetropía o astigmatismo después de que el trasplante haya cicatrizado por completo.
El cuerpo puede rechazar el tejido trasplantado. Esto se presenta en aproximadamente 1 de cada 3 pacientes en los primeros 5 años. Algunas veces, el rechazo se puede controlar con gotas oftálmicas con esteroides.
Otros riesgos de esta cirugía son:
El costo del trasplante varía dependiendo del país. En el caso de México, si este se realiza en instituciones de salud pública, el costo está cubierto por el estado. No obstante, dependerá de las contribuciones y los derechos de los que goce el paciente.