Xeroftalmia: Síntomas, causas y tratamientos

xeroftalmia

¿Qué es la xeroftalmia?

La xeroftalmia se trata de un padecimiento ocular caracterizada por una resequedad persistente de la conjuntiva y opacidad de la córnea, lo cual afecta la membrana que recubre los párpados y cubre la parte blanca del ojo, así como la córnea.

Esto se produce principalmente cuando la cantidad o calidad de lágrima en el ojo no es la adecuada. Al no estar suficientemente lubricado, el paciente puede notar ciertas molestias. Principalmente la xeroftalmia causa en los pacientes escozor y molestias a la hora de soportar la abundante luz.

Causas de la xeroftalmia

Las causas de la xeroftalmia pueden ser diversas. Por un lado, esta puede deberse simplemente a un mal funcionamiento de las glándulas lagrimales, que no son capaces de producir lágrima en la cantidad y composición adecuada para las necesidades del ojo.

Esto se puede incrementar en determinados ambientes, como pueden ser espacios muy secos. Esto implica una elevada evaporación de la lágrima en la superficie del ojo, lo que implica que se produzca esta sequedad e incapacidad para lubricarlo correctamente.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que esta sequedad ocular puede ser consecuencia de permanecer mucho tiempo con los ojos abiertos (por ejemplo, en el caso de las personas que al dormir no cierran completamente los ojos) o a un parpadeo insuficiente (por ejemplo, en el caso de permanecer mucho tiempo delante de la pantalla del ordenador).

Síntomas de la xeroftalmia

La xeroftalmia puede producir diversos síntomas dependiendo de su gravedad, como lo son:

  • Enrojecimiento de ojo
  • Sensibilidad a la luz muy brillante
  • Sensación de tener arena o algún cuerpo extraño en los ojos
  • Presión detrás del ojo
  • Sensación de tirantez o sequedad ocular
  • Aparición de legañas
  • Quemazón en el ojo

Generalmente la xeroftalmia no produce pérdida de visión (incluso en los casos más graves), pero las personas que la sufren sí que pueden notar ciertas molestias que dificulten la realización de las actividades cotidianas. En los casos más complicados, puede dar lugar a que la córnea se vuelva más espesa o que se produzcan úlceras y cicatrices. También existe la posibilidad a veces de que crezcan vasos sanguíneos a lo largo de la córnea. Hay que tener en cuenta que tanto el crecimiento de vasos sanguíneos como las cicatrices, pueden afectar a la vista.

Factores de riesgo

Se considera que es un indicador sensible y específico de los niveles séricos de retinol. La ceguera nocturna o la visión defectuosa con poca luz es la manifestación clínica más temprana de la deficiencia de vitamina A.

La cicatrización corneal debida a la deficiencia de vitamina A puede ir acompañada de desnutrición proteico-energética grave, diarrea o infección respiratoria. No obstante, el médico debe descartar otras causas de cicatrización corneal.

La observación profesional de los casos, permitió a la OMS recopilar diferencias apreciables entre los signos de la xeroftalmia. Con ello, los oftalmólogos podemos hacer diagnósticos muy detallados de la afección e indicar tratamientos asertivos que ayuden a preservar la visión del paciente.

¿Cómo se diagnostica la xeroftalmia?

Los médicos diagnostican la xeroftalmía en función de los síntomas y del aspecto de los ojos y haciendo algunas pruebas.

Los médicos examinan los ojos con una lámpara de hendidura (un instrumento que permite al médico examinar el ojo a gran aumento) para determinar si han sufrido daños. Durante la exploración, el médico puede aplicar un colirio que contiene un colorante amarillo-verdoso llamado fluoresceína. La fluoresceína tiñe temporalmente las áreas dañadas de la córnea, y permite ver las áreas dañadas que de otro modo no serían visibles.
Se utiliza un test de Schirmer, en el que se coloca una tira de papel de filtro en el borde del párpado, para medir la cantidad de lágrimas producidas durante la prueba, que dura 5 minutos.

También pueden medir el tiempo que tarda el ojo en secarse cuando la persona fija la mirada (prueba del tiempo de ruptura de la película lagrimal).

Tratamiento para la xeroftalmia

Los tratamientos habituales para tratar la xeroftalmia son los siguientes:

  • Lágrimas artificiales: Las lágrimas artificiales se aplican directamente sobre la superficie del ojo por vía oftálmica. Se trata de un medicamento que imita la composición de la lágrima natural y que permite complementar a esta cuando es insuficiete. De esta manera, se consigue corregir el déficit de calidad o cantidad de lágrima.
  • Colirios específicos: En el caso de que la xeroftalmia esté asociada a una enfermedad de otro tipo, es posible que el tratamiento se complemente con el uso de colirios que constituyan medicamentos más específicos. Por ejemplo, esto suele suceder en el caso de que la xeroftalmia esté vinculada a enfermedades de tipo reumatoide, en cuyo caso es habitual el uso de colirios de ciclosporina.
  • Obstrucción del punto lagrimal. Otro de los tratamientos que se pueden usar para tratar la xeroftalmia es la obstrucción del punto lagrimal. Esto se hace mediante la colocación de un pequeño parche que, al evitar que la lágrima evacúe del ojo, consigue que permanezca más tiempo en su superficie.

¿Cómo prevenir la xeroftalmia?

Como la mayoría de los casos ocurren en personas de bajos recursos económicos que viven en zonas urbanas y rurales, la xeroftalmía se desarrolla sin que los niños sean examinados por un médico.

Por lo tanto, para prevenir esto, una de las primeras acciones a considerar por los gobiernos es la capacitación de especialistas asociados a clínicas oftalmológicas. Si estás embarazada, debes consumir suplementos ricos en vitamina A.

Esto ayuda a acumular retinol en el hígado fetal y debe continuar durante la lactancia. Una vez que el niño ha nacido, es imperativo incluir en la dieta alimentos ricos en vitamina A.

Publicado por

Daniel Cuevas

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