

La miopía magna es una condición ocular que va más allá de la simple dificultad para ver de lejos. Se trata de un tipo de miopía severa que puede comprometer la estructura del ojo y aumentar el riesgo de desarrollar otras enfermedades visuales graves, como el desprendimiento de retina o la degeneración macular miópica.
Reconocer sus síntomas y buscar atención oftalmológica temprana es clave para preservar la visión.
La miopía magna, también conocida como alta miopía o miopía patológica, es más que un simple defecto refractivo que dificulta la visión de lejos. Se define cuando el error refractivo es superior a las -6 dioptrías o cuando la longitud del globo ocular (eje anteroposterior) es mayor a los 26 o 26.5 milímetros.
Esta condición se produce por un alargamiento excesivo del globo ocular. A medida que el ojo se estira, sus estructuras internas, como la retina y el coroides, se adelgazan y debilitan, lo que incrementa significativamente el riesgo de desarrollar patologías oculares graves.
Los síntomas, además de la visión lejana muy borrosa, pueden incluir:
Sí, la miopía magna se puede operar para corregir el defecto refractivo (las dioptrías) y mejorar la visión de lejos, pero es crucial entender que la cirugía no elimina el riesgo de desarrollar las complicaciones degenerativas asociadas a esta patología. La cirugía busca la independencia de las gafas o lentes de contacto, pero el ojo permanece con su alargamiento original.
Las opciones quirúrgicas más comunes incluyen:
En caso de complicaciones como el desprendimiento de retina o el agujero macular, se requieren cirugías vitreorretinianas específicas para tratar dichas patologías y preservar la visión.
La miopía degenerativa o patológica es la evolución más grave de la miopía magna. Su principal causa es la predisposición genética combinada con el crecimiento descontrolado del globo ocular, que estira y daña la retina y la coroides.
Causas:
Tratamientos: Actualmente, no existe una cura para revertir el alargamiento del ojo ni detener por completo la degeneración, por lo que el tratamiento se enfoca en manejar y controlar las complicaciones a medida que aparecen:
El control periódico con el oftalmólogo, incluyendo un examen detallado del fondo de ojo, es la herramienta más importante para la detección precoz de estas lesiones.
En algunos casos, la miopía magna puede considerarse una discapacidad visual, especialmente cuando la agudeza visual no mejora con lentes o cirugía.
En México y en otros países, se considera discapacidad visual grave cuando la visión corregida es igual o inferior a 0.3 (30%) en el mejor ojo, o cuando hay lesiones irreversibles en la retina o el nervio óptico asociadas a la miopía magna.
Esto puede dar derecho a apoyos o beneficios sociales y laborales, dependiendo de la legislación vigente. La valoración debe realizarla un oftalmólogo certificado mediante exámenes de fondo de ojo y agudeza visual.
Existe una clara asociación entre la miopía magna y el desarrollo precoz de cataratas. Los pacientes con alta miopía tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar esta opacificación del cristalino a una edad más temprana en comparación con la población general.
La miopía magna, debido al estrés mecánico en el ojo, puede acelerar el proceso de envejecimiento del cristalino. Cuando la catarata es lo suficientemente densa para afectar la visión, se realiza una cirugía de catarata.
Esta intervención consiste en extraer el cristalino opaco y reemplazarlo por una Lente Intraocular (LIO) artificial. En el miope magno, esta cirugía es particularmente delicada debido a las posibles complicaciones retinianas (como el desprendimiento de retina) que pueden surgir tras la operación. Por ello, el implante de la LIO debe ser cuidadosamente planificado por el especialista, y el paciente debe mantener un seguimiento estricto post-operatorio.

