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blog 5 min de lectura Actualizado 6 Nov 2026

Efectos secundarios de la cirugía LASIK: riesgos, síntomas y recuperación

La cirugía ocular LASIK (Laser-Assisted in Situ Keratomileusis) es uno de los procedimientos quirúrgicos refractivos más realizados en todo el mundo para corregir la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Aunque destaca por su alta tasa de satisfacción y rápida recuperación, como cualquier procedimiento quirúrgico presenta efectos secundarios transitorios y, en menor proporción, complicaciones que todo paciente debe conocer antes de ingresar al quirófano.

¿Qué tan segura es la cirugía LASIK?

La evidencia científica respaldada por organismos de salud internacionales como la FDA (Food and Drug Administration) y la Sociedad Americana de Oftalmología (AAO) concluye que la cirugía LASIK es un procedimiento altamente seguro y predecible. La tasa de complicaciones graves es inferior al 1% en candidatos seleccionados de manera rigurosa.

Más del 95% de los pacientes alcanzan una agudeza visual no corregida de 20/20 o superior, y cerca del 99% logra una visión adecuada para conducir sin necesidad de anteojos o lentes de contacto. La clave de esta seguridad reside en la tecnología láser de femtosegundo (que sustituye las cuchillas mecánicas por pulsos ultrasensibles) y en los estudios topográficos corneales previos que descartan anomalías estructurales.

Síntomas y efectos secundarios temporales más comunes

Durante la fase de cicatrización corneal, es normal experimentar variaciones visuales y molestias físicas. La mayoría de estos efectos son secundarios a la regeneración celular y nerviosa del tejido corneal y suelen remitir de forma paulatina entre las 4 semanas y los 6 meses posteriores a la intervención.

Ojo seco después de LASIK

La sequedad ocular es el efecto secundario más frecuente. Ocurre porque la creación del colgajo corneal (flap) interrumpe temporalmente los nervios sensoriales de la superficie de la córnea. Al estar estos nervios insensibilizados de forma momentánea, el ojo reduce la producción reflexiva de lágrimas.

  • Síntomas: Sensación de arenilla, ardor, picazón o enrojecimiento.
  • Manejo: Se trata mediante el uso continuo de lágrimas artificiales sin conservantes. En casos severos o preexistentes, el oftalmólogo puede recurrir a colirios antiinflamatorios o a la colocación de tapones punto-lagrimales (punctal plugs) para conservar la lubricación.

Destellos de luz y halo nocturno tras la cirugía LASIK

Las alteraciones en la visión nocturna o en entornos de baja iluminación son comunes en las primeras semanas.

  • Destellos (glare) y ráfagas (starbursts): Resplandores molestos alrededor de focos de luz directos.
  • Halos nocturnos: Anillos luminosos rodeando las luces (como los faros de los autos o las farolas de la calle).

Estos fenómenos ocurren debido a la inflamación postoperatoria transitoria en el área tratada o cuando la pupila del paciente se dilata en la oscuridad por encima del diámetro de la zona tallada por el láser. A medida que el tejido se asienta y la inflamación cede, estos artefactos visuales tienden a desaparecer.

Visión borrosa y sensibilidad a la luz en la recuperación

Es totalmente esperable presentar visión borrosa fluctuante durante las primeras 24 a 72 horas. La visión puede oscilar entre momentos de gran nitidez y momentos de ligera turbidez, especialmente tras jornadas largas frente a pantallas digitales.

Por otro lado, la fotofobia (sensibilidad extrema a la luz) es una respuesta directa al trauma quirúrgico menor y a la hidratación corneal. El uso de gafas con protección UV homologada es indispensable durante las primeras semanas para prevenir la molestia ocular y acelerar el proceso reparador.

Dolor de ojos y molestias postoperatorias

La intervención en sí es indolora gracias a la aplicación de colirios anestésicos. Sin embargo, al remitir la anestesia tópica (un par de horas después de la cirugía), se puede experimentar:

  • Dolor leve a moderado o sensación de presión ocular.
  • Lagrimeo excesivo involuntario.
  • Molestia al parpadear.

Estas molestias suelen remitir sustancialmente en las primeras 24 horas y se controlan mediante analgésicos orales prescritos por el cirujano y descanso ocular con los ojos cerrados.

Secuelas, riesgos y complicaciones a largo plazo

Aunque la tasa de incidencia es sustancialmente baja, la cirugía LASIK conlleva ciertos riesgos de secuelas permanentes o complicaciones que pueden requerir tratamientos adicionales o una segunda intervención quirúrgica (retoque).

Problemas en el colgajo corneal (Flap)

Durante la cirugía, se corta una fina capa de tejido en la superficie corneal que luego se vuelve a colocar en su posición. Entre las complicaciones del flap se encuentran:

  1. Desplazamiento del colgajo: Causado por traumatismos, frotarse los ojos fuertemente o un mal asentamiento en las primeras 24 horas.
  2. Crecimiento epitelial bajo el flap: Ocurre cuando las células de la capa externa de la córnea crecen por debajo del colgajo durante la cicatrización, pudiendo requerir una limpieza quirúrgica para no alterar la visión.
  3. Pliegues o arrugas (striae): Microarrugas en el tejido que pueden causar distorsión visual o astigmatismo irregular.

Hipocorrección, hipercorrección y astigmatismo inducido

  • Hipocorrección: El láser retira menos tejido del necesario. Es más habitual en graduaciones muy altas de miopía.
  • Hipercorrección: El láser retira más tejido del deseado, convirtiendo temporal o permanentemente el ojo miope en hipermétrope.
  • Astigmatismo irregular: Ocasionado por una cicatrización asimétrica o un descentramiento del pulso láser, lo que genera distorsión visual.

Muchas de estas condiciones refractivas pueden corregirse mediante una cirugía de retoque o realce (enhancement) pasados entre 3 y 6 meses del procedimiento inicial.

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